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martes, 17 de agosto de 2010

El riesgo de vivir


LA VANGUARDIA, Tendencias / Viernes, 25 de Junio de 2010

¿Cómo incide el comportamiento colectivo?
José R. Ubieto. Psicólogo clínico y psicoanalista

Resulta difícil reflexionar y escribir sobre el suceso de Castelldefels en medio del dolor y el sufrimiento de los familiares de las víctimas y heridos, incluido el conductor del tren, afectado sin duda por lo sucedido. Vaya por delante nuestro apoyo y consuelo para todos ellos.

No es la primera vez que suceden hechos como éste, aunque no tan graves. Quedan todavía muchas dudas, que las autoridades y los jueces trataran de despejar, pero parece que las personas que decidieron cruzar las vías pudieron hacerlo también por el paso señalizado. ¿Por qué alguien pondría en riesgo su vida sin una aparente razón de fuerza mayor? Lo incomprensible de este acto es lo que nos inquieta, porque cuestiona algo que creemos sagrado: la propia vida.

Muchos de estos sucesos se producen en un contexto de grupo, en el que la decisión primera aparece difuminada en un comportamiento colectivo, donde el juicio de cada uno se confunde con el movimiento del grupo mismo. El hombre es un ser gregario que, en ocasiones, se deja llevar por su identificación a un ideal o por su sentimiento de pertenencia a un grupo, sea éste muy formalizado (partido político, iglesia,..) o más coyuntural (grupo de amigos, colectivo social).

Este factor grupal suspende, en parte, la decisión personal que cada uno tomaría confrontado a la posibilidad de asumir un riesgo vital. Este dato debería advertir a las autoridades para aumentar las medidas de seguridad en situaciones especiales como celebraciones deportivas o festivas.

Resulta paradójico que esta sociedad, que persigue la extinción del riesgo tomando para ello todas las prevenciones, se encuentre confrontada de tanto en tanto a situaciones como ésta, que parecen contravenir ese ideal de “la vida por encima de todo”. Y que, como parece confirmado en esta tragedia, sean los jóvenes (aunque no sólo ellos), los que asuman ese riesgo en conductas diversas, vinculadas mayoritariamente al ocio grupal.

Lo intenso, como requisito de la satisfacción obtenida, la exploración de los límites corporales, como índice de la propia estima y cierta trasgresión de lo establecido, como posición ante la norma, son algunos rasgos que encontramos en ese combate vital que los jóvenes libran para construirse como sujetos y encontrar su lugar, aceptable para el Otro y para ellos mismos. ¿Acaso alguno de nosotros calculó todos los riesgos en su juventud?

El drama es que a veces, en el intento de desembarazarse del peso de lo ya caduco y lanzarse a la vida para “agarrarla por los cuernos”, ese despertar del sueño infantil protector se convierte en una pesadilla trágica.

Inmortalidad



La Dama siega las vidas más jóvenes como señal de una advertencia

JORDI LLOVET EL PAÍS 07/07/2010
 

En 1827, el ensayista William Hazlitt publicó un opúsculo llamado Del sentimiento de inmortalidad en la juventud, que discurría acerca de un lugar común en la historia del pensamiento -el paso del tiempo y el carácter inevitable de la muerte-, pero con énfasis en un extremo poco frecuentado hasta entonces: cómo le resulta ajena a la juventud la idea de que sus días están tan contados como los de cualquiera. Es posible que este énfasis se debiera al hecho de que empezaban a desaparecer algunas de las causas -las pandemias, las guerras de religión o las guerras civiles- que hasta entonces habían mantenido viva, en el estrato social más exultante, la preocupación por nuestro último destino.
Desvanecidas algunas de estas circunstancias históricas, la juventud, como resulta lógico, empezó a pensar que la muerte era algo que no podía afectarles a ellos y que sólo lo hacía a las personas que llevan a la Parca instalada en su senilidad y sus achaques. Pero lo que dijo Hazlitt no es casi nada si se compara con la indiferencia ante la muerte que experimentan hoy los colectivos jóvenes, más como colectivos que como individuos de la especie. La posibilidad de divertirse en todo momento, incluso en el trabajo gracias al carácter lúdico de las nuevas tecnologías; un uso atolondrado del lema del carpe diem -que significaba algo muy distinto de lo que ha acabado siendo-, o el carácter envolvente de las nuevas formas musicales y los festivales correspondientes -algo que ha generado un asombroso "olvido de sí mismo"- han conducido a la práctica totalidad de los jóvenes a la idea de que, ni en las más arriesgadas circunstancias, la muerte es algo que les incumba. Corre la juventud en busca de una diversión que parece no tener límites ni sombra alguna: la melancolía -ese preludio en sordina de la muerte insoslayable- ha desaparecido de su conciencia.

Pero en el momento menos pensado, como si quisiera aprovechar ese descuido de sus víctimas, la muerte ataca a una juventud que ni tenía la edad para sucumbir ante ella, ni merecía este destino adelantado. Burlándose de esta indiferencia ante su poder soberano, la Dama siega las vidas más jóvenes como señal de una advertencia que, como resulta patente, ni siquiera deja huellas en la conciencia de los adictos a la eternidad. Así la diversión se convierte en el heraldo de su contrario: la inmovilidad

lunes, 19 de enero de 2009

Retrasar la iniciación sexual y fomentar el sexo seguro


Los programas que promueven la virginidad entre adolescentes pueden tener un efecto bumerán

http://www.lavanguardia.es/premium/epaper/20090118/53620503086.html

La abstinencia sexual, conducta de riesgo

JOSEP CORBELLA - Barcelona

Los programas educativos que promueven la abstinencia sexual entre adolescentes no tienen ninguna influencia apreciable sobre la edad de inicio de las relaciones sexuales ni sobre el número de parejas que se tienen, concluye un estudio de las universidades de Harvard y Johns Hopkins (EE. UU.) presentado en el último número de la revista médica Pediatrics.El principal efecto de estos programas ha resultado ser perjudicial: los jóvenes que defienden la abstinencia sexual acaban, cinco años más tarde, haciendo un uso menor del preservativo y otros anticonceptivos y, por lo tanto, con un riesgo mayor de embarazos no deseados y enfermedades de transmisión sexual.

