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jueves, 19 de julio de 2012

¿Cómo ser hombre hoy?

FUENTE:http://www.lavanguardia.com/opinion/temas-de-debate/20120715/54325284319/como-ser-hombre-hoy.html

En el pasado, los hombres y las mujeres tenían unos papeles asignados en la sociedad que estaban delimitados y claros. De un tiempo a esta parte, y gracias al avance del feminismo, los límites se están borrando y determinados roles pueden ser asumidos por uno u otra indistintamente. Pero mientras sobre la mujer se debate a menudo, no es así respecto del hombre.

La dignidad de ser hombre
Xavier Florensa
Director del área de Programación Neurolingüística (PNL) del Institut Gestalt de Barcelo
Los papeles y valores que nuestra cultura ha venido asignando a la mujer y al hombre ya no son válidos. ¿Cómo somos hombres hoy? ¿Cuál es el sentido de nuestra masculinidad? ¿Cuáles son los valores que han orientado y que orientan la masculinidad individual y colectiva? Muchos hombres tienen la sensación de no haber tenido un modelo masculino suficiente. El escritor y activista Robert Bly ya lo mencionaba en su libro Iron John: una nueva visión de la masculinidad hace más de veinte años. Esta sensación provoca una cierta desorientación y una difícil respuesta a la pregunta de qué es la masculinidad hoy en día.

¿Cómo aprendemos a ser hombres? Nos criamos en un entorno femenino, pero no hay un momento en el que pasamos a formar parte del mundo masculino con la ayuda de otros hombres y de nuestro propio padre. Sería distinto si los niños hicieran algún ritual, como siguen haciendo algunas tribus indígenas -naturalmente, adaptado a nuestra sociedad-, para determinar la entrada al mundo de los hombres y aprender de su forma de ser, con el consecuente compromiso de su parte de participar más intensamente en nuestra educación.

Es cierto que hasta el presente nuestros padres han estado muy ocupados en proveer a la familia y eso ha limitado el tiempo que han compartido con nosotros. Tal vez este hecho ha dificultado una parte de nuestros aprendizajes, y ahora no sabemos muy bien cómo actuar delante de situaciones dispares, con nuestros hijos, en la competencia con otros hombres, en la relación de pareja, en la toma de decisiones o delante de las pérdidas. Sólo son algunos ejemplos, aquí cada hombre puede añadir sus situaciones importantes y plantearse cómo han influido los modelos masculinos o la ausencia de ellos en su vida.

En cualquiera de esas situaciones vivimos emociones, y este es el otro gran tema que aparece en los encuentros de hombres en los que trabajamos la búsqueda de la masculinidad contemporánea de una forma experiencial. A menudo respondemos a cómo nos manejamos con las emociones con un "como podemos". Si las mostramos, podemos recibir juicios delante de los cuales no sabemos cómo responder.

No mostrar las emociones se convierte en un hábito que nos hace perder la consciencia de lo que sentimos. Cuando esto ocurre, no sabemos cuáles son nuestras necesidades y eso implica, a la larga, pagar un precio que puede ser la insatisfacción, la infelicidad u otros estados similares. Por este motivo incluimos en los encuentros trabajos con la ternura y la agresividad.

Está claro que sentimos ternura en muchas situaciones, pero nos desorientamos cuando los demás lo perciben. Parece que el aprendizaje es que los hombres no muestran eso salvo en contadas ocasiones y en muchas de ellas sólo a las mujeres. Con ellas es más fácil porque en general es de la madre de quien la hemos recibido y aprendido. Cuando mostramos y compartimos la ternura con otros hombres, sentimos cercanía, comprensión, pertenencia, una gran dosis de descanso y la prueba de lo bien que sienta mostrar emociones y desatender a los posibles juicios hechos por otro hombre, con el resultado final de sentirnos más libres y auténticos.

Cuando trabajamos con la agresividad, entendemos que es el motor que nos lleva a la fuerza, al dinamismo, a la creatividad, a la determinación, a la audacia, al atrevimiento, a poner límites... y podríamos seguir poniendo ejemplos en positivo. Es importante diferenciar esta definición de la que también viene en el diccionario y que tiene que ver con la tendencia a la violencia. Es importante hablar de agresividad porque desde pequeños escuchamos "los niños son agresivos" y sí, es cierto, pero ¿quién dice que eso sea negativo? Químicamente hablando, la testosterona, que producimos en muchísima más cantidad que las mujeres, conlleva agresividad. Entonces, aceptémoslo y mandemos mensajes positivos sobre este hecho natural y biológico a nuestros hijos.

Es interesante trabajar con estas dos emociones entre hombres: nos sentimos más libres, más claros, entendemos mejor nuestras reacciones, comprendemos que mostrar la ternura y sentir la agresividad es algo que nos libera. Dejando claro que nos reconocemos en la agresividad y no en la violencia, aunque a base de reprimir esa agresividad positiva, a veces, nos ponemos violentos.


