viernes, 23 de octubre de 2009

La S con la Ch: ¡Schwarzenegger!. El cerebro y la lectura. ¿Implicaciones de género?



A la luz de esta información, me pregunto por las implicaciones de género...


La S con la Ch: ¡Schwarzenegger!.


Un área clave del cerebro aprende a identificar palabras de un vistazo - Un estudio con ex guerrilleros revela cómo el aprendizaje de la lectura cambia nuestra mente


JAVIER SAMPEDRO


EL PAÍS - Sociedad - 15-10-2009




Aprender a hablar es espontáneo en nuestra especie, pero aprender a leer no: la escritura se inventó hace sólo 5.000 años, y no ha dado tiempo para que evolucione un órgano mental de la lectura. Aprender a leer es un modelo óptimo para estudiar los mecanismos cerebrales del aprendizaje.


Es muy difícil estudiarlo en los niños, porque en ellos todo el cerebro está cambiando por todo tipo de razones. Un grupo de investigadores españoles, británicos y colombianos dirigido por Manuel Carreiras, director del Basque Center on Cognition, Brain and Language (BCBL) de San Sebastián, han salvado esa dificultad de un modo ingenioso: usando ex guerrilleros colombianos analfabetos que estaban aprendiendo a leer. Han podido así demostrar claros cambios estructurales y de conectividad en las áreas lingüísticas del cerebro. Publican hoy el trabajo en Nature.


"Trabajar con los ex miembros de la guerrilla de Colombia nos ha proporcionado una oportunidad única para ver cómo cambia el cerebro cuando se adquiere la lectura", dice Carreiras. "La enseñanza de la lectura se produce durante los primeros años escolares, al mismo tiempo que se aprenden otras destrezas. Separar los cambios que se producen en el cerebro durante la infancia causados por la enseñanza de la lectura de los cambios producidos por el aprendizaje de destrezas sociales o motrices es casi imposible".


El BCBL es un nuevo centro de financiación mixta (pública y privada) y dedicado por entero a las ciencias cognitivas: la investigación multidisciplinaria de la mente. El estudio ha sido financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación, la fundación Ikerbasque y el Wellcome Trust británico.


"Tras décadas de lucha", dicen los científicos, "algunos miembros de las fuerzas guerrilleras han empezado a reintegrarse en la sociedad colombiana, generando una población considerable de adultos analfabetos. Tras dejar las armas y volver a la sociedad, algunos han tenido la oportunidad de aprender a leer a los veintitantos años, una situación ideal para investigar los cambios cerebrales asociados a aprender a leer".
Carreiras y sus colegas han examinado por resonancia magnética (MRI) los cerebros de 20 guerrilleros que justo habían completado su programa de alfabetización en español. Y los han comparado con los de otros 22 guerrilleros que aún no habían empezado el curso. Cinco áreas del córtex cerebral muestran más materia gris en los primeros. La materia gris mide la densidad de cuerpos neuronales (la neurona menos el axón).


Dos de las áreas están implicadas en el procesamiento de la información visual y fonológica "de alto nivel". Las áreas visuales del córtex forman una serie jerárquica. La primera área recibe de la retina un vulgar informe de luces y sombras, pero entrega un mapa de fronteras entre luz y sombra, clasificadas por su orientación precisa. La siguiente recibe esas líneas y entrega polígonos, que la otra convierte en formas tridimensionales.


Un área recibe formas concretas (un cubo visto en cierta orientación) y entrega formas abstractas (un cubo visto en cualquierorientación). Más arriba en esa jerarquía hay pequeños grupos de neuronas que significan "Bill Clinton" o "Halle Berry", por citar dos ejemplos reales descubiertos por Christof Koch, un neurocientífico de Caltech (el instituto tecnológico de California). El reconocimiento de las letras y las palabras es otra de estas funciones de alto nivel.


El lenguaje, sin embargo, no evolucionó asociado a la visión, sino al oído. Hasta hace 5.000 años, todo el lenguaje era hablado. El aprendizaje de la lectura debe conectar de algún modo la información visual -la forma de las letras y las palabras- con un dispositivo cerebral hecho para analizar sonidos, no imágenes. De ahí el aumento de materia gris en las áreas fonológicas del córtex cerebral.