El estudio es el más amplio que ha analizado la eficacia de los programas de abstinencia sexual impulsados en EE. UU. por organizaciones cristianas y mayoritariamente financiados por la administración Bush - en el 2008 se destinaron 204 millones de dólares (155 millones de euros) de fondos federales-.El estudio se ha basado en una muestra de 3.440 alumnos de instituto de EE. UU. a los que se encuestó sobre sus actitudes hacia el sexo; cinco años más tarde, se les hizo una segunda encuesta sobre sus conductas sexuales.

Aunque los resultados cuantitativos del estudio no son extrapolables a España, "cualitativamente son interesantes también para nosotros, porque tenemos un incremento de embarazos no deseados entre adolescentes que tiene que ver, como en Estados Unidos, con los déficits de la educación afectiva y con la confusión con que muchos jóvenes se inician en la sexualidad", afirma Rosa Ros, directora del Centre Jove d´Anticoncepció i Sexualitat (CJAS).

Según los resultados del estudio, sólo el 24% de los jóvenes que habían tenido intención de mantener la abstinencia sexual - en la mayoría de los casos hasta el matrimonio-utilizaban siempre preservativo en sus relaciones cinco años más tarde. Entre quienes nunca habían tenido la intención de mantener la abstinencia, el porcentaje se elevaba al 35%.

Estos resultados se explican porque "muchos programas educativos que promueven la abstinencia hacen que sus participantes desarrollen actitudes negativas hacia la efectividad de los preservativos", escribe Janet Elise Rosembaum, principal autora del estudio en Pediatrics.

El 82% de quienes habían declarado en la primera encuesta que mantendrían la virginidad negaron, cinco años después, haber tenido nunca esa intención. Son resultados que "confirman que no se puede prohibir la sexualidad", destaca Rosa Ros, quien sin embargo defiende "que haya límites que ayuden a los adolescentes a crecer. La falta de límites causa confusión entre los jóvenes y contribuye al aumento de embarazos no deseados".

"Reducir la educación sexual precoz en la adolescencia es un objetivo importante de salud pública", destaca Rosenbaum. Para conseguirlo, la investigadora de Harvard defiende que "los fondos federales se desvíen de los programas educativos que promueven la abstinencia hacia los programas educativos que enseñan hechos contrastados y que han demostrado su eficacia para retrasar la iniciación sexual y fomentar el sexo seguro"

miércoles, 14 de enero de 2009

Los jóvenes altruistas o agresivos tienen mayor riesgo de sufrir accidentes de moto


El Ministerio de Educación ha realizado un estudio sobre 1.400 adolescentes y jóvenes de entre 14 y 18 años


14/01/2009 | LA VANGUARDIA | Motor

Madrid. (EUROPA PRESS).- Los jóvenes con una personalidad violenta, con tendencia a la agresión física, y aquellos que, por el contrario, destacan por su carácter altruista suelen tener más accidentes de moto que el resto de personas de su edad, según un estudio del Ministerio de Educación, Política Social y Deporte, el Instituto Mapfre de Seguridad Vial y la Asociación Española de la Carretera (AEC).

Así, el estudio, que pretendía identificar las variables psicológicas predictoras de conductas de riesgo en la conducción de ciclomotores y motocicletas en adolescentes y jóvenes, concluye que "únicamente dos variables de personalidad predicen de forma estadísticamente significativa y consistente" los distintos índices de conducción peligrosa: el altruismo y la agresión física.

Estos dos tipos tan distintos de jóvenes además de tener actitudes más peligrosas al volante son más propensos a sufrir accidentes con lesiones o con daños materiales, a tener más multas por exceso de velocidad, por no llevar casco, por conducción peligrosa y por conducir bajo efectos de alcohol u otras sustancias ilegales.

Un total de 1.400 adolescentes y jóvenes alumnos, entre 14 y 18 años, de más de 125 centros de educación secundaria (IES) de todas las comunidades autónomas han participado en este estudio con el objetivo de "crear un instrumento de evaluación que prediga qué adolescentes son o serán proclives, cuando conduzcan motocicletas, a emitir conductas peligrosas".

En este sentido, el Gobierno explica en una respuesta al Congreso de los Diputados a la que ha tenido acceso Europa Press que, actualmente, se está valorando poner en marcha "programas educativos de caracter preventivo o correctivo" para evitar que estos jóvenes propensos a sufrir accidentes lleguen a tener uno.

martes, 13 de enero de 2009

Brókers y testosterona


Los beneficios de los brókers dependen de las hormonas sexuales masculinas

Cuanto mayor fue su exposición prenatal a los andrógenos, más dinero ganan los brókers


Josep Corbella | LA VANGUARDIA, Barcelona | 13/01/2009 | Ciudadanos

Los brókers que estuvieron expuestos a niveles más altos de testosterona durante su desarrollo prenatal son los que obtienen mayores beneficios en bolsa, según una investigación de la Universidad de Cambridge realizada con 49 profesionales de la bolsa de Londres.

"La exposición a los andrógenos durante la gestación influye en la formación del sistema nervioso y hace que el cerebro sea más sensible a los efectos de la testosterona a lo largo de toda la vida. Esto, a su vez, hace que una persona tenga reacciones más rápidas y sea más propensa a correr riesgos", explicó ayer John Coates, primer autor del estudio, en entrevista telefónica.

El estudio, que se presenta esta semana en la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias de EE.UU., se ha basado en comparar la longitud de los dedos índice y anular en los brókers. Cuanto más largo es el anular respecto al índice, mayor fue la exposición a andrógenos durante el embarazo. Esta curiosa relación se basa en la acción de los andrógenos sobre los llamados genes hox, que regulan tanto el desarrollo del sistema urogenital como de los dedos (aunque Coates dijo no conocer ningún estudio que aclare si la longitud del dedo anular está relacionada con la longitud del pene).