Para mí, la masculinidad contemporánea implica mostrarse desde lo emocional, decidir qué quiero dejar como legado de mi paso por el mundo y seguir planteándome e investigando cómo quiero ser como hombre, dándome el permiso para cambiar de opinión y teniendo claro en cada momento o época de mi vida cuál es mi respuesta a cualquier input de mi entorno, y todo esto siendo fiel a mis valores.


Nuevas aportaciones

Sandra Carrau Pascual
A pesar de los progresos sociales de este siglo, aún parece difícil reconocer el concepto de masculinidad en el sentido amplio de la palabra. La visión predominante sobre la masculinidad sigue reduciéndose al papel patriarcal protector, o bien al que parece anacrónico macho dominante. Eso es una pérdida para la riqueza humana.

Hay que matizar que cuando hablamos de masculinidad nos referimos a la dimensión masculina de las personas, una dimensión que ha sido asociada tradicionalmente al papel de los hombres pero que también puede ser ejercida por mujeres. Tomemos como ejemplo el papel tradicional del padre ausente que el psicólogo James Hillman menciona en El código del alma. El padre ausente está tan pendiente –física o mentalmente– de la esfera pública que no presta atención a detalles básicos del cuidado del recién nacido. Esta actitud, asociada habitualmente al sexo masculino, es la que permite mantener conectada la familia con el exterior y contrarrestar la tendencia a concentrar la atención en la esfera interior, lo que está más asociado al sexo femenino. Como comprobamos en Innova acompañando a directivos y directivas en sus papeles, las capacidades mencionadas –ambas, igualmente necesarias– se están disociando cada vez más del sexo y son ejercidas indistintamente por hombres y por mujeres. Sin embargo, pesa todavía el inconsciente colectivo. El hombre tiene que cargar con características con las que no queremos o no podemos lidiar colectivamente. Por ejemplo, se le sigue aislando en su individualidad heroica, lo que nos permite creer –todavía– en su omnipotencia protectora, pero de este modo se le incapacita para reconocer cuándo necesita ayuda de otros.

Como decía el psicoanalista Wilfred Bion, la naturaleza humana es social. Desde que nacemos vivimos interdependientemente de otros. Aun así, sin darnos cuenta, podemos seguir esperando de los hombres una tarea imposible: que se comporten como si fuesen independientes del contexto, seguros de sí mismos en entornos ambiguos e inflexibles en sus decisiones y que innoven. Tomemos la política como ejemplo, tomemos la visión sobre papeles masculinos de poder, ¿qué político se atrevería a reconocer que no sabe cómo salir de la crisis solo, sin miedo a perder su autoridad frente a los y las votantes? Quizá este sería el inicio del reconocimiento de las capacidades de la nueva masculinidad y de la posibilidad de su contribución para generar conjuntamente nuevos modelos de relación más ricos e igualitarios.

martes, 13 de enero de 2009

Brókers y testosterona


Los beneficios de los brókers dependen de las hormonas sexuales masculinas

Cuanto mayor fue su exposición prenatal a los andrógenos, más dinero ganan los brókers


Josep Corbella | LA VANGUARDIA, Barcelona | 13/01/2009 | Ciudadanos

Los brókers que estuvieron expuestos a niveles más altos de testosterona durante su desarrollo prenatal son los que obtienen mayores beneficios en bolsa, según una investigación de la Universidad de Cambridge realizada con 49 profesionales de la bolsa de Londres.

"La exposición a los andrógenos durante la gestación influye en la formación del sistema nervioso y hace que el cerebro sea más sensible a los efectos de la testosterona a lo largo de toda la vida. Esto, a su vez, hace que una persona tenga reacciones más rápidas y sea más propensa a correr riesgos", explicó ayer John Coates, primer autor del estudio, en entrevista telefónica.

El estudio, que se presenta esta semana en la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias de EE.UU., se ha basado en comparar la longitud de los dedos índice y anular en los brókers. Cuanto más largo es el anular respecto al índice, mayor fue la exposición a andrógenos durante el embarazo. Esta curiosa relación se basa en la acción de los andrógenos sobre los llamados genes hox, que regulan tanto el desarrollo del sistema urogenital como de los dedos (aunque Coates dijo no conocer ningún estudio que aclare si la longitud del dedo anular está relacionada con la longitud del pene).

Lo que sí se sabe es que la longitud del anular respecto al índice suele ser menor en mujeres que en hombres. Y estudios anteriores han detectado que un anular largo está relacionado con un mejor rendimiento en esquiadores y en jugadores de fútbol, basket y rugby.

El estudio de la Universidad de Cambridge es el primero que analiza la influencia de la testosterona prenatal en brókers de operaciones intradía (los que se ven obligados a tomar decisiones más rápidas). Los resultados muestran que los brókers con anulares más largos Pulgar son con diferencia los que más dinero ganan (véase gráfico).

