miércoles, 7 de enero de 2009

La necesidad del hombre nuevo o, mejor aún, su desaparición


Se trata de un artículo de J. Fernández de Quero aparecido en la
revista SEXPOL n. 76 sobre el que me gustaría saber tu opinión.


Para hablar del “hombre nuevo”, primero tenemos que reflejar el perfil del “hombre viejo” a partir del cual ha surgido, para algunos autores, la necesidad de hablar del primero como cambio, evolución o alternativa del segundo.

EL HOMBRE VIEJO. LA MASCULINIDAD TRADICIONAL.

El “hombre viejo” es el hombre construido por el género, es decir, es el hombre masculino, producto de un sistema de relaciones humanas instalado en la mayoría de las culturas humanas (no en todas) a lo largo de muchos siglos y que llamamos el patriarcado.

Teniendo en cuenta que vamos a reflexionar acerca de la sexualidad humana, no entraremos en las complejas y múltiples características laborales, políticas, culturales, militares, etc. que componen el perfil del hombre masculino, sino que nos circunscribiremos a los elementos
que componen su comportamiento erótico.

La construcción de la sexualidad masculina es dependiente de dos factores importantes:

Primero, la desigual evolución anatómica y fisiológica de su aparato sexoreproductor producida por el Bipedismo en machos y hembras, tal como muestran los estudios etológicos y paleoantropológicos recogidos por Mary Jane Sherffey, Desmond Morris y otros autores, que implica en los machos homínidos una pulsión copulatoria reproductora más anclada en las respuestas instintivas biológicas y menos evolucionada que en las hembras homínidas.

Segundo, la creación del patriarcado como estructura de poder de los hombres sobre las mujeres y, por tanto, la conversión del comportamiento sexual masculino como único referente de socialización de la sexualidad humana, anulando el comportamiento sexual femenino como valor y convirtiendo la sexualidad femenina en inexistente simple objeto sexual que el varón utiliza para su propio disfrute o desahogo.

La influencia de estos dos factores permite hablar de una sexualidad masculina de género que se caracteriza por los siguientes componentes:

El celo permanente de la hembra humana la convierte en una persona con un atractivo erótico permanente y eso hace que el macho humano la perciba como objeto erótico prioritario por encima de otras consideraciones.

Esta percepción prioritaria genera un estado de tensión sexual que puede llegar a convertir la expectativa de descarga en una idea obsesiva. Lo mismo puede ocurrir cuando el objeto erótico es homosexual, pues la cosificación como objeto prioritario de deseo es la misma.

Aparece entonces un deseo obsesivo de descargar la tensión sexual con el objeto erótico mediante un coito rápido que lleve a una eyaculación relajante. Las relaciones quedaran mediatizadas por ese objetivo obsesivo y todo el comportamiento del varón estará en función de su empeño (lo que diga, lo que haga, serán recursos para seducir o dominar con el fin de que se preste a satisfacer su deseo).

Aplicando el principio de que el fin justifica los medios, el varón intentará seducir mediante la manipulación, el engaño, el chantaje emocional, etc. Las relaciones entre las personas se verán dificultadas por estas actitudes de engaño y manipulación y la desconfianza mutua establecerá un juego de poder que aumentará el narcisismo del poderoso y generará complejos de inferioridad en la vencida, con los consiguientes sentimientos de envidia, rencor, rechazo, aislamiento, etc.

Cosificada la otra como objeto erótico y justificado el fin y los medios, si los recursos anteriores no fueran suficientes, puede recurrir a la fuerza para conseguir lo que se propone, bien mediante el uso de la fuerza física, en el caso de la violación, bien mediante el uso de la fuerza económica, en el caso de la prostitución.

Es evidente que el uso de la violencia en las relaciones eróticas es rechazable como recurso para las relaciones humanas, pero no aparece tan socialmente claro el rechazo a la mercantilización de la erótica si tenemos en cuenta la abundancia de la prostitución y de la mercadotecnia erótica, tanto abierta como enmascarada.

La necesidad de expresión afectiva que el varón siente, tanto en el sentido de amar como de ser amado, queda relegada a un segundo plano en forma de deseo insatisfecho.

La imposibilidad de tratar a la otra como una persona igual a él, impide la comunicación (que nunca se puede llevar a cabo entre desiguales) así como la expresión de ternura ( que supone reconocer sus debilidades y pedir afecto en lugar de imponer el coito).