Lo que sí se sabe es que la longitud del anular respecto al índice suele ser menor en mujeres que en hombres. Y estudios anteriores han detectado que un anular largo está relacionado con un mejor rendimiento en esquiadores y en jugadores de fútbol, basket y rugby.

El estudio de la Universidad de Cambridge es el primero que analiza la influencia de la testosterona prenatal en brókers de operaciones intradía (los que se ven obligados a tomar decisiones más rápidas). Los resultados muestran que los brókers con anulares más largos Pulgar son con diferencia los que más dinero ganan (véase gráfico).

"Los mejores brókers tienen una gran actividad de la testosterona, pero también un sistema de regulación de la hormona especialmente sutil, con rápidas subidas y bajadas según las necesidades de cada momento", señala Coates. "Medicarse con testosterona no tendría el mismo efecto, porque no se conseguiría hacer bajar el nivel cuando fuera preciso. Sería como ir en un coche con el acelerador a fondo y sin freno. Sería un desastre".

Coates destacó que hay actividades en que esta gran actividad de la testosterona es perjudicial como "cuando hay que pensar a largo plazo o hay que tomar decisiones razonadas".

lunes, 22 de diciembre de 2008

El hombre nuevo tarda en llegar

Las mujeres se han sacudido su rol tradicional y ocupan el terreno antes masculino - Pero sus compañeros no han cambiado al mismo ritmo

CARMEN MORÁN EL PAÍS 09/07/2008

Normalmente, cuando se habla de género, el imaginario colectivo dibuja una mujer. Pero el género masculino también existe, es decir, todas aquellas características que la sociedad tradicionalmente atribuye a los hombres por el hecho de nacer varones. Ese modelo de masculinidad con el que aún hoy crecen muchos niños -coches ultrarrápidos, la espada, la ausencia de lágrimas, el repudio forzoso de muñecas y cocinitas y otros detalles mil veces más sutiles pero igual de determinantes-, está obsoleto. Y está dificultando la consolidación de una sociedad más igualitaria que les reporte beneficios, pero sobre todo, que les aleje de su peor enemigo: ellos mismos.



Los grandes avances se han logrado con la visibilidad pública y política de la mujer

El modelo masculino lleva a adoptar actitudes de riesgo y desafío

Las reivindicaciones feministas se vieron como caprichos individuales

Algunos medios de comunicación incluso refuerzan los estereotipos

Marina Subirats, catedrática de Sociología, ha buscado algunos "datos empíricos" para demostrar cómo el hombre se agrede a sí mismo por seguir ese modelo de masculinidad. "¿Por qué los hombres se mueren antes que las mujeres?" Eso ocurre en todas las edades y en todos los países, salvo en dos, Níger y Zimbabue, donde los embarazos, los partos y algunas enfermedades aún siegan la vida de las mujeres muy temprano.

En España, la mayor diferencia entre las muertes de hombres y mujeres se da a entre los 20 y los 25 años. Hay causas claras para ello: accidentes de tráfico y deportes de riesgo, drogas, suicidios y homicidios. "Por cada mujer se mueren entre tres y cuatro hombres a esa edad", dice Subirats. Y explica que es el modelo de masculinidad lo que les lleva a adoptar "esas actitudes de peligro, de desafío, de falta de temor, de riesgo", que no abundan en las mujeres, más prudentes y que no tienen necesidad, porque nadie se lo ha inculcado, de demostrar ningún ardor guerrero. Por eso, dice Subirats, "los hombres matan a las mujeres, pero se matan más entre ellos, y esa debe ser una razón poderosa para cambiar".

En el congreso internacional Mundo de Mujeres, que ha reunido en Madrid a más de 3.000 participantes alrededor del lema La igualdad no es una utopía, algunos expertos, como Subirats, han tenido ocasión de tratar la masculinidad como una barrera para la igualdad. Es un asunto que la ministra de Igualdad, Bibiana Aído, sacó al debate político las últimas semanas.

Subirats, una de las participantes en este congreso, opina que "las mujeres han analizado y hecho crítica del modelo tradicional que les tocó, ya salen a trabajar fuera, juegan al fútbol, repudian aquellas características impuestas, sumisión y obediencia, pero los hombres todavía no han hecho ese viaje, por eso el modelo de guerrero impasible se ha quedado obsoleto".

"La ciencia psicológica finalmente también se ha liberado de su tradicional explicación psicogenética y los estudios de identidad ya no tienen ese lastre", explica la catedrática de Psicología Rosario Ortega. "Antes las niñas construían su identidad en cuanto niñas y los niños como tales niños, ahora no, felizmente, al menos en la ciencia. El individuo debe construir su identidad como persona. Creo que en el futuro la gente podrá elegir de una forma libre qué es lo que hace y cómo lo hace, sin responder a roles ni a estereotipos, si los hombres quieren llorar, llorarán, por ejemplo. Ese es el camino que ya está marcando la ciencia. Creo que la sociedad lo recorrerá algo más tarde".

Ortega, que trata a menudo los conflictos entre chicos y chicas, observa, como ellas, que antes respondían a esos roles de obediencia y sumisión, y ahora a veces se defienden con las mismas armas que ellos. "Buscan su seguridad, esto es preocupante, y desde luego, lo hacen porque imitan modelos masculinos".

Esa es una de las razones por las que ese modelo de masculinidad ha de cambiar, según Subirats, para que puedan cambiar las mujeres. "Hasta ahora, sólo hemos imitado los modelos masculinos para llegar adónde queríamos, en la empresa, en la calle". Cree que el "género femenino, tal y como se le ha entendido, se está extinguiendo". ¿Hay para tanto? "Sí, en política, por ejemplo, muchas de las mujeres que acaban llegando lo logran porque son más duras que ellos, imitan su modelo. Podemos tener cargos, pero son puestos prestados, no para hacer lo que queremos, sino lo que harían ellos si estuvieran ahí". De tal forma, dice, que "las mujeres han ido abandonando ese género femenino, incluso dejando de tener hijos, y ellos no acaban de entrar en el ámbito doméstico".

