domingo, 4 de enero de 2009

Chicos y cine: Verano del 42


Acerca de la novela "Verano del 42" (1971) de
Herman Raucherque inspiró la película

Hernie, Oscy y Benjie pasar el verano en Packett Island. Allí, en unos días lentos y exasperantes, descubrirán el sexo, la violencia, buscarán ansiosamente dar sentido a sus vidas e insertarse en el mundo mítico de los adultos, vivirán fantásticas aventuras bélicas, asimilarán toda la gama desconcertante de prejuicios masculinos en torno a la vivencia erótica, construirán un mundo personal hecho de ansias inconexas, de fraudulentas y parciales satisfacciones. Herman Raucher realiza el más perfilado análisis del mundo de la adolescencia, del drama de quién, a solas con su imaginación, tendrá que ir descubriendo paso a paso, entre tímido y petulante, el mundo de convenciones y secretos que encierra la experiencia erótica.
Verano del 42 es una excepcional novela, que ha servido de base para realizar uno de los films más ambiciosos de los últimos años.

Fuente: http://www.elaleph.com/libros.cfm?item=8143827&style=libro_usado



LA PELICULA


Verano del 42
Nota media: 7,2
Año/País: 1971 /
Director: Robert Mulligan
Reparto: Jennifer O'Neill, Gary Grimes, Jerry Houser, Oliver Conant, Lou Frizell, Christopher Norris, Katherine Allentuck


INOLVIDABLE: LA ADOLESCENCIA, EL PRIMER AMOR, EL VERANO JUNTO AL MAR
Esta es de esas películas que más recuerdos me suscitan, sobre todo de aquel tiempo vivido que fue la adolescencia. Todo el film es delicadeza, sensibilidad, enamoramiento, encantación, tal y como suele ocurrirnos a los muchachos en la etapa de la vida donde solemos enamorarnos de una prima, una amiga, una maestra o una vecina, casi siempre unos años mayor, bien formada y que nos atrae la naturaleza sexual masculina que ya empieza a despuntar en los jóvenes hombres; es decir, esa etapa de la vida donde pasamos de niños a adolescentes y cuando en el cuerpo empiezan a emerger unas pulsiones, unas necesidades y unas ganas de tener contacto con las mujeres que antes no habíamos sentido. Todo esto y más, está finamente rodado y contado por Robert Mulligan y estupendamente interpretado por los actores Jennifer O'Neil y Gary Grimes; con una banda sonora que obtuvo el oscar de aquel año con todo merecimiento, pues es una música mágica que se graba de imediato en la mente y nos transporta con profunda añoranza, a un tiempo sensacional de recuerdos, entre los que destacan el descubrir de la sexualidad, los cuales forman parte de lo que fuimos y ya no volveremos a ser, por suerte o por desgracia, ¡¡¡cualquiera sabe!!!

Película de enorme hermosura, nostalgia y melancolía. Arte cinematográfico de la mejor calidad.

Fej Delvahe

Fuente: http://www.filmaffinity.com/es/review/39665288.html








OTROS COMENTARIOS

Fuente:http://desconvencida.blogspot.com/2007/01/verano-del-42.html




"Verano del 42" (1971) de Robert Mulligan (director de la fantástica "Matar un ruiseñor" )en realidad podría estar ambientada en cualquier verano de nuestra adolescencia. El descubrimiento del sexo opuesto, los primeros titubeos y aproximaciones a él de tres amigos en un verano durante la Segunda Guerra Mundial, es reflejado magistralmente en esta película en la que seguro que se han inspirado series como "Aquellos maravillosos años". Para daros un ejemplo de ello está esta escena en la que el protagonista va al cine con una chica que le gusta y un amigo suyo que ha quedado con una amiga de ésta:



Una de las revelaciones de la película fue la guapísima Jennifer O´Neill, que interpreta a una incipiente viuda de guerra que establecerá una curiosa historia con el principal protagonista. Cuando vi esta película en su día nos contaron que durante el rodaje, el propio Mulligan había dado instrucciones para que los tres actores principales no tuvieran ningún contacto ni se vieran con O´Neill durante los momentos previos al rodaje, para captar mejor el impacto que semejante mujer de 23 años causaba en los adolescentes. Quizás la mejor escena de la película es aquella en la que el protagonista va de visita a la cabaña de O´Neill, que acaba de enterarse de que su marido ha fallecido en combate y... (no os diré nada más), pero otra de las escenas míticas es aquella en la que intenta comprar unos preservativos para repartírselos con un amigo. Es genial la manera en la que da rodeos con el farmacéutico (mientras su amigo, que le espera fuera, se desespera) hasta que, todo cortado, le confiesa lo que ha ido a comprar, y cómo éste por su parte no parece nada dispuesto a facilitarle la labor:



- Muy bien, son 10 centavos.
- Quisiera otra cosa, acabo de acordarme.
- Bueno, ¿qué es?
- Un poco de caramelo.
- Muy bien, caramelo. Aquí tienes.
- Mucha gracias.
- Así son 12 centavos. ¿Alguna cosa más?
- Pue siento molestarle, pero...
- Anda, dílo, hijo...
- ¿Me da una servilleta?
- Claro, ¿nada más?
- Unas gomas.
- ¿Cómo?
- Creo que hay que ponérselas.
- ¿Ponerse qué?
- O vamos, ya sabe qué.
- ¿Anticonceptivos?
- Sí,eso.
- Y tú quieres comprar varios.
- Sí.
- ¿Para qué?
- Hombre, ya sabe para qué.
- Muy bien. ¿Qué marca?
- ¿Marca?
- Marca y clase.
- La normal.
- Es que hay muchas para elegir.
- ¿Por qué no me las enseña, a ver?
- ¿Cuál es tu marca?
- Los azules.
- ¿Y cuántos quieres?
- 3 docenas.
- Una gran noche, ¿eh?
- Bueno, lo normal.
- Son 12 dólares.
- ¿12 dólares?
- Y 12 centavos por el helado.
- ¿Y cuántos entran por un dólar?
- 3.
- Me llevaré 2.
- Vienen 3 en cada paquete.
- Bueno, ¿cuánto le debo sólo por el helado?
- Ya está bien, hijo, dejemonos de bromas, ¿cuántos años tienes?
- 16.
- ¿Cuántos?
- Los cumpliré muy pronto.
- ¿Y qué pretendes hacer con esto?
- Son para mi hermano, él es mayor.
- ¿Y por qué no viene él a comprarselos?
- Está enfermo.
- ¿Y para qué los necesita entonces?
- Para cuando se ponga bien. Está en el ejército.
- ¿Sabes para qué se usa esto?
- Claro, se llenan de agua y luego se tiran desde el tejado.
- Sólo quería asegurarme de que sabes para qué sirven.
- Claro que lo sé, mi hermano no me enviaría a comprarlos si yo no lo supiera.
- Vamos a dejarlo todo en un dólar, incluyendo el helado.
- Vale, sí. Gracias.

FRAGMENTO DEL LIBRO:

"Cuando tenía quince años y venía a Packett Island durante el verano, en la isla no había ni tanta gente ni tantas casas. Entonces era mucho más fácil estudiar su geografía y las peculiaridades del mar. Y si los padres no querían que sus hijos muriesen a causa de la soledad y del aburrimiento, ellos mismos se aseguraban de que otras familias aportasen su contribución infantil a la isla. Con Hermie, aquel verano del 42, estuvieron su mejor amigo, Oscy, y otro amigo íntimo, que aún no se había hecho acreedor del calificativo "mejor", llamado Benjie.

Se llamaban "El Terrible Trío", aunque nadie sabía qué razones tenían para ello. Era, principalmente, una manera de robustecer su realidad, de hallar un lugar donde situarse en este mundo.

¿La casa? La casa era de ella y nada ni nadie, desde que Hermie la viera, consiguió atormentarle e inquietarle como ella, ni hacer que se sintiera tan seguro e inseguro, tan importante e insignificante.

Los chicos yacían, doloridos y paralizados, escuchando el hueco sonido del hacha al chocar contra el recio tronco. Allá abajo, en el gran hoyo que había entre dos pilares de madera que soportaban la casa, un hombre enarbolaba el hacha en increíble y formidable arco; la levantaba desde la espalda, como Abe Lincoln, haciéndola bajar, cortando el aire, como Zeus. El tronco se partió, limpio, en dos y otro no tardó en correr la misma suerte. Luego siguió otro, otro y otro. Los muchachos no se movían, apenas respiraban. Miraban sin pestañear por encima del borde de la arena y escuchaban aquellos estallidos que parecían llegar desde el infierno. Aquello, sin saber por qué, era de interés vital para ellos. Aquel hombre, aquel sonido y aquella hacha.

Cuando la mujer hizo su aparición, deslizándose entre las sombras, y rodeó el cuerpo del hombre con sus blancos brazos, el corazón de Hernie golpeó con fuerza contra sus costillas, semejando un gorrión enjaulado. Ella era delgada, aunque bien formada, y su negra cabellera se despaldaba suavemente sobre sus hombros. Todos sus movimientos eran sensuales. No es, pues, extraño que el hombre dejara el hacha y atrajera a la mujer hacia sí, besándola de manera que no admitía rectificación alguna. Y los tres muchachos miraban comprendiendo que aquello era de esencial importancia, que era algo en lo que ellos mismos, algún día, se verían envueltos. Era como una advertencia para el futuro, un preludio de lo que iba a ocurrirles."

HERMAN RAUCHER "Verano del 42"

* Hoy quiero recordar una vez más la preciosa película de Robert Mulligan "Verano del 42" (1.971), con un fragmento de la novela que inspiró el filme y una selección de imágenes de la película que se acompañan de la preciosa banda sonora de Michel Legrand.


1 comentario:

marketing mega virtual dijo...

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡FELIZ 2009 PARA TODA LA COMUNIDAD !!!!!!!!!!!!!



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