También las relaciones entre los varones queda dificultada al considerarlos como competidores en la conquista de la otra , manejando un discurso competitivo, de exhibición de sus conquistas, de alarde de sus habilidades como conquistador y de desprecio hacia los varones fracasados.

La única comunicación afectiva que se permiten entre varones es la camaradería, como compañeros de conquistas, luchas y trabajos, lo que expresan con gestos rudos (palmadas, abrazos fuertes, cachetes y empujones).

La pareja estable la conciben como una rendición y pérdida de libertad, motivada por el deseo socializado de acceder al estatus del padre (que le supone reconocimiento social y perpetuación del linaje). Así, las famosas despedidas de soltero se convierten en un duelo a la pérdida de libertad, un homenaje a la promiscuidad perdida (con chicas en ropa ligera incluídas) y un canto al desmadre alcohólico.

Concebir la pareja estable como rendición les lleva a muchos a una actitud de rebeldíarelaciones extrapareja de forma fraudulenta

Todo esto les lleva a ser incapaces de compartir los afectos y las caricias en una plano de igualdad y amistad, percibiendo a la otra como sujeto y no como objeto.

Consideran que estas relaciones son cosa de afeminados e impropias de la masculinidad (“entre un hombre y una mujer no es posible la amistad, sino la cama”).

LA NUEVA MASCULINIDAD

En las últimas tres décadas, algunos colectivos de hombres comenzaron a cuestionarse su masculinidad y a reflexionar sobre las duras condiciones de la cultura de género. La primera alternativa al machismo tradicional surge en los Estados Unidos con el nombre de LA NUEVA MASCULINIDAD , movimiento que se desarrolla a partir de los escritos y las actividades desarrolladas por Robert Bly (Iron John ), auténtico gurú del mismo. La obra “Ser Hombre” (Editorial Kairós,1992) muestra una recopilación de textos que intentan reflejar las ideas fuerza de esta nueva masculinidad. En la mejor tradición de las minorías norteamericanas (black power, orgullo gay, etc.) esta alternativa se basa en la defensa del género masculino como hecho determinante y diferenciador del género femenino, en la autocrítica de las manifestaciones más brutales y primitivas del machismo masculino (violencia, dureza afectiva, dominio) y en el fomento de las cualidades masculinas positivas que alimentan el orgullo de ser hombre.

El nuevo machismo edulcorado reniega de la brutalidad y la violencia, pero considera que el perfil del nuevo hombre está repleto de cualidades específicamente masculinas como

(mujer decente asexuada), viciosa (mujer endemoniada, ninfómana o prostituta) y, en ambos casos, un que expresan persiguiendo las (engañando a la pareja) y comentando con los demás varones de forma jocosa las concesiones a las que se ven sometidos para mantener la armonía de la relación. Se hacen abundantes chistes sobre el asunto, en los que los cuernos y los celos son la expresión de una actitud vivida.
  1. el valor,
  2. la fuerza,
  3. la independencia,
  4. el sentido de la eficacia,
  5. el llevar al límite las propias capacidades,
  6. la creatividad,
  7. la fecundidad productiva,
  8. el ser generador,
  9. atento,
  10. protector
  11. y compasivo.

Resulta evidente que si estas son cualidades masculinas, las mujeres serían el negativo del perfil, es decir, cobardes, débiles, dependientes, ineficaces, rutinarias, protegidas, etc. El movimiento se estructura en torno a rituales iniciáticos en los que se intentan recuperar al “viejo hombre natural” y se le da mucha importancia al consejo y guía de un anciano varón como maestro.

Perciben a la mujer liberada como enemiga y critican al movimiento feminista por sus críticas generalizadas a los varones machistas. Así, Richard Haddad dice “Estoy indignado por el cuerpo y el espíritu destrozado del buen hombre que se pasa la vida en una danza mortal, movida por compulsiones que no comprende, presa del miedo de no alcanzar el ideal masculino, abofeteado por las expectativas frecuentemente contradictorias de las mujeres cuya aprobación necesita desesperadamente” y en otro texto, define que “el movimiento de los hombres en el cual estoy involucrado no ha de tener nada que ver con el sinsentido de las mujeres oprimidas y victimizadas, ni responsabilidad ninguna ante la condición de la mujer, cualquiera que sea esa condición, ni nada que ver con la culpabilidad o el autodesprecio que se utiliza tradicionalmente para mantener a los hombres uncidos al trabajo”.