En este panorama, algunos países vienen a poner luz, los nórdicos, que han transitado muchos más años por el camino de la igualdad. En Noruega, por ejemplo, ya se aprecia el acercamiento de los hombres sin complejos y sin traumas a las tareas que en España hacen las mujeres mayoritariamente.

Sin embargo, como han subrayado algunos expertos en este congreso, las series televisivas, que tanto han favorecido la aceptación social de las parejas gays y lesbianas, por ejemplo, o incluso de la mujer incorporada al ámbito laboral en terrenos que le eran propios al hombre, no han modificado sustancialmente los estereotipos masculinos. "En el ámbito del ocio, la creatividad, los medios de comunicación, todavía se transmiten muchos estereotipos masculinos, incluso se refuerzan", opina la filósofa Alicia Miyares. "Creo que la educación ha de hacer mucho por cambiar esto, porque es ahí donde se trasladan todos esos roles. Sin embargo, los grandes avances en igualdad han venido por la visibilización pública y política de la mujer, pero el reto ahora es la relación entre ambos sexos y es ahí donde los hombres han de hacer su trabajo. Eso depende en gran medida de la pedagogía", añade Miyares.

El delegado para la Violencia de Género en el Ministerio de Igualdad, Miguel Lorente, está convencido de que los modelos tradicionales de masculinidad han de modificarse, pero alerta de la resistencia que se está mostrando entre los hombres, de forma muy sutil en ocasiones. "Hace ya muchas décadas que las mujeres hicieron una crítica analítica del papel que les había tocado jugar como mujeres y se rebelaron contra esa injusticia. Los hombres, sin embargo, han ido simplemente adaptándose a las exigencias que les llegaban. Empezaron minusvalorando el movimiento feminista sin darse cuenta de que era una reflexión crítica y analítica. Simplemente dijeron, 'dejadlas, si quieren trabajar que trabajen'. Pero no se dieron cuenta de que no eran caprichos aislados sino un trabajo histórico por romper injusticias de las mujeres", dice Lorente. "Y ahora existe lo que llamo posmachismo y que nace en los años setenta, cuando la mujer consigue su liberación sexual gracias a los anticonceptivos y también a las medidas de divorcio sin culpa en Estados Unidos. Ya no dependían de un hombre ni su función era simplemente la de procrear. Por otro lado, el feminismo llegó a las instituciones y las mujeres fueron ocupando puestos de responsabilidad. Ahí es donde los hombres se dieron cuenta de que la cosa iba en serio", prosigue Lorente.

El posmachismo del que habla critica el feminismo y lo pone en la misma bandeja que el machismo. "Reivindican un pasado que les es más cómodo pero lo camuflan bajo una postura aparentemente neutral. Siempre aparecen en sus reflexiones alguna universidad rara que les da a ciertos informes una pátina seudocientífica. Hablan de cosas que, dicen, no distinguen sexos, pero al final siempre la culpable o la perversa, casualmente es la mujer. Se apuntan incluso a la mutilación masculina, para poner en el mismo nivel la injusticia de unos y de otras, algo que no es así, para nada", asegura Lorente. "Y además, siempre hablan en nombre del bien común, siempre dicen: esto no es bueno para la mujer ni para el hombre, es para todos".

En realidad, según Lorente, salvo excepciones de hombres que sí han caminado hacia una revisión crítica de la masculinidad tradicional, "pocos aunque cada vez con más fuerza", la mayoría se ha adaptado a duras penas, y sus cambios han sido muy cosméticos. "Que hay que fregar los platos, yo los friego, que hay que cambiar pañales, yo los cambio, pero no han perdido su poder que es lo que le daba valor a la figura del hombre. Han cambiado para seguir igual", dice Lorente.

Y se les sigue educando para guerreros que no pueden manifestar temor ni sensibilidad. Pero, dice Marina Subirats, "esa masculinidad ya no tiene sitio en los tiempos de hoy".

¿Crees que está cambiando el modelo masculino tradicional?


http://www.elpais.com/encuestas/resultados.html

Drogas: la importancia del mensaje de los iguales

J. F. -EL PAÍS, San Sebastián - 27/06/2008

La socióloga Teresa Laespada, directora del Instituto Deusto de Drogodependencias (IDD), constata que el estudio confirma una tendencia en el descenso generalizado del consumo desde 2006. "Habíamos llegado a un pico muy elevado de consumos experienciales y recreativos. No sabemos si el que apreciamos ahora es un bajón para volver luego a remontar, o realmente se consolida un descenso. Habrá que esperar para salir de dudas", analiza.

"No sabemos si el de ahora es un bajón para volver luego a remontar"

En su opinión, el conocimiento real de las sustancias y de los riesgos que conllevan es la clave. "Nadie mantiene una actividad que atenta contra su propia salud, siendo muy consciente de los riesgos", argumenta. En alcanzar ese grado de consciencia no son las grandes campañas de prevención las que más han influido en los jóvenes, opina: "Lo más importante es que entre los jóvenes circule una información veraz y real. Lo que más les influye es lo que les transmite su grupo de iguales".

El IDD ha comprobado ese principio en la práctica, con unas experiencias denominadas "bola de nieve", realizadas en colaboración con el Ayuntamiento de Bilbao. "Hemos obtenido un gran éxito. Se trata de formar a unos cuantos jóvenes para que ellos transmitan la información al resto. A veces llega deformada, pero aún así le llega de manera mucho más cercana".

Por el mismo motivo, el también sociólogo de Deusto Javier Elzo llama a incidir más en los circuitos informales de información, como las revistas de adolescentes, que en los contextos formales como la educación reglada. "Me importa más lo que leen en Loca Magazine que lo que se imparte en Educación para la Ciudadanía", sentencia. Además, cree que las políticas de prevención han pasado de la tolerancia cero a centrarse en alertar sobre sus efectos. "Me parece una tendencia adecuada, pero con cuidado para no caer en la incitación, porque los jóvenes pueden confundir las cosas", señala.

Como ejemplo, lamenta que el cannabis no sea considerado una droga porque los adolescentes se sienten confusos ante el discurso de que es terapéutico y al ver que sus parientes lo han consumido durante años, aparentemente sin secuelas graves.