"Los mejores brókers tienen una gran actividad de la testosterona, pero también un sistema de regulación de la hormona especialmente sutil, con rápidas subidas y bajadas según las necesidades de cada momento", señala Coates. "Medicarse con testosterona no tendría el mismo efecto, porque no se conseguiría hacer bajar el nivel cuando fuera preciso. Sería como ir en un coche con el acelerador a fondo y sin freno. Sería un desastre".

Coates destacó que hay actividades en que esta gran actividad de la testosterona es perjudicial como "cuando hay que pensar a largo plazo o hay que tomar decisiones razonadas".

"Habría que prohibir la entrada de hombres y testosterona a las bolsas de valores de todo el mundo"

La testosterona de los mercados
Marcelo Justo
Marcelo Justo
BBC Mundo Martes, 15 de abril de 2008 -

La bolsa
Con la testosterona alta
Todos sabemos que los mercados financieros son volátiles, que las acciones suben y bajan de una manera sorprendente y que en ese mundo indescifrable de los movimientos bursátiles se pasa de la champaña al valium como si nada.

Según un estudio de la Universidad de Cambridge toda esta volatilidad tiene que ver con los niveles de testosterona de los corredores de bolsa.

El estudio midió niveles de testosterona en un reducido grupo de corredores de bolsa a las 11 de la mañana y a las 4 de la tarde y los comparó con las ganancias y pérdidas que tenían cada día.

Más testosterona, más ventas

Los científicos hallaron que los días con más ganancia coincidían con los de más alto nivel de testosterona.

Según el estudio, esto demuestra que, cuanta más testosterona, más confianza tienen los corredores para apostar en ese mundo de la adivinanza informada que es el mercado bursátil.

Al mismo tiempo, el éxito genera crecientes niveles de testosterona.

Las hormonas son muy importantes a la hora de evaluar el desempeño de un corredor de bolsa
Joe Hebert

Si proyectamos este proceso a decenas de miles de corredores de bolsa vendiendo y comprando en todo el mundo, se comprende esa fiebre que parece ganar a los mercados en algunas jornadas locas.

Según uno de los autores del estudio, Joe Herbert, muchas de las decisiones que se toman en los recintos bursátiles no se deben a factores económicos.

"Nuestro trabajo sugiere que estas decisiones están muy influidas por factores hormonales y emocionales. Las hormonas son muy importantes a la hora de evaluar el desempeño de un corredor de bolsa"

El problema es que esta testosterona adicional puede resultar perjudicial al obnubilar con un exceso de confianza a los corredores de bolsa.

Esto explicaría casos como el del británico Nick Leeson en los '90 que llevó a la quiebra a uno de los bancos mas antiguos del planeta, el Baring, con sus apuestas cada vez más temerarias al mercado de futuros.

Un mundo sin testosterona

Con la volatilidad de los mercados y el creciente despido de empleados bursátiles, los corredores de bolsa están experimentando un fenómeno contrario: el estrés.

Bolsa
No los dejan entrar y no hay más crisis

Éste produce un exceso de la hormona cortisol, que vuelve a la persona muy adversa al riesgo y que, en casos patológicos, conduce a la parálisis.

"Si esto pasa, los bancos centrales pueden bajar las tasas de interés y, sin embargo, hallar que los corredores de bolsa se niegan a adquirir activos riesgosos", dice otro de los autores del estudio, el doctor John Coates.

Según un experto en Psicología Laboral, Jerome Holt, los datos del informe coinciden con su experiencia.

"Muchas veces los corredores me dicen que se encuentran en la "zona" que es un lugar donde sienten ese exceso de confianza y seguridad", dice Holt.

De ser todo esto cierto, para encontrar la solución a las crisis bursátiles no habría que consultar al ex jefe de la reserva federal estadounidense.

La solución es fácil: habría que prohibir la entrada de hombres y testosterona a las bolsas de valores de todo el mundo.

Nosotras y ellos. Ellos cada día son más madres y nosotras cada día más banqueros.

ROSA MONTERO EL PAÍS 6/01/2009

Recordarán que, hace unos meses, la crisis provocó el colapso económico de Islandia. Ahora, la cantante Björk ha creado una empresa inversora para intentar sacar a sus paisanos del agujero. Una iniciativa valiente y además curiosa, porque la empresa está formada sólo por mujeres. Al mismo tiempo, otras dos señoras han sido puestas a la cabeza de los dos principales bancos islandeses, que quebraron y tuvieron que ser nacionalizados.


El sector bancario no ha sido nunca un ámbito muy proclive a las mujeres: cuando hay tanto poder, a los hombres les fastidia especialmente compartirlo. En ninguna parte del mundo ha habido muchas banqueras, y así nos ha ido. Leo en Yo dona que algunos analistas económicos consideran que la testosterona, hormona que predispone a un comportamiento agresivo y a asumir riesgos, ha fomentado toda esta locura financiera, y que si hubiera habido en la banca más mujeres (tenemos 10 veces menos testosterona que ellos), la situación no habría llegado a tal desmesura. Tiene cierta lógica: de repente he visualizado la crisis como una estampida de jóvenes financieros atiborrados de hormonas.