El “hombre nuevo” de la NUEVA MASCULINIDAD sigue siendo un hombre de género masculino, al que intentan quitarle las aristas más agresivas de la “vieja masculinidad” y su sexualidad se modifica en función de los nuevos parámetros: Así, asume que la mujer también tiene sexualidad y es bueno que la tenga (ya no es viciosa o ninfómana o prostituta por ello), admite que la sexualidad se aprende y está a favor de la educación sexual mixta y de las relaciones sexuales adolescentes como medio de aprendizaje para hombres y mujeres, con el fin de conseguir el mayor ajuste sexual en el matrimonio.

A partir de los estudios de Master y Jonson, reconoce que la mujer es multiorgásmica, necesita juegos previos de caricias para excitarse porque es más lenta y sus orgasmos son producidos principalmente por la habilidad del varón para excitarla, por la potencia de su pene erecto y la capacidad de retrasar la eyaculación el tiempo necesario para que ella alcance el climax.

Tiene muy claro que “no hay mujer frígida sino hombre inexperto”, lo que lleva a convertir la relación sexual en una demostración de sus habilidades con un gran sentido de la responsabilidad y fuertes dosis de ansiedad por el miedo a no dar la talla o no estar a la altura.

En la relación amorosa, se muestra afectivo, tierno y dialogante. Considera a su mujer un sujeto en igualdad de derechos y deberes con él y es firme partidario de la negociación y la comunicación en las relaciones, abomina de la violencia de género y apoya el divorcio como recurso civilizado cuando no hay entendimiento.

Sin embargo, sigue considerando que las mujeres y los hombres son diferentes por naturaleza, que ellas tienen unas cualidades y defectos que son distintos de las cualidades y defectos masculinos y propugnan un entendimiento entre los dos géneros para evitar la “guerra de los sexos”.

Sus grandes temores sexuales tiene que ver con la incompetencia en las relaciones y son firmes candidatos a las disfunciones psicosociales ( erectiva, eyaculación precoz o retardada, deseo sexual inhibido por estrés) ya que siguen midiendo su masculinidad en términos de rendimiento sexual.

EL HOMBRE METROSEXUAL

Una variante moderna de la NUEVA MASCULINIDAD generada por la influencia de la sociedad de consumo es el llamado “hombre metrosexual” .

Construido a partir de los mensajes publicitarios y del fomento del consumo en las modas vestimentarias y cosméticas y en las actividades de ocio mercantilizado, el “metrosexual” es un hombre que se cuida obsesivamente para mantener un atractivo físico considerado fundamental para el éxito de sus relaciones. Así, se machaca en el gimnasio, practica deportes, se depila regularmente, usa cremas para la piel, perfumes varoniles, cuida su peinado a la moda y desarrolla un gusto exquisito por la vestimenta (marcas, colores, combinaciones, etc.).

Con las mujeres es detallista, tierno, amable, amante de la cocina, de la decoración y le encanta ir de compras.

Su comportamiento sexual es el mismo ya descrito para “el hombre nuevo” con especial atención en la demostración de sus emociones y una sensibilidad no vergonzante que le permite llorar sin reparos mientras contempla una película o una telenovela.

Le apasiona viajar y, sobre todo, consumir toda la tecnología de comunicación ( móviles,
cámaras digitales, compactos, ordenadores, etc.)

HOMBRES FEMINISTAS

Frente a esta nueva versión de la mística de la masculinidad, otros hombres vienen reflexionado sobre la condición de género, aprendiendo con humildad de las reflexiones feministas y planteando que la Cultura de Género sigue manteniéndose como una superestructura ideológica para justificar la división clasista y las estructuras del Poder.

Afirman que no se puede hablar ya de características específicamente masculinas o femeninas que no hayan sido construídas culturalmente y las diferencias físicas heredadas filogenéticamente por nuestra condición de machos y hembras reproductores tienen cada vez menos importancia en el conjunto de nuestras vidas y están siendo modificadas por la creatividad de la inteligencia humana.

La dignidad humana implica que actualmente varones y mujeres nacemos como sujetos
iguales en derechos y deberes, podemos desarrollar las mismas capacidades y habilidades, realizar las misma tareas productivas y participar paritariamente sin otras diferencias que las que provienen de nuestra individualidad.

Las diferencias de género y clasistas que todavía existen se mantienen por el interés de los poderosos que no renuncian a seguir manipulándonos y explotándonos en función de su exclusivo beneficio.