El Observatorio Vasco de Drogodependencias informa en el estudio sobre dos de sus campañas: Alcohol a menores ni gota y Llénate... pero de emociones. Para Laespada, "en prevención nada sobra, pero no podemos pensar que todo vale para todo".

Por ello, cree que las campañas han de dirigirse a colectivos diferenciados, porque "reafirman la actitud de los no consumidores, pero no cambian la de los consumidores que responden a razones muy distintas". De la misma manera, cree que aplicar la perspectiva de género, tanto femenina como masculina, resulta "fundamental". "No tienen los mismos intereses ni la misma manera de acercarse a las drogas. Asumir riesgos está muy ligado a la masculinidad y a la afirmación de la misma en la adolescencia", recalca.

Los jóvenes conocen el riesgo de las drogas pero lo desprecian

Los españoles de 15 a 24 años piensan que 'colocarse' es algo normal para su edad - Temen más un accidente o una sobredosis que convertirse en adictos

MARÍA R. SAHUQUILLO - Madrid - 18/12/2008

Los jóvenes españoles conocen los riesgos de consumir drogas pero los relativizan. Muchos aseguran que los "beneficios" que atribuyen a estas sustancias -"aguantar más de marcha", "divertirse", "desinhibirse" o "potenciar las sensaciones"- les compensan frente a sus riesgos. Creen que tomar estas sustancias es malo, arriesgado y peligroso, pero también lo ven como algo "normal a su edad". La mayoría de los chicos de 15 a 24 años tiene más miedo a un mal viaje, a la muerte por sobredosis o a tener un accidente de tráfico por el consumo de estas sustancias que a las enfermedades o adicciones que, a largo plazo, pueden generar las drogas. Creen que nunca sufrirán este tipo de daños porque su consumo es "experimental".

El consumo en el ámbito de ocio se considera más legítimo

Todo tiene una edad, y para los jóvenes españoles la suya es la de probar. La mayoría de ellos cree que es normal y hasta necesario consumir drogas en determinados momentos de la vida: la adolescencia y la primera juventud.

El estudio La lectura juvenil de los riesgos de las drogas: del estereotipo a la complejidad, realizado por la Fundación de Ayuda para la Drogadicción (FAD) y basado en las encuestas personales a unos 1.200 jóvenes entre 15 y 24 años sostiene que éstos consumen fundamentalmente para sentirse integrados y no "raros". Un 20% cree que las drogas tienen sus riesgos "como todo lo que merece la pena en esta vida". Un 13% asegura que no suponen más peligros que cualquier otra forma de diversión.

Para Nuria Romero, profesora de Antropología en la Universidad de Granada y experta en drogas, los datos del estudio revelan una "normalización" del consumo de estas sustancias. "Se ha minimizado la importancia de las drogas como problema social y eso hace que los jóvenes no tengan la presión que ha habido en otros momentos", dice.

Pero los jóvenes tienen, según Eusebio Megías, director técnico de la FAD, una consciencia clara, "incluso más que políticamente correcta", de los riesgos de estas sustancias. Pero individualmente. Su discurso grupal muestra una "relativización" de su uso. "Nadie escoge la opción de que sólo hay peligros. Los jóvenes no banalizan el consumo de drogas, pero analizan los riesgos y los beneficios y creen que estos últimos son superiores", explica.

Una percepción que tiene mucho que ver con su forma de pensar. El 41% de los jóvenes considera el riesgo algo propio de su edad, algo que deben afrontar y cuya superación es positiva. El 23,6% se muestra básicamente de acuerdo en que la convivencia con los riesgos es algo necesario en su edad, pero se muestran partidarios de la reflexión y la cautela. Sólo el 29% de los jóvenes españoles está claramente en contra de asumir riesgos y se muestra prudente, según el estudio de la FAD en el que han participado el Plan Nacional de Drogas y Obra Social Caja Madrid.El 86% cree que consumir cocaína habitualmente tiene un gran riesgo, frente a sólo el 66,6% de los que atribuyen ese riesgo grave a no utilizar preservativo. Sin embargo, tanto en el primer caso como en el segundo un porcentaje de ellos -un 13% en el caso de la cocaína y un 37,4% en el del preservativo- cree que compensa.

Así, los jóvenes tienen la información, saben a lo que se enfrentan, pero deciden consumir o adoptar conductas de riesgo. "Cuando se es joven los peligros a largo plazo se ven mucho más lejanos", sostiene Romero, quien explica que muchas veces es complicado que esa información se traslade a las actitudes.

Además, la mayoría de los jóvenes ve legítimo cierto tipo de consumo de drogas, el que hacen ellos mismos y el que se hace en el ámbito del ocio, según el estudio. "Piensan que si hay un adulto que toma estas sustancias es porque tiene problemas, que si no, lo habría dejado. Igual que creen que sí se puede consumir drogas para salir por ahí pero no para ir al trabajo", analiza el director técnico de la FAD. "Así, estas variables de 'yo sí tengo la edad y consumo sólo en el ámbito apropiado por lo que no tengo problemas' funcionan como legitimadores", matiza.

Para ellos la cocaína es la droga más peligrosa, seguida de las pastillas, el cannabis, el alcohol y por último el tabaco. A pesar de esto, un 2,3% de los jóvenes de entre 14 y 18 años aseguró en la última Encuesta Escolar sobre Drogas que la había consumido en el último mes. Según la última Encuesta Domiciliaria sobre Alcohol y Drogas en España que analiza el consumo de estas sustancias en la población, el 3% de los españoles ha consumido cocaína en los últimos 12 meses. Un porcentaje que se alza al 10% con el cannabis. Sin embargo, lo más peligroso para ellos, según el estudio, es el policonsumo. Un 81% lo califica como riesgo grave.

martes, 11 de noviembre de 2008

La percepción del riesgo

Fuente: LA VANGUARDIA, 08/11/2008

La vida es riesgo

Subestimar el riesgo es un impulsor enorme de iniciativas y metas | El riesgo hace tener presente la muerte y vivir con más intensidad

Nos obsesiona la seguridad. Ponemos rejas y alarmas en casa, no dejamos al niño trepar al árbol para que no se caiga, casi nos desnudamos en el aeropuerto para evitar que alguien lleve armas… Condicionamos nuestros hábitos para eliminar el riesgo de nuestras vidas. Pero ya en la antigüedad clásica los filósofos advertían que vivir es desear, y el que desea y algo espera siempre corre riesgo

Elisabeth Egea entrega a sus alumnos un folio y les pide que lo pongan sobre la palma de la mano y lo muevan sin que se caiga. ¡Más, un poco más! ¡Sin miedo! ¡Un poco más rápido! ¡Arriésgate a moverte, no pasa nada!, les anima. Egea es pedagoga y directora de la escuela de artes escénicas del colegio Ipsi de Barcelona.