De modo que quizá este crack económico termine feminizando la banca mundial. Primero, porque es mucho más fácil compartir deudas que beneficios. Pero también porque algo se está moviendo muy deprisa en la sociedad.

Hace unas semanas vi la foto de Ricky Martin presentando a sus gemelos y me quedé pasmada. No sólo era la primera vez que un varón se hacía la típica foto de famosa recién parida enseñando a su bebé, sino que además era algo que no parecía llamarle la atención a nadie. Verán, el 80% de los padres españoles ya se cogen el permiso de paternidad de 13 días, y la cifra va creciendo. Ellos cada día son más madres y nosotras cada día más banqueros. Genial y fascinante.

jueves, 11 de diciembre de 2008

Videojuegos: "generan adicción pero no necesariamente violencia"



Grand Theft Auto


Adictivos, pero no violentos

Un estudio británico rechaza la relación entre videojuego y violencia

PATRICIA F. DE LIS - EL PAÍS, Madrid - 23/04/2007

EL PAÍS DE LOS ESTUDIANTES LUNES 14 DE MAYO DE 2007

Los padres se preocupan por las horas que pasan sus hijos 'enganchados'



Los videojuegos son adictivos, hasta el punto de que algunos los niños pueden pasarse hasta siete horas al día con ellos. Pero también son mentalmente estimulantes, facilitan la coordinación entre la mano y el cerebro y, no sólo no incitan a la violencia, sino que los usuarios son más conscientes de la diferencia entre el juego y la realidad que cuando ven una película o serie de televisión. Son algunas de las conclusiones que se pueden extraer de uno de los estudios más extensos que se han realizado sobre las consecuencias psicológicas y sociológicas de los videojuegos.

Lo ha hecho la sociedad británica que se encarga de calificar los juegos y películas, la BBFC (British Board of Film Classification), que ha entrevistado a decenas de jugadores, padres y representantes de la industria. El objetivo del organismo es conocer las razones reales por las que la gente usa videojuegos, ya que "quienes no juegan no pueden entender su atractivo, y esta falta de entendimiento puede conducir a que algunos juegos sean demonizados".

La investigación asegura que los niños empiezan a jugar muy pronto; "algunos, a los tres años", pero que se está alargando la edad de los usuarios, según se convierten en adultos los jugadores de los años ochenta. La mayoría de ellos son hombres, especialmente los que juegan a disparar; las niñas y mujeres dedican menos tiempo, y suelen decantarse por los de simulación, intriga o estrategia.

La mayor parte de los usuarios juega todos los días, y lo hace durante una media de cinco, seis o "hasta siete" horas, dice el estudio. Algunos juegan toda la noche, especialmente cuando compran productos nuevos, o se levantan al alba para continuar con ellos. Y, siempre, juegan más de lo que pretendían. "Una vez que empiezan, les resulta difícil parar".

Este alto componente adictivo del videojuego se debe, según explica el estudio, a los sentimientos que produce: diversión, actividad, la sensación de formar parte de algo o la de triunfo. "La gente juega para escapar de su vida diaria a un mundo de aventura, pero sin riesgos, ya que, al contrario de lo que ocurre en el mundo real, está controlado por el usuario", dice el estudio. Los jugadores entrevistados (varias docenas) aseguran que es mentalmente estimulante. Y ahí interviene el factor violencia. Para la mayoría, la violencia en los juegos, entendida como eliminar obstáculos, forma parte del corazón de muchos títulos, ya que es necesaria para progresar. Contribuye a mantener la tensión, ya que los jugadores no sólo disparan, sino que pueden ser disparados. Y "la mayoría de ellos están concentrados en su supervivencia, más que en el daño que están infligiendo". "Los jugadores", concluye el estudio, "son conscientes de que están jugando, y que no es la vida real".

En todo caso, los jugadores saben de la violencia en los juegos y, algunos de ellos, sobre todo los más jóvenes, se muestran "disgustados" por el grado de violencia que hay en aquéllos que están destinados a los adultos. También les preocupa que, en algunos juegos, la maldad gana. En todo caso, la mayoría asegura que la violencia en el cine o la televisión les disgusta aún más, y rechazan unánimemente la idea de que los videojuegos producen personalidades violentas. "No siento que haya matado a nadie. Sé que no es real. El énfasis está en el logro", dice uno de los participantes.

Los padres, mientras, se muestran preocupados por las horas que pasan sus hijos enganchados y por las relaciones que puedan entablar en los chats. En todo caso, confían en que sus hijos sean lo suficientemente razonables para que no les influya la violencia de los juegos, dice el estudio.

