viernes, 19 de octubre de 2007

0. INTRODUCCIÓN


Tal vez, te sorprenda el nombre de esta página, porque nunca te has planteado que hay muchas maneras de ser hombre. Pues bien, ese es la cuestión de la que se va a ocupar esta bitácora: de la adquisición y el desarrollo de la identidad masculina.

Como se menciona en la presentación, de manera inconsciente, se tiende a pensar que el despliegue de la identidad masculina es el resultado natural de haber nacido varón. Pero, en realidad se trata de un proceso complejo en el que intervienen de forma variable diferentes factores y con resultados muy diferentes:

  • el sustrato biológico
  • la educación recibida,
  • los modelos de masculinidad próximos,
  • los medios de comunicación...

Sólo es preciso mirar en nuestro entorno inmediato, para comprobar que muchos de quienes nos rodean no entienden su masculinidad de la misma manera, a pesar de haber nacido varones.

Tal vez que algunos la asocian a la contención de las emociones y a parecer muy duros; otros quizás prioricen ser fuertes y tener un buen aspecto físico; otros puede que se empeñen en destacar en todo y ser muy competitivos; habrá a quienes les guste sobre todo mostrarse independientes y ejercer el liderazgo sobre sus compañeros; otros se pasarán el día preocupados sólo por ligar; otros mezclarán las características anteriores; y otros puede que tengan otras preferencias. Y, si pidiésemos a las chicas que hablasen de cuál sería para ellas el hombre ideal, constataríamos con más rotundidad si cabe que existen muchas masculinidades posibles.


De todas maneras, bajo esta diversidad de ideales y modelos de masculinidad, es posible rastrear e identificar una serie de rasgos que se repiten con mucha frecuencia. En el párrafo anterior se han destacado en negrita algunos. Son los que habitualmente se asocian al modelo de masculinidad tradicional:

  • fortaleza física,
  • dureza,
  • individualismo,
  • agresividad competitiva,
  • poder,
  • apariencia de seguridad,
  • habilidad para seducir, etc.

Piensa en cómo los héroes de los cómics, de los juegos informáticos o del cine siguen reforzando este modelo de conducta. O en tantas series de humor que nos hacen reír presentando a hombres a quienes gustaría seguir estas pautas de conducta, pero que fracasan sistemáticamente al intentarlo.




Son muchas las voces que en el últimos años, nos están recordando que este modelo de conducta es nocivo, inviable e injusto,...
  • porque no permite construir relaciones igualitarias y saludables entre los hombres y las mujeres,
  • porque dificulta el desarrollo integral del hombre al negar dimensiones esenciales de la condición humana,
  • porque, por su carácter irrealizable, es una fuente permanente de dolor, frustración y de conductas patológicas,
  • porque provoca violencia y tensiones constantes en una sociedad que camina hacia las relaciones de género equilibradas, ...
Desde esta bitácora, te invito a profundizar en estos asuntos y a explorar otros modelos de masculinidad más viables que nos permitan construir un mundo mejor. Seas chico o chica, educador o educadora, todos estamos invitados, porque las identidades de género las construimos, trasmitimos y reforzamos entre todos. Me acompañas?