El del folio es uno de los muchos ejercicios con los que trata de inculcar a sus alumnos que no hay que temer al riesgo, que un artista siempre tiene que arriesgar, porque cada vez que sube al escenario está expuesto al error propio y al de sus compañeros, a accidentes, a imprevistos… y ninguna de esas circunstancias puede paralizarle.

"El ejercicio rey es la improvisación, porque uno no puede negar los riesgos ni preocuparse por ellos, lo que ha de hacer es dotarse de las herramientas necesarias para superarlos", asegura Egea, consciente de que estas enseñanzas serán muy útiles para sus alumnos tanto si en un futuro han de ganarse la vida encima de un escenario como si no. Porque vivir es asumir riesgos, cada día, en las circunstancias más nimias: al saludar a alguien, al llamar por teléfono, al iniciar una relación, al decidir qué estudiamos… "El riesgo nos rodea, está inmerso en la vida cotidiana desde el momento de nacer e incluso antes, pues los padres, desde sus defi ciencias y sus heridas, son un riesgo para el bebé que va a nacer", explica Concepción Cirac, terapeuta del servicio de psicología aplicada de la UNED.

Las tomas de riesgo son inherentes al comportamiento humano. Constantemente nos proponemos retos, empeños, tomamos decisiones, entramos en acción… Y cada una de esas actuaciones entraña un riesgo, porque tras ellas está el éxito o el fracaso. Otra cosa es que seamos conscientes de estar asumiéndolo, pues la sociedad del bienestar actual se caracteriza por un masivo interés por la seguridad y son muchas las personas que, ante un riesgo evidente, se paralizan. "El riesgo es connatural a la vida, pero es algo cuantitativo, se presenta siempre según un más y un menos, y hay un umbral a partir del cual si nos arriesgamos empezamos a tener cierta seguridad de que vamos a perder - sea la partida o la vida-, y lo que no queremos normalmente es traspasar ese umbral", reflexiona Rafael Alvira, catedrático de Filosofía de la Universidad de Navarra.

Carmelo Vázquez, catedrático de Psicopatología en la Universidad Complutense y referente de la denominada psicología positiva, asegura que las personas tendemos a asumir muchos riesgos individuales porque constantemente retamos nuestras capacidades pero, en cambio, cada vez estamos menos dispuestos a asumir riesgos externos, ajenos a nuestro control.

"Exigimos seguridad alimentaria, más seguridad a las compañías aéreas, infalibilidad a los médicos… Queremos riesgo cero cuando salimos a la calle, fruto de una idea irracional de que todo es predecible y tenemos que ser cuidados", justifica. La reciente denuncia a un hospital madrileño por parte de la familia de una enferma octogenaria que se cayó en sus instalaciones y se rompió una cadera le sirve de ejemplo para explicar que exigimos mucho, y de modo irracional, cuando hay factores externos relacionados con el riesgo, mientras que hay una tendencia al optimismo y a subestimar el riesgo cuando se trata de riesgos individuales y cotidianos.

Como muestra de esto último cita un estudio realizado en Dinamarca, a las puertas del registro civil, según el cual ninguna de las parejas recién casadas encuestadas creía que se fuera a divorciar, cuando las estadísticas indican que más del 40% de los matrimonios daneses acaban en ruptura. "No creemos que nosotros vayamos a tener cáncer, que nos vayan a echar del trabajo, que nos vayamos a separar…; hacemos estimaciones sesgadas, autoprotectoras, que van en contra de las probabilidades reales", comenta Vázquez. Sin embargo, está convencido de que esa subestimación del riesgo, aunque a veces suponga un problema, resulta en general positiva porque es un impulsor enorme de actividad, de metas, de iniciativas.

Claro que la percepción del riesgo depende de aspectos cognitivos que permiten evaluar correctamente o no la probabilidad de que algo suceda, pero también de variables de personalidad. Hay personas que no pueden dormir si asumen algún riesgo, y otras que no duermen si no asumen riesgos importantes. "Los riesgos a veces nos vienen dados, pero otras veces los podemos ir a buscar, y ahí es donde encontramos gente que no los busca nunca y otros con una necesidad casi compulsiva de someterse a situaciones de riesgo; la historia de una persona, su ideal del yo, su narcisismo y autoexigencia tienen mucho que ver en ello", dice Concepción Cirac.

En su opinión, la falta de reconocimiento interno, la necesidad de demostrarse a uno mismo y a los demás la valía, puede llevarnos a entrar excesivamente en situaciones de riesgo. Cirac otorga también un papel muy importante a la seguridad que se haya recibido en la infancia. "Los niños tienden al ejercicio continuo de sus habilidades, a superar sus propios límites, y es importante que los padres les den confi anza, seguridad, para que al contactar con el riesgo también entren en contacto con lo lúdico; eso conforma el ser humano, le hace ser más fl uido y tolerante con lo que luego supone arriesgar y asumir retos", señala esta psicóloga de la UNED.