Para David Cooke, director de la BBFC, lo más interesante es que, "lejos de tener un impacto negativo en el jugador, el hecho de que interactúen les mantiene firmemente anclados en la realidad". La gente que no juega, explica el experto, tiende a preocuparse por su "naturaleza monopolizadora, asumiendo que los usuarios están también emocionalmente monopolizados". El estudio, añade, indica lo contrario: "Muchos factores hacen que los jugadores se involucren emocionalmente menos de lo que lo hacen con el cine y la televisión", explica, ya que los adversarios a los que deben eliminar no tienen personalidad, así que su destrucción no es real.

En todo caso, el experto en videojuegos recomienda a los padres informarse de los productos a los que acceden sus hijos, y no dejarles jugar a aquéllos que están clasificados para adultos, obre todo ahora que son cada vez más realistas. "Los padres no deberían considerar los videojuegos como juegos de mesa", concluye


Padres e hijos comparten el mando


Una familia enseña sus consolas

Una familia enseña sus consolas

Ha llegado la generación de progenitores que, acostumbrados a los videojuegos, los utilizan con sus niñas y niños

PEP SÁNCHEZ - EL PAÍS, Barcelona - 02/01/2007

"¡Papá, deja de jugar con la videoconsola!", es una de las frases de nuevo cuño que probablemente cada vez se usará más. Ya está aquí la generación de jóvenes progenitores que tienen la capacidad de comprender y compartir con sus hijos esta forma de entretenimiento electrónico. Conocen perfectamente las ventajas y riesgos que comporta su utilización y, al contrario de lo que venía sucediendo hasta ahora, no existe el tradicional rechazo generacional por el simple hecho de ser un tipo de ocio nuevo y desconocido.

La mitad de los chavales menores de seis años juega con sus familiares adultos

Un estudio de hábitos realizado por GFK Group sobre mil entrevistados en 2005 demostró que el 19% los usuarios juega acompañado por familiares, hecho que corroboró el informe La Influencia del videojuego en la conducta de los usuarios, realizado por la Universidad Europea de Madrid que concluyó que la mitad de los menores de seis años juega con sus padres.

Santiago Lamelo es un coruñés de 36 años que prefiere el ordenador a la televisión para pasar el rato con su hijo de 5 años. "Solemos correr aventuras con Pirates II, es un juego muy sencillo que además te mete de lleno en un mundo de aventuras, piratas, islas misteriosas, exploración, descubrimiento de tesoros, salvar a los buenos, etcétera. Cosas que para un niño son muy atractivas. Es como hacerle participar en uno de esos cuentos que le leemos por la noche", explica. "Es una manera de meterlo en una aventura sin llegar a usar la tele, que es totalmente pasiva y sin posibilidad de aportar nada. Con el videojuego, mi hijo decide a dónde quiere ir y qué quiere hacer, siempre conmigo a su lado y explicándole las cosas para que las entienda. Es curioso cómo detecta perfectamente qué está bien y qué está mal", dice.

Al margen de los más pequeños de la casa, es obvio que empieza a haber un número creciente de pre-adolescentes y adolescentes que echan partidas junto a sus progenitores.

"Los padres de los videojuegos", como gusta llamarles el psicólogo Juan Alberto Estalló, "superan el estadio de padres para convertirse en colegas de sus hijos cuando comparten esta afición". Sin embargo, afirma el autor del libro Videojuegos, juicios y prejuicios (Planeta, 1993), no es lo mismo que si ambos fueran aficionados a los trenes en miniatura, donde el conocimiento suele ir de arriba abajo, sino que, con los videojuegos, los hijos ven en estos padres experimentados a un competidor a la misma altura al que se puede retar de la misma forma que se juega contra un amigo. Para Teresa Vida, educadora especialista en juegos de la empresa Marinva, éstos progenitores tienen mucha ventaja frente a los que jamás han tenido contacto con los videojuegos, tanto en la toma de decisiones para la compra, como en la mejora de la educación en la responsabilidad de uso. "Empleados de forma inteligente, es una buena forma de transmitir valores, puede ayudar a aceptar debilidades y habilidades como simples diferencias sin que por ello se sea mejor o peor persona", explica. Su consejo es no dejar ganar siempre a los hijos, así aprenden a aceptar el azar y desarrollan una defensa ante la frustración. Marinva está organizando talleres de iniciación a los videojuegos para adultos -a los que se apuntan madres en un 80%- para descubrir qué provecho le pueden sacar para mejorar la relación afectiva familiar.


CLAVES


Entre las alternativas de ocio entre las que reparten su tiempo los niños, los videojuegos son
una de las que despiertan más recelos entre los padres. La ignorancia sobre sus contenidos,
además de un trato escaso con el ordenador, lleva a muchos padres a dimitir de sus tareas
educativas en este ámbito.

A la hora de jugar, en general hasta los tres años un niño no es capaz de interaccionar con un ordenador de forma independiente, pero puede disfrutar al ver cómo juegan otras personas.

De los tres a los seis años, lo más adecuado es que los niños jueguen siempre con sus padres. Ellos toman ya el control del ratón, pero los padres pueden facilitar su uso.