Otro mundo es posible y la humanidad tendrá que alumbrar una sociedad de personas, sin género ni clases sociales, es decir, sin Poder, para que la libertad, la igualdad y la fraternidad, sean realizables.

Estos varones llevan las dos últimas décadas reflexionando en los llamados GRUPOS DE HOMBRES, colectivos minoritarios que se reúnen regularmente para cuestionarse la mística de la masculinidad y generar cambios personales y sociales con el objetivo de dejar de ser hombres masculinos y convertirse en personas. Esta actividad, en España, ha producido obras de indudable interés escritas por Luis Bonino, Joseph Vicent Marqués, Jose Angel Lozoya, Fernando Barragán y Julián Fernández de Quero, entre otros, (ver bibliografía).

En general, sus propuestas en el campo de la sexualidad y de las relaciones humanas, se
concretan en :

1ª. PROMOVER ROLES DE GENERO MÁS FLEXIBLES HASTA SU DESAPARICIÓN, INCORPORANDO PARA ELLO A LA EDUCACIÓN:

1-1. Disociar la masculinidad de la dureza, el honor, el control, el dominio, la agresión o la competitividad, (lo malo no es ser competente sino competitivo).

1-2. Explicar que ser hombre no impide ser dulce, sensible, cariñoso, etc.(Sigue estando peor visto que dos niños se besen a que se peleen o levanten las faldas a las niñas).

1-3. Enseñar a los niños a atender sus necesidades domesticas y a compartir responsabilidades en el hogar. (A cuidar y no solo a proteger a los y las demás)

1-4. Ayudarles a reconocer el dolor y las angustias, a expresar los sentimientos y pedir ayuda, buscando activamente apoyo o consejo, (el comportamiento de los chavales que tienden a ignorar los problemas, suele ser de agresividad y dificultades).

1-5. Aclararles que no necesitan demostrar lo que son fuertes, valientes, etc.- y que tampoco es realmente importante no serlo demasiado.

1-6. Decirles que la heterosexualidad no es sinónimo de masculinidad, ni motivo de orgullo, ya que en el mejor de los casos solo es la expresión de la orientación del deseo sexual.

1-7. Insistirles en que hay que pedir permiso para tener contactos sexuales y aceptar las negativas. Porque no es cierto que un NO es un quizás y un QUIZÁS un si, si
insisten.

2ª. IMPLICAR A LOS HOMBRES EN LA CRIANZA DE LOS HIJOS E HIJAS, PORQUE CON ELLO:

2-1.Aprenden a cuidar y cuidarse, así como a ponerse en el lugar del otro para poder satisfacer sus necesidades.

2-2.Tienen una oportunidad inigualable de desarrollar los sentimientos y su expresión, al tiempo que les sirve para ir perdiendo el miedo al ridículo ante criaturas que son esponjas afectivas y muy agradecidas.

2-3. Descubren que paternidad responsable significa el establecimiento de relaciones igualitarias dentro del hogar.

3ª. GARANTIZAR UNA ATENCIÓN SANITARIA ADECUADA A LOS HOMBRES, YA QUE SU AUSENCIA NO ES AJENA AL ESTADO Y EVOLUCIÓN DE SU SALUD, PROMOVIENDO PROGRAMAS:

3-1.De educación afectivo-sexual desde la infancia (no de heterosexualización).

3-2. De responsabilidad anticonceptiva y profiláctica.

(Los programas de Planificación Familiar y salud reproductiva se centran en la mujer, pese a la importancia de las ETS y el SIDA, la patología de la próstata o el aumento en la demanda de vasectomías).

3-3. De preparación para asumir la llegada de los bebes. Para ayudar a la mujer durante el embarazo y el parto, y tener los conocimientos necesarios.

3-4. De apoyo a hombres en crisis: separados, parados, jubilados, etc.

3-5. De prevención de la violencia masculina contra las mujeres, orientados a niños de núcleos violentos, que con frecuencia reproducen los modelos aprendidos a partir de la adolescencia, y a jóvenes con síntomas de poder llegar a ser violentos, (los que piensan que hay mujeres que, a veces, merecen una paliza).

3-6. Terapéuticos, para hombres violentos, (a ser posible antes de que haya motivos para que medie una denuncia). No trabajar con ellos es como quitarles responsabilidades en la solución del problema, además de no pensar en las próximas mujeres que sean sus parejas.

3-7. Para víctimas de actos de violencia conyugal, que aunque son muy pocos, viven angustiados y merecen ayuda adaptada a sus necesidades.

