jueves, 26 de febrero de 2009

La mujer roza la igualdad (pero en la ficción)



Escena de Mujeres desesperadas

Escena de Mujeres desesperadas


Las series rompen con los tópicos y las colocan en roles hasta ahora masculinos

ISABEL GALLO - EL PAÍS Madrid - 26/02/2009

¿Se han roto los estereotipos de género en las series? No, pero se detecta una tendencia positiva respecto a la situación de hace tres años. A esta conclusión ha llegado el estudio Construcción de género y ficción televisiva en España***(pdf), escrito por Elena Galán, profesora de Comunicación Audiovisual en la Universidad Carlos III, de Madrid, tras analizar varias producciones nacionales e internacionales desde 2005.

A pesar del avance, aún se nota la escasez de directoras y productoras

Para Galán cada vez son más frecuentes las tramas donde la mujer adopta roles, hasta ahora, feudo de los hombres. "Existe una evolución en los contenidos, propiciados por los cambios sociales, que muestran un nuevo modelo de mujer que trabaja fuera de casa y tiene un mayor poder adquisitivo". Y así, ahora, los personajes femeninos se convierten en directoras de centros de urgencias (Hospital Central) -"después de ofrecerle primero el cargo a un hombre", recuerda Galán- o en jueces (Acusados) pasando por inspectoras de policía (Cazadores de hombres), directoras de Instituto (Física o química) o altas ejecutivas (Mujeres desesperadas).

A pesar de esta transformación, la profesora alerta de que a menudo siguen representándose bajo los mismos tópicos, asociados "con el mundo de las emociones, la pasividad o la maternidad y la sexualidad", incluso continúan "preservando el orden en el ámbito doméstico y sacrificando en ocasiones su crecimiento laboral". Galán lo achaca, entre otras causas, "a la escasez de directoras, guionistas y productoras en los equipos". "De esta forma no puede darse una visión compartida de la realidad", remata. Y de ahí el abuso del estereotipo, "un recurso muy usado en televisión".

Para la profesora, "la repetición de modelos rápidamente identificables por el público hace que comprendan mejor el planteamiento y se enganchen enseguida a la historia", dice. "Se trata de dar al público lo que espera sin que piense demasiado o tenga que romper sus propios prejuicios".

El estereotipo, según Galán, se confunde en infinidad de ocasiones con el prejuicio y se olvida que puede transmitir también modelos de socialización positivos que hagan visibles determinadas situaciones aún no asumidas del todo, como la inmigración o la homosexualidad femenina.

En sus investigaciones, Galán también ha observado que las profesionales de las series se ven obligadas a demostrar su capacidad y por eso eliminan rasgos de debilidad o sensibilidad. "Visten como mujeres, pero se comportan como hombres en su forma de pensar o de actuar". "No obstante, acaparan puestos antes ocupados por los personajes masculinos y normalizan una situación", indica la profesora, que apunta que en las relaciones amorosas "ahora son ellas también las que toman la iniciativa y deciden cuándo iniciar o terminar el affaire".

Por último, Galán pone a Mujeres, la serie que emitió La 2 en 2005, como ejemplo de por dónde debe discurrir la ficción. Para ella, el mérito de esta producción de El Deseo (compañía de Almodóvar) es que retrata a "unas mujeres de verdad, que hablan de la vida real y de sus problemas cotidianos, aunque con humor". Menos crédito le merece Sexo en Nueva York, ficción que ha examinado con lupa. "Están muy cualificadas y parecen muy transgresoras, pero en el fondo si no encuentran a su príncipe azul se sienten muy frustradas", resume.


Esto es lo que dice el estudio sobre el perfil psicológico de las protagonistas:

...se pueden observar claramente las diferencias que existen en cuanto a la dedicación profesional –médicos y policías–.