A partir de los siete años, los niños juegan solos, pero conviene implicarse en el proceso.

A partir de los diez años, el uso de Internet domina sus intereses. Para elegir el juego, los padres deben intentar comprender la dinámica interactiva del mismo.

En España, la industria del videojuego utiliza como forma de regulación el código PEGI desde el año 2003. Este código, común a los países europeos, advierte en una etiqueta de la clasificación de cada juego, del nivel de edad al que se dirige y de si contiene escenas de carácter violento o sexual.

El problema está en las tiendas, donde no se cumplen las recomendaciones.

ACTIVIDADES


1. ¿Cuáles han sido las conclusiones del estudio BBFC?

2. Destaca los aspectos positivos y negativos que se derivan del uso de los videojuegos. ¿Se te
ocurren otros?

3. ¿Qué sentimientos pueden producir los videojuegos? Señala por qué se dice en el
texto que la violencia de este tipo de juegos es menos peligrosa que la que aparece en el
cine o la televisión. ¿Estás de acuerdo con esta afirmación?

4. Realiza en clase una encuesta sobre la utilización de los videojuegos: horas dedicadas a
jugar, tipos de juegos y si se juega o no con los padres. Poned las conclusiones en
común.

5. Tras leer la segunda noticia, destaca qué diferencia hace Santiago Lamelo entre el videojuego y la televisión.

6. ¿Juegas con tus padres a los videojuegos? ¿Qué normas te han establecido tus progenitores
sobre estos juegos?

7. Indica qué ventajas puede tener para los padres jugar con sus hijos a los videojuegos

8. Abrid una tormenta de ideas y elaborad entre todos una lista con los videojuegos que conocéis y los que más os gustan. Después, clasificadlos vosotros mismos en función de sus
contenidos. ¿Diríais que algunos no son recomendables para vuestra edad?

miércoles, 5 de noviembre de 2008

A PUÑO LIMPIO: Union Square Spartans. El club de la lucha continúa:

REPORTAJE: A PUÑO LIMPIO

La plaza de los gallos de pelea

Fuente: EL PAÍS 02/11/2008

QUINO PETIT

Pelean uno contra uno. A pecho descubierto y con los nudillos al desnudo. Por el placer de exhibirse. Son aficionados al boxeo y a las artes marciales. Se les conoce como Union Square Spartans. Han tomado una de las plazas más concurridas de Nueva York.

Legend tiene 23 años, está macizo como un roble y parece dispuesto a patearle el culo al primero que se le ponga por delante.

Para encontrarle sólo hay que dejarse llevar por Broadway hasta el cruce con la Calle 14 y esquivar el enjambre de patinadores, jugadores callejeros de ajedrez, practicantes de taichi, sospechosos habituales y turistas despistados que abarrotan las inmediaciones de Union Square, una de las plazas más concurridas de Nueva York. En el centro de ese corrillo formado a los pies de la estatua ecuestre de George Washington, Legend y otros buscavidas como él se dan cita en las tardes calurosas para batirse a puño limpio.

Estos gallos de pelea se hacen llamar Union Square Spartans, en honor a los guerreros espartanos, que jamás osaban retirarse de un combate cuerpo a cuerpo. Hijos del sofocante verano en la Gran Manzana, se han convertido en otra atracción más de sus calles. Luchan uno contra uno. A pecho descubierto, con los nudillos al desnudo. Porque les gusta. Son aficionados al boxeo y a las artes marciales. Algunos son homeless y no tienen dónde caerse muertos. El asfalto es la arena de estos gladiadores de nuestro tiempo. Como Legend, ostentan apodos al estilo Científico, Araña o Chucky, y tienen entre veinte y treinta años. No confiesan su verdadero nombre. Sólo les vale ganar por KO.

Ha pasado ya más de una década desde que a Chuck Palahniuk le dio por escribir la novela ultraviolenta Fight club (El club de lucha, El Aleph Editores), cuya adaptación cinematográfica de la mano de David Fincher, con Edward Norton y Brad Pitt como protagonistas, se convirtió en objeto de culto para las hordas de occidentales rebosantes de testosterona y desencantados con su existencia que empezaron a descargar sus malas pulgas en locales underground de peleas y apuestas ilegales. En antros de este calibre repartidos por Chinatown han curtido sus puños algunos espartanos de Union Square. La diferencia es que, si en esos foros se partían la cara de manera clandestina por un puñado de dólares, en esta plaza dan rienda suelta a su agresividad por puro placer. Y tampoco tienen nada que ocultar. Aquello de "La primera regla de El Club de la Lucha es no hablar de El Club de la Lucha" que proclamaba un descamisado y fibroso Brad Pitt en la gran pantalla carece de sentido para ellos. Su duelo tiene lugar a pleno sol, con luz y taquígrafos.