4ª.- ASUMIR LA PARIDAD EN TODAS LAS ORGANIZACIONES SOCIALES Y PUBLICAS PORQUE ESO NOS AYUDA A:

4.1.Vivir la experiencia gratificante de compartir, corresponsabilizarse y escuchar lo que tienen que decir la otra mitad de la especie humana.

4.2. Aprender que nos somos indispensables, que el mundo y la sociedad no se hunden aunque su gobierno estén en otras manos que no sean las nuestras.

4.3. Satisfacer la curiosidad de ver como gestionan la cosa social y pública las mujeres. Seamos amables y demos una oportunidad, los hombres llevamos siglos gobernando y lo hemos hecho fatal por como están las cosas.

4.4. Ganar en tiempo libre, en el placer de la privacidad, en las relaciones compartidas y no competitivas.

4.5. Borrar el fantasma del Poder de nuestras vidas: Es mejor cooperar que dominar, repartir que acumular y confraternizar que sobresalir. El Poder, la Fama y la Riqueza, son metas neuróticas que nos neurotizan.

5ª.- CAMBIOS RELATIVOS A LA SEXUALIDAD Y LAS RELACIONES AMOROSAS:

En el ámbito de la erotofilia, la educación sexual y afectiva incidiría en el desarrollo de las capacidades de autocontrol para evitar comportamientos inducidos por las pulsiones copulatoria y reproductiva.

Estereotipos como “follar es una necesidad biológica” o “la maternidad es el fin sublime de la mujer” dejarían de tener sentido en una sociedad en la que tanto las relaciones eróticas como reproductivas partirían de la consciente y voluntaria decisión de las personas y no como impulsos irracionales imposibles de controlar.

Las relaciones humanas se organizan dando prioridad a las empatías psíquicas como punto de partida de las vinculaciones afectivas y las demostraciones de afecto.

Esto no anula la capacidad de relación que surge a partir de la atracción física, pero la incluye como un elemento más, sin darle más importancia ni relevancia que la que tiene. La relación Sujeto – Objeto erótico desaparece porque es más importante la simpatía que la belleza, querer que poseer. Lo importante es amar y ser amado, no desear y ser deseado.

El clima afectivo fomenta la autoestima y permite que las relaciones se establezcan desde la sinceridad, la autonomía, el cooperar y compartir y no desde la seducción engañosa, la apariencia histriónica, la dependencia afectiva y la manipulación del poder. La sinceridad y la honestidad fomentan las estabilidad de las relaciones y el logro de vinculaciones afectivas duraderas.

Cuando una persona madura se siente atraída eróticamente por otra, pide sin tapujos (lo que no está reñido con la seducción sincera, la amabilidad y la poesía) y acepta las negativas sin frustración, porque tiene en cuenta la libertad de la otra para decidir la aceptación o el rechazo y porque es consciente de que su deseo sólo puede verse cumplido si coincide con el deseo de la otra, es decir, si hay mutuo acuerdo en las propuestas, única forma de que la relación sea de Sujeto a Sujeto y no de Sujeto a Objeto.

La pareja estable se concibe como una forma, no exclusiva, de satisfacer el deseo de vinculación afectiva, recuperando las vinculaciones de apego familiar, y por ello, como una forma de crecimiento personal. Por lo tanto, no cabe la añoranza por etapas anteriores vividas como mejores, ni sentir la pareja como una pérdida de libertad sino todo lo contrario, como el acceso a una etapa vital de mayor libertad, mayor seguridad afectiva y mayor capacidad de proyectos compartidos que antes no se tenían.

Desde la consideración de que las relaciones sexuales tienen una función de comunicación afectiva y placer compartido entre Sujetos, la tensión sexual generada por la afluencia de estímulos externos o fantaseados, tan abundantes en una sociedad que comercializa con el sexo, se descarga habitualmente mediante el autoerotismo, que genera estados de placidez y bienestar personal que ayuda a las personas a desarrollar actitudes pacíficas, comunicativas y respetuosas, permitiendo que las relaciones con las demás se planteen sin obsesiones de posesión ni urgencias de descarga.

La masturbación es la alternativa para superar la pulsión copulatoria y debería ser rehabilitada como comportamiento erótico humano e incluída en los programas de educación sexual con especial énfasis.