Porque aunque el riesgo sea intrínseco al ser humano, psicólogos, sociólogos y fi lósofos tienen claro que la educación, la confi anza que transmiten los padres y los modelos de sociedad determinan una mayor o menor seguridad a la hora de arriesgar. "Entra en juego la motivación, la preparación, las expectativas… Nos exponemos al riesgo según nuestras capacidades y lo que creemos que podemos superar, según lo que conocemos de nosotros, salvo que haya un problema de distorsión de la realidad", afirma Cirac. Y añade que es este tipo de riesgo asumido, elegido, el que reporta autoestima, nos hace sentirnos competentes y nos permite crecer, pues a través de él se entra en contacto con la frustración y uno aprende a sobreponerse: "Hay que arriesgarse y saber que si se fracasa no pasa nada, que no se acaba un matrimonio por una discusión ni una obra de teatro porque un actor se quede en blanco".

Rafael Alvira considera que el riesgo tiene otra vertiente crucial para la vida que es la sorpresa, el aportar novedad. "Sin novedades, sin esperar nada, uno se aburre, y el aburrimiento es lo contrario de la vida", afirma. Además, opina que el riesgo implica tener presente la muerte y, en consecuencia, permite ver la vida con más intensidad: "A la gente que tiene un carácter de vivir con intensidad le gusta más arriesgar que a otros que son más tranquilos, que arriesgan menos, pero que llevan también una vida más triste.

De ahí que considere como una enfermedad la obsesión por la seguridad de la sociedad occidental actual. "Necesitamos seguridad para vivir, pero si es excesiva mata la vida; sólo se puede vivir la vida si se toma en serio lo imposible, como Don Quijote, y la civilización actual sólo busca lo posible, la seguridad", enfatiza Alvira. En términos similares se expresa el neurocirujano pediátrico Ben Carson, del hospital Johns Hopkins de Baltimore, cuando en su libro Toma el riesgo: aprendiendo a identificar, elegir y vivir con riesgo aceptable afi rma que cualquiera que rehúsa examinar sus límites, que no está dispuesto a salir de su zona de confortabilidad, está destinado a vivir en un encierro.

"Si no tomas riesgos, no logras mucho en la vida, y riesgo implica con frecuencia elegir por un momento o por toda una vida", dice. Su consejo es que, a la hora de asumir riesgos, de tomar decisiones, se haga un análisis de lo mejor y lo peor que puede pasar si se hace algo o si no se hace nada. Porque en muchas ocasiones, como declaró hace unas semanas el comisario europeo Joaquín Almunia con relación a la crisis fi nanciera, "el mayor riesgo es no hacer nada".

O, como dice el reportero Simon Hunt en la película La búsqueda (The hunting party,2007) a su cámara cuando le pregunta por qué siempre que están juntos corre peligro: "Porque, querido amigo, correr peligro en realidad es vivir. El resto es televisión". Claro que generalizar implica ya incurrir en un gran riesgo, porque arriesgar significa cosas diferentes para cada persona, como ponen de manifiesto los testimonios que acompañan este reportaje.


… UN BRÓKER

"En el mundo financiero, el riesgo siempre va ligado al concepto de rentabilidad, y suele vincularse a perder dinero. Pero el gestor seenfrenta a otros riesgos que no son el de perder dinero: no saber detectar correctamente el perfi l de riesgo del inversor, que una persona invierta sin tener los conocimientos o el carácter para tomar decisiones de inversión por sí sola, equivocarse al fi jar el sleeping point (el nivel de volatilidad con el que puedes dormir por la noche), no saber leer bien los mercados, elegir una operativa inadecuada, equivocarse con las herramientas de trabajo… De todos modos, al final, el principal riesgo de cualquier inversor o gestor de inversiones es dejarse llevar por alguna de las dos emociones básicas que determinan el binomio rentabilidad-riesgo: el miedo y la avaricia. Lo más difícil es controlar esos sentimientos, porque cuando ganamos todos queremos ganar más y hemos de batallar con la avaricia, y cuando se da una situación negativa, aparece el miedo y el riesgo de dejarnos arrastrar por él. En defi nitiva, nuestra actuación está sometida a dos grandes grupos de riesgos: los derivados de defi nir el producto y el riesgo que el cliente puede encajar, y los derivados de cumplir con esos límites de riesgo". ...


QUÉ SIGNIFICA EL RIESGO PARA …

VICENTE JOANES presidente de la Sociedad de Neurocirugía de Levante

… UN NEUROCIRUJANO

a las puertas del registro civil, según el cual ninguna de las parejas recién casadas encuestadas creía que se fuera a divorciar, cuando las estadísticas indican que más del 40% de los matrimonios daneses acaban en ruptura.

"No creemos que nosotros vayamos a tener cáncer, que nos vayan a echar del trabajo, que nos vayamos a separar…; hacemos estimaciones sesgadas, autoprotectoras, que van en contra de las probabilidades reales", comenta Vázquez. Sin embargo, está convencido de que esa subestimación del riesgo, aunque a veces suponga un problema, resulta en general positiva porque es un impulsor enorme de actividad, de metas, de iniciativas.

"Creo que si se entiende por riesgo la proximidad o inmediatez de un daño, este variará con cada actividad. En las denominadas profesiones de riesgo - bomberos, personal en tareas de salvamento...- el riesgo obviamente es de tipo físico.

En medicina, entiendo que nos enfrentamos a dos tipos fundamentales de riesgo: el derivado de la responsabilidad médica y el riesgo al que se enfrenta un paciente ante una intervención quirúrgica.

En cuanto al primer tipo de riesgo, su importancia es cada vez mayor en nuestra sociedad ante el incremento de las reclamaciones y demandas contra los médicos. Ello nos ha llevado a lo que se conoce como medicina defensiva. En cuanto al riesgo que corre el paciente al ser intervenido por parte del cirujano, éste es menor de lo que en principio cabría esperar, dado que el cirujano está entrenado y capacitado para realizar la cirugía con seguridad.

En cuanto al papel que tiene el riesgo en mi vida, pienso que el riesgo derivado de la responsabilidad profesional modifica poco mi manera de ejercer, pues no suelo adoptar una actitud de medicina defensiva.