El detonante final que convirtió esta plaza en un ring improvisado fue el estreno, en la primavera de 2007, de la película 300, dirigida por Zack Snyder y basada en la novela gráfica de Frank Miller sobre la Batalla de las Termópilas. Contagiado por el aguerrido espíritu del rey Leónidas y sus hombres, Legend convenció a Scientific y Spider, junto a quienes practicaba artes marciales al aire libre cerca de una discoteca donde se ganaba los cuartos como portero, para tomar prestada la denominación de origen espartana y fundar una congregación de aficionados a zurrarse al aire libre. El trío se presentó en Union Square y propinó una buena paliza a otros tipos disfrazados como los protagonistas de 300, capas y escudos incluidos, que nunca volvieron a aparecer por allí. A partir de entonces echó a andar una leyenda que ahora campa a sus anchas por la Red. Tras acumular adeptos durante meses, el trío fundador, autodenominado El Triángulo, decidió en abril de este año colgar sus hazañas en Internet. Como reconoce Scientific en su perfil del portal Myspace, "nuestra ocupación es el porno: lo que hacemos por diversión es patear culos a nivel profesional".

Suena de fondo Simon Says (Get the fuck up). Pharoahe Monch escupe sus rimas con ritmos sincopados de hip hop. El combate está a punto de comenzar. Tres rondas de cinco minutos cada una. Nadie va a parar esto. Dos contendientes a cara de perro. Torsos desnudos como tabletas de chocolate. Pantalones vaqueros de cintura baja con bra-slip sobresaliente. Sucesión de puñetazos y llaves jaleadas por el público que les rodea. Triceps en tensión, a punto de reventar. Hay que noquear al rival. Una zapatilla Nike Air se estampa contra el rostro del enemigo como remate de una espectacular patada voladora. Al principio, estas refriegas carecían de reglas, hasta que El Triángulo prohibió los golpes en la cara; aunque eso es un decir, a tenor de vídeos como éste de los Union Square Spartans colgado en You Tube. También se ha establecido que si uno de los contendientes se rinde, termina el combate. No corre la sangre, a pesar de la brutalidad de los golpes. Pero sí hay un vencedor por KO. Los luchadores se funden en un abrazo.

"Se trata de una violencia simbólica, de tipo performativo -de performance-, para ser exhibida; cuando la sangre llega al río no suele estar tan a la vista", reflexiona Carles Feixa, antropólogo y autor, entre otros, del libro De jóvenes, bandas y tribus (Editorial Ariel). "Las batallas a pedradas en el espacio público ya formaban parte del paisaje de la España de posguerra en ciudades como Madrid o Barcelona. Se trataba de una especie de deporte. Lo que ha cambiado es la mediatización de la agresión, que se cuelga en Internet a los cinco minutos de ser presenciada. Estas peleas refuerzan a los contendientes su identidad como jóvenes y les autoafirma como grupo. Es una manera de decir: 'Estamos aquí'. Y también fomentan el mito de Nueva York como urbe repleta de violencia, cuando realmente su intensidad ha bajado considerablemente".

Una mera puesta en escena; eso sí, de violencia gratuita. Influenciada por fantasías cinematográficas como las que han nutrido a generaciones enteras de jovenzuelos deslumbrados por películas como La naranja mecánica, de Stanley Kubrick, o incontables pasajes de los filmes de Quentin Tarantino. La intención de estos muchachos cuando decidieron mostrar al mundo sus combates desde la Red era que sus vídeos actuasen como reclamo para ganarse unos centavos impartiendo clases callejeras de artes marciales. Pero lo que provocaron fue la proliferación de luchadores experimentados, ansiosos por medirse en Union Square. "Algunos de ellos no tienen oficio ni beneficio, y sueñan con conseguir un sponsor que les permita ganarse la vida peleando en espectáculos al estilo Pressing Catch como los que salen por la tele", apunta desde Nueva York Benjamin Lowy, autor de las fotografías que ilustran estas páginas. "El problema", advierte Carles Feixa, "es que la violencia simbólica puede llegar a convertirse en realidad, como ocurrió con la quema simbólica de coches en la Banlieue parisiense".

De hecho, si de algo está el espacio internauta repleto es de vídeos cargados de violencia tan insoportablemente real como el de las chicas menores de edad que recientemente propinaron una paliza en Colmenarejo (Madrid) a una adolescente de origen ecuatoriano, mientras inmortalizaban el ataque con la cámara de un teléfono móvil. Una grabación lamentable donde puede escucharse a una de las ilustradas agresoras gritando "¡Dala fuerte!" o "¡Písala la cabeza!". "Hoy estamos evolucionando del erotismo de la violencia a esa pornografía de la violencia de la que habla Phillip Bourgeois", concluye el antropólogo Carles Feixa. "Esta transición no se debe tanto a lo que se hace sino al ojo de quien contempla esos vídeos".