El fomento de la empatía, definida como la capacidad natural de ponerse en el lugar de las otras personas, desarrolla sentimientos altruistas que permiten la cooperación y el reparto, la solidaridad y el apoyo mutuo. En las relaciones de pareja este desarrollo empático es imprescindible para cultivar la comunicación y la negociación pacífica de los conflictos que surgen de la idiosincrasia individual de cada sujeto y permite que las relaciones vayan tiñéndose de complicidad y apego, elementos imprescindibles para la estabilidad de la pareja.

La empatía y el altruismo sólo son positivos desde una personalidad madura, es decir,
que se siente capacitada para la autogestión, la autoestima y la creatividad. Una persona segura de sí misma, con un nivel de amor propio adecuado y una buena autoimagen, es la que puede establecer relaciones eróticas y afectivas con las demás desde la empatía y el altruismo y no desde la subordinación cognitiva, la dependencia afectiva y la sumisión conductual.

Las relaciones eróticas se convierten en holísticas y hedonistas, el placer y el afecto se pueden compartir de múltiples maneras, desde una forma de bailar, una comida compartida, un paseo a la luz de la luna , una lluvia de besos, un masaje sensual, caricias bucogenitales, heteromasturbación, coito vaginal, anal, pseudocoito, etc., etc.

En el marco de este erotismo global, el coito se integra como una técnica erótica más, ni más ni menos importante que las demás, que puede estar presente en una relación sexual o no estarlo, sin ansiedades, ni miedos al desempeño, ni imposiciones.

Todas estas propuestas, aplicadas al cambio en los hombres, son igualmente válidas para el cambio en las mujeres, con todos los matices que sean necesarios introducir.

La Cultura de los Géneros ha creado y transmitido durante siglos, una MISTICA DE LA FEMINIDAD Y DE LA MASCULINIDAD que hoy devienen obsoletas, injustas y tramposas. No hay pruebas científicas que demuestren el determinismo biológico sobre el comportamiento de los seres humanos.

Como dice José Antonio Marina, la inteligencia humana se define como “la inteligencia animal transfigurada por la libertad” , siendo su principal característica la de ser una INTELIGENCIA SENTIMENTAL.

Pero, tanto la libertad como la sentimentalidad, son posibilidades que se han de construir en un proceso continuo. El patriarcado ha truncado durante miles de años el desarrollo de estas posibilidades y el clasismo social retrasa ahora la construcción de una inteligencia autónoma y sentimental que disuelva la cultura de los géneros.

Digámoslo claro y alto: No necesitamos una NUEVA MASCULINIDAD NI UNA NUEVA FEMINIDAD, sino el reconocimiento de una SOCIEDAD DE PERSONAS IGUALES EN DERECHOS Y RESPONSABILIDADESY DIVERSAS COMO SUJETOS.

BIBLIOGRAFÍA

En relacion al HOMBRE VIEJO:

MARY JANE SHERFFEY, Naturaleza y evolucion de la sexualidad femenina,
DESMOND MORRIS, El Mono Desnudo,
D. D. GILMORE, Hacerse Hombre, Paidós, Barcelona, 1994.
BENNO KEIJZER, La masculinidad como factor de riesgo (1), Masculinidad, salud mental y salud reproductiva, RISH, 1997.
MYRIAM MIEDZIAN, Chicos son, Hombres serán, Ed. Horas y HORAS, Madrid, 1995.

En relación a la NUEVA MASCULINIDAD:

BLY, ROBERT, Iron John, Plaza y Janés, Barcelona, 1992.
SAM KEEN, Ser Hombre, Gaia Ediciones, Madrid, 1999.
VARIOS (compilador KEITH THOMPSON), Ser Hombre, Editorial Kairós, 1992.

En relación a QUEREMOS SER PERSONAS:

LUIS BONINO MÉNDEZ,. Como ser hombre (sin morir ni matar en el intento). 3ª Jornadas de Cultura de la Salud. Madrid.1993.

- Micromachismos,

JULIAN FERNÁNDEZ DE QUERO, Guía Práctica de la sexualidad masculina, Ediciones Temas de Hoy, Madrid,, 1996.

Hombres sin Temor al Cambio, Ediciones Amarú, Salamanca,2000.

JOSEP VINCENT MARQUES, ¿Una nueva identidad masculina o el olvido de toda identidad? , Ponencia en el Congreso Mundial de Sexología, Valencia, 1997.

JOSE ANTONIO MARINA, El Rompecabezas de la Sexualidad,Ed. Anagrama, Barcelona, 2002

- Teoría de la Inteligencia Creadora, Ed. Anagrama, Barcelona, 1993
en el desarrollo de la democracia económica, política y doméstica