Las mujeres que trabajan en «Hospital Central» son mujeres muy preocupadas por hacer bien su trabajo, responsables y cuidadoras. Muchas de estas mujeres quieren ascender a puestos de responsabilidad y encuentran trabas para compaginar vida familiar y profesional, o son solteras, pudiendo disponer de más tiempo libre para dedicar a su formación, lo que les permite ascender
en la escala laboral sin tantas dificultades. En general, son mujeres decididas, seguras, pero cuestionadas a menudo por parte de sus superiores –normalmente hombres–. Tienen la misma formación que sus compañeros y trabajan en igualdad, aunque se constata en ellas una mayor preocupación por los asuntos familiares y personales y no manifiestan, tanto como los hombres, inquietudes profesionales.

En el caso de las mujeres policías son, por lo general, físicamente atractivas pero con un perfil característico: de temperamento fuerte y constante, intentan hacer un trabajo tradicionalmente masculino, por lo que continuamente se ven obligadas a demostrar su capacidad y, para ello, eliminan cualquier rasgo de sensibilidad o lo ocultan bajo una máscara de frialdad.

A pesar de ser femeninas en su manera de vestir, desempeñan un rol masculino en su manera de pensar o percibir la realidad, cohibiendo su lado más emocional e intentando guiarse por el racional, al igual que hacen sus compañeros.

En ambas series se produce un cambio en el papel ejercido por las mujeres en las relaciones amorosas.Ahora son ellas las que, en muchas ocasiones, toman la iniciativa y deciden cuándo comenzar o terminar una relación, desempeñando un rol menos tradicional.

El principal objetivo de los personajes femeninos ya no es casarse y formar una familia, sino desarrollar una carrera profesional satisfactoria.

Sobre el perfil sociológico de las protagonistas:

...son mujeres que suelen vivir solas o comparten vivienda con parejas temporales. Existen solamente tres mujeres casadas en las dos series analizadas y en dos de estas parejas se produce una infidelidad por parte del marido, lo que conduce o está a punto de conducir, a la ruptura. El perfil de la mujer casada es el de una profesional de grado medio, sin ambiciones o metas, cuidadora, controladora y dependiente.


Las mujeres de «Hospital Central» pasan la mayor parte del día trabajando y dejan a sus hijos en colegios, guarderías o con algún familiar. Al tratarse de mujeres solteras, separadas o divorciadas, la dificultad es mayor y se hace patente en más de una ocasión. Los problemas
en la educación de los hijos son frecuentes. Éstos, con una edad comprendida entre los 5 y 18 años, suelen presentar problemas de atención en los estudios, sacan malas notas y son conflictivos, lo que hace que en ocasiones acudan al centro de trabajo de sus progenitores
porque nadie puede hacerse cargo de ellos.

Las mujeres de «El Comisario» son también madres divorciadas, separadas o solteras en su mayoría –exceptuando los casos anteriores o porque durante la emisión de la serie llegan a formar pareja estable–. Éstas últimas, con una edad aproximada de treinta años, se pasan el día en el trabajo y hablan sobre casos que resolver o sobre problemas personales. Son mujeres
solitarias, sin demasiados amigos y se relacionan sobre todo con gente de su profesión. Actúan de un modo parecido a los personajes masculinos y mantienen un trato distante con éstos.

En general, las mujeres de las dos series analizadas se ocupan tanto del trabajo como de la familia –pero siempre durante su jornada laboral–. Hablan entre sí de sus problemas familiares y suelen ser atentas con la gente que solicita su ayuda, si bien existen conflictos.

Los estereotipos de género están tan interiorizados en nuestra cultura, que se transmiten a menudo de un modo indirecto y precisan análisis profundos y elaborados para poder ser detectados, corregidos y adaptados a las nuevas circunstancias sociales.