Como claro ejemplo de este tipo de fascinaciones sólo hay que reparar un poco en las instantáneas de Benjamin Lowy y descubrir a las multitudes que rodean cada contienda de los Union Square Spartans. Entre los asistentes no resulta difícil encontrar a turistas empuñando sus videocámaras, encantados ante lo que consideran como una más de las delicias de la gran ciudad. "A veces han llegado a congregarse hasta 300 personas", explica el fotógrafo que más horas ha pasado en esta plaza durante el verano de 2008. "Por eso, la policía, que al principio se mostraba indiferente, ha comenzado a pararles los pies. Ellos argumentan que no hacen nada ilegal; no hay dinero de por medio ni apuestas de ningún tipo. Sólo son chicos -aunque conozco la existencia de chicas que pelean en clubes clandestinos de lucha, yo no he visto a ninguna en Union Square- que combaten por mutuo consentimiento". Como explica Scientific en uno de los vídeos de su societé del guantazo: "Lo único que hacemos aquí es entrenar, poner en práctica los conocimientos que poseemos".

Desde que el frío se ha instalado en Manhattan, casi no frecuentan los alrededores de Union Square. Sus enfrentamientos tendrán que esperar a la llegada de tardes soleadas. Pero, si les dejan, piensan seguir citándose en este mismo cruce bullicioso de Broadway con la Calle 14. Porque disfrutan liándose a mamporros en esta plaza. Y porque no tienen otro sitio mejor donde hacerlo. Ni más ni menos. "Aunque si pudiéramos salir de aquí, también sería genial", reconocía Legend el pasado verano a Stephen Rodrick, de la revista New York Magazine.

¿Quién dijo que la vida fuera fácil, muchacho? Como colofón a su libro autobiográfico Fight the power (traducido al castellano por Numa Editorial), el rapero Chuck-D, alma mater de Public Enemy y eminente cronista de la violencia en las calles de Nueva York, cita: "Me levanto después de que me pateen el culo, así que me levanto para patear unos cuantos culos".

viernes, 19 de octubre de 2007

0. INTRODUCCIÓN


Tal vez, te sorprenda el nombre de esta página, porque nunca te has planteado que hay muchas maneras de ser hombre. Pues bien, ese es la cuestión de la que se va a ocupar esta bitácora: de la adquisición y el desarrollo de la identidad masculina.

Como se menciona en la presentación, de manera inconsciente, se tiende a pensar que el despliegue de la identidad masculina es el resultado natural de haber nacido varón. Pero, en realidad se trata de un proceso complejo en el que intervienen de forma variable diferentes factores y con resultados muy diferentes:

  • el sustrato biológico
  • la educación recibida,
  • los modelos de masculinidad próximos,
  • los medios de comunicación...

Sólo es preciso mirar en nuestro entorno inmediato, para comprobar que muchos de quienes nos rodean no entienden su masculinidad de la misma manera, a pesar de haber nacido varones.

Tal vez que algunos la asocian a la contención de las emociones y a parecer muy duros; otros quizás prioricen ser fuertes y tener un buen aspecto físico; otros puede que se empeñen en destacar en todo y ser muy competitivos; habrá a quienes les guste sobre todo mostrarse independientes y ejercer el liderazgo sobre sus compañeros; otros se pasarán el día preocupados sólo por ligar; otros mezclarán las características anteriores; y otros puede que tengan otras preferencias. Y, si pidiésemos a las chicas que hablasen de cuál sería para ellas el hombre ideal, constataríamos con más rotundidad si cabe que existen muchas masculinidades posibles.


De todas maneras, bajo esta diversidad de ideales y modelos de masculinidad, es posible rastrear e identificar una serie de rasgos que se repiten con mucha frecuencia. En el párrafo anterior se han destacado en negrita algunos. Son los que habitualmente se asocian al modelo de masculinidad tradicional:

  • fortaleza física,
  • dureza,
  • individualismo,
  • agresividad competitiva,
  • poder,
  • apariencia de seguridad,
  • habilidad para seducir, etc.

Piensa en cómo los héroes de los cómics, de los juegos informáticos o del cine siguen reforzando este modelo de conducta. O en tantas series de humor que nos hacen reír presentando a hombres a quienes gustaría seguir estas pautas de conducta, pero que fracasan sistemáticamente al intentarlo.




Son muchas las voces que en el últimos años, nos están recordando que este modelo de conducta es nocivo, inviable e injusto,...
  • porque no permite construir relaciones igualitarias y saludables entre los hombres y las mujeres,
  • porque dificulta el desarrollo integral del hombre al negar dimensiones esenciales de la condición humana,
  • porque, por su carácter irrealizable, es una fuente permanente de dolor, frustración y de conductas patológicas,
  • porque provoca violencia y tensiones constantes en una sociedad que camina hacia las relaciones de género equilibradas, ...
Desde esta bitácora, te invito a profundizar en estos asuntos y a explorar otros modelos de masculinidad más viables que nos permitan construir un mundo mejor. Seas chico o chica, educador o educadora, todos estamos invitados, porque las identidades de género las construimos, trasmitimos y reforzamos entre todos. Me acompañas?