Otra cuestión distinta es cómo vivo el riesgo del paciente al que voy a intervenir. Este tipo de riesgo puede ocasionar en el cirujano una situación de estrés, pero su conocimiento y experiencia hacen que dicho estrés sea mínimo. En cualquier caso, la satisfacción que el cirujano obtiene con un buen resultado de su cirugía compensa este tipo de estrés". ...

sábado, 18 de octubre de 2008

El fracaso de la prevención en los adolescentes: hacerse los machitos para sentirse integrados

Los adolescentes piden ideas más claras e impactantes

"Los padres prohíben pero no predican con el ejemplo" - Jóvenes y expertos analizan porqué fracasan las campañas

Fuente: EL PAÍS, J. F., Bilbao - 22/06/2008

Se sienten reflejo de la sociedad del momento: ni mejores ni peores que los adultos. Afirman no enterarse de la mayor parte de las campañas. Las quieren más lúdicas, pero también impactantes, para percibir el riesgo real de sus conductas. Son algunas de las valoraciones que comparten Maite Paz, Marta Otero, Iván, Janire y Ane, adolescentes de entre 15 y 19 años.


Las campañas no llegan a los jóvenes

“Hay que meter los mensajes en el ambiente de los jóvenes”

Concienciar, más que informar



Están de acuerdo con que mantienen conductas de riesgo, a pesar de tener más información que nunca. Ane, de 15 años, cree que la preocupación por el qué dirán determina esa pauta. "Actúan según lo que hagan sus amigos. No piensan en el riesgo". Maite apela a los mensajes incoherentes que les transmiten los padres: "Prohíben pero no predican con el ejemplo. Las campañas pueden tener cierto impacto, pero lo principal es lo que te inculcan en casa".

Entienden que la influencia de las campañas no es inmediata y creen que las experiencias directas -como conocer algún caso dramático- son más determinantes en su conducta. "Los mensajes son buenos, pero hay un paso hasta concienciarse. Pensamos que lo que muestran no nos va a pasar", opina Janire, de 18 años. Así, todos coinciden en que la clave de una buena campaña es que sea "chocante, que refleje lo que te puede pasar". "Tienen que enseñar la verdad. Ya vale de endulzar", concluye Marta.

Un anuncio impactante no pasará inmediatamente al olvido, como pasa con la mayoría. "Está claro que hace falta una mayor difusión en los ambientes en los que nos movemos", recalca Iván. Apenas se quedan con los anuncios de televisión de la Dirección General de Tráfico, y a ellos atribuyen en parte el descenso de accidentes que también perciben en su entorno. "Cada vez se hace más eso de turnarse para no beber y llevar el coche, aunque si los demás beben pueden distraer al conductor", opina Janire. Beben y toman drogas para "evadirse", y creen que la idea de "yo controlo", más frecuente en los chicos, es la que lleva a ser irresponsables al volante, coinciden.

En cuanto al sexo, apelan al "calentón y la emoción del momento" para justificar la falta de precauciones, pero también conocen casos de chicos que presionan a sus novias para no utilizar preservativo. Menos Ane, la más joven, todos coinciden en que los chicos siguen siendo machistas. "Siguen considerando a las mujeres de su propiedad", opina Marta. Atribuyen las altas cifras de violencia machista entre ellos a que las jóvenes denuncian más.

En la adolescencia cuesta afirmar la individualidad. "Es difícil no formar parte de algo. Y, como no hay apenas buenos ejemplos, la gente se sigue adhiriendo a malos hábitos como beber", critica Maite. Ella, abstemia, no ha sentido presiones para hacerlo, pero admite que sale cada vez menos porque se siente diferente a sus amigas. Ane también se reafirma en sus buenos hábitos: "Si me miran raro, me da igual. No quiero precipitarme".

Marta recuerda que quien no bebe "resulta extraño y queda excluido" y que lo mismo pasa con las parejas: "Si con 17 años no tienes novio te sientes fea, así que en parte te obligas a tenerlo", señala. En su caso, recuerda que con 14 o 15 años hizo muchas cosas para sentirse integrada, pero cree que a medida que pasan los años es más fácil ser una misma. "Si son tus amigos, te respetarán hagas lo que hagas", apostilla Janire.

La necesidad de reafirmarse explica también la homofobia. "Es la edad de hacerse los machitos", recalca Marta. Maite matiza que esa actitud es también reflejo de la población adulta, "pero la gente mayor es más políticamente correcta; no dicen tan claro lo que piensan".

Marisa Expósito, investigadora especializada en mercadotecnia social, coincide en criticar que las campañas no son continuadas en el tiempo y utilizan soportes, como la prensa escrita, que no llegan a los adolescentes. Lamenta además que no se evalúe si logran cambiar actitudes. Los mensajes "son demasiado generalistas: no se puede comparar beber con tomar cocaína". Otros ponen a la defensiva. "Si les llamas borregos, se reafirman en que beben porque les gusta".

Ritxar Bacete, experto en igualdad, propone introducir la perspectiva de género. "La mayoría de muertos en carretera son chicos. Hay que explicar que la masculinidad tradicional es un factor de riesgo", abunda. Los expertos llaman también a trabajar en ámbitos informales y utilizar nuevas técnicas. Daniel Zulaika recalca el éxito de los juegos de rol para escenificar cómo se negocia el uso del preservativo. Julen Zabala, de EHGAM, llama a formar a profesores y padres, y a reforzar "a los jóvenes que se sienten diferentes". Además, valora la visibilización que aportan los personajes gays en las series adolescentes. Kepa Otero reclama por último programas de intervención educativa "clara y militantemente antirracistas".

Las campañas

- Sanidad. Este mes ha presentado una campaña de prevención de enfermedades venéreas dirigida sobre todo a jóvenes y homosexuales. El Plan Vasco contra el Sida suele repartir preservativos en fiestas. La píldora postcoital se empezará a dispensar gratis con un condón de regalo.

- Emakunde. Tu mando es virtual, yo soy real, fue el lema empleado en noviembre para concienciar que las relaciones desiguales pueden ser la antesala de malos tratos.

- Berdindu. En el Día del Orgullo Gay del 2007, unos anuncios presentaban a Izaskun y a Alberto, un chico y una chica "de lo más normal... Iguales en derechos", que tenían novio o novia de su mismo sexo.