Sobre el aspecto físico de los personajes femeninos: la obsesión por la belleza

El culto al cuerpo y la importancia del aspecto físico en la sociedad contemporánea son aspectos reflejados en las series investigadas. En los análisis de los personajes se extrae cómo más de la mitad son atractivos o muy atractivos y escasean los personajes poco atractivos, lo cual es importante y significativo. Tal y como recoge Charles (1998), los medios de comunicación tienen una gran influencia en la sociedad al transmitir modelos de belleza que influyen en la construcción de la personalidad de los jóvenes inculcándoles, desde la infancia, cómo deben ser o qué prototipos imitar.

El aspecto físico de los actores es un gancho para atrapar al espectador, pero también envía un peligroso mensaje: la apariencia influye a la hora de alcanzar el éxito profesional o de tener relaciones sentimentales. Por otro lado, al relacionar el aspecto físico con la edad, se advierte que los personajes de más de cuarenta y cinco años siguen siendo atractivos y de aspecto juvenil; lo que ratifica lo expuesto anteriormente: la importancia del físico, a cualquier edad, en los distintos ámbitos
–social, laboral o afectivo–.

Una de las profesiones que más se relacionan con el culto al cuerpo y la anorexia, en las series, es la de modelo. Se trata de chicas muy jóvenes –entre 14 y 16 años–, extremadamente delgadas y con trastornos alimenticios, que no admiten su enfermedad; incluso en alguna ocasión, ésta es potenciada o conocida por alguno de sus familiares. La edad de las mujeres representadas en las dos series, con patologías de este tipo, comprende desde los 14 a los 16 años.

Sobre la personalidad y el temperamento de los personajes femeninos

El temperamento puede considerarse como el esqueleto de la personalidad y expresarse en términos de aprendizaje asociativo, basado en las emociones y desarrollado en la infancia. El temperamento que mejor define a los personajes en el análisis de las series es el sensitivo (31,2%), pues se pretende destacar que las profesiones elegidas –médicos
y policías– son vocacionales y responden a inquietudes sociales y altruistas.

El temperamento es, además, un dato importante al relacionarlo con otras variables como la edad o el sexo. En la segunda correlación (sexo-temperamento), aparecen nuevos estereotipos: las mujeres son fundamentalmente sensitivas, mientras que los hombres son reflexivos. Es decir, las primeras se dejan guiar más por los sentimientos, son emotivas y altruistas, lo que provoca no pocos errores es sus actos, mientras que los hombres son más cerebrales, piensan detenidamente sus decisiones y actúan guiados por la razón y no por los sentimientos.

Como puede apreciarse, se reiteran atributos tradicionalmente asignados a los conceptos «femenino» y «masculino». Según el Centro de Investigación Social,
Formación y Estudios de la Mujer3, al primero se le adjudica los siguientes rasgos psicológicos: débil, emotiva, dependiente, despilfarradora, sumisa, educada, insincera y habladora. Por otro lado, y según González y Núñez (2000), las responsabilidades de la mujer se reservan al cuidado del hogar y de los hijos; mientras que lo masculino es caracterizado con los siguientes atributos: dominante, agresivo, independiente, orientado hacia el trabajo y poco vinculado a lo doméstico –aspecto que se aprecia en ambas series si además se tiene en cuenta que la mayor parte de sus guionistas son hombres, reincidiendo en tópicos y estereotipos–.

¿De qué hablan los hombres y las mujeres en las series, mientras trabajan? Más de la mitad de las conversaciones establecidas entre los personajes de las series tratan sobre temas personales, pero el porcentaje de temas profesionales es también muy significativo (41,1%), lo que pone de manifiesto la principal característica de este tipo de formatos, donde los temas relativos al ámbito laboral van adquiriendo cada vez más importancia y dotan de realismo el contexto en el que se desarrollan estas series. Sin embargo, existen algunas diferencias entre las conversaciones establecidas por los personajes masculinos y femeninos pues se cumple una división tradicional de las tareas: las mujeres se ocupan fundamentalmente de la familia y del hogar y los hombres de los conflictos laborales...