Con todo, el efecto más notable ocurre en otra zona relacionada con la semántica: el giro angular, algo por detrás de la oreja. También hay cambios en el cuerpo calloso, el haz nervioso que conecta las dos mitades (hemisferios) del cerebro. En este caso no crece la materia gris (los cuerpos de las neuronas), sino la blanca (el conjunto de sus axones).


La interpretación más simple es que estos axones extra provienen de los cuerpos neuronales extra de las áreas occipitales. Es decir, que aprender a leer no sólo agranda esas áreas en ambos hemisferios, sino también sus nexos entre un hemisferio y otro.


De hecho, Carreiras ha confirmado en otros voluntarios -10 ingleses adultos que aprendieron a leer de niños- que el giro angular (y el giro dorsal occipital) izquierdo está fuertemente conectado con el derecho a través del cuerpo calloso. Más aún: a través de la misma zona precisa del cuerpo calloso que antes.


Los resultados son muy específicos de la lectura. En un tercer experimento, también con ingleses adultos que aprendieron a leer de niños, los científicos han comparado las zonas cerebrales que se activan al leer y al reconocer objetos. Los dos giros angulares, izquierdo y derecho, aumentaron su conectividad al leer, pero no al reconocer objetos.
Los nuevos datos también descartan la hipótesis predominante sobre la función del giro angular. "La visión tradicional ha sido que el giro angular actúa como un diccionario que convierte las letras de una palabra en sonidos y en significados", explica Carreiras. "Pero nosotros mostramos ahora que su función es más de carácter predictivo, anticipando letras a partir del significado; es similar a la función predictiva para los mensajes del teléfono móvil".


La conclusión tiene una relación directa con los métodos para aprender a leer que se usan en las escuelas. El método analítico es el tradicional de la P con la A pa, la P con la E pe, y así hasta la saciedad. Los niños usan ahora el método global, donde aprenden a reconocer las palabras enteras.


Es un avance, porque los adultos también leemos por el método global: prediciendo cuál es la palabra de un vistazo, cuando sólo hemos visto unas pocas de sus letras, su tamaño y su forma general. "Por eso podemos leer tan rápido", dice Jon Andoni Duñabeitia, investigador del equipo de Carreiras. El nuevo trabajo identifica el giro angular como la sede cerebral de esas predicciones: la que debe estar creciendo ahora mismo en los niños.


La predicción es una de las actividades esenciales del córtex cerebral. Uno de sus aspectos es el mecanismo del rellenado (filling-in). En el área visual primaria (V1, junto a la nuca), este proceso imagina lo que no ve el punto ciego de la retina, pero el rellenado es una propiedad fundamental de cualquier trozo de córtex. Consiste en "saltar a las conclusiones", como dice Koch. Sin eso no podríamos ver nada, ni pensar nada.


El científico de la computación Jeff Hawkins ha propuesto que la clave del rellenado es el flujo hacia atrás -de la frente a la nuca, por así decir, o de lo abstracto a lo concreto-, que en realidad constituye el 90% de la conectividad del córtex.


Si un árbol nos tapa el 80% de un arabesco de la Alhambra, todo lo que nos llega de abajo (de los sentidos) es una colección de fragmentos irregulares y salpicados por el campo visual como si los hubiera distribuido un loco. Si vemos el arabesco -y lo vemos- es porque las zonas altas del córtex han creído entender su geometría, y han transmitido esa interpretación hacia abajo.


El nuevo trabajo también tiene relevancia para la investigación de la dislexia. Los estudios con disléxicos han mostrado que tienen una menor densidad de materia gris y de materia blanca en las mismas regiones identificadas en el nuevo experimento. Se ha interpretado hasta ahora que esos rasgos estructurales son la causa de la dislexia.


Pero, dado que el tamaño de estas áreas crece al aprender a leer, los autores proponen que las diferencias cerebrales de los disléxicos no son la causa de sus dificultades en el aprendizaje de la lectura: son su consecuencia. Al no aprender a leer, las áreas no crecen.


El laboratorio de San Sebastián es uno de los impulsores del nuevo proyecto Coeduca, formado por un consorcio de investigadores nacionales e internacionales del BCBL y las universidades de Granada, Murcia y La Laguna, y apoyado por el programa Consolider-Ingenio. "Tiene como misión el desarrollo de actividades científicas básicas y aplicadas en torno a la lectura y la atención, dos de las habilidades cognitivas con mayor peso específico en el ámbito de la educación", dice Duñabeitia.


El investigador explica que el proyecto estudiará los mecanismos implicados en los procesos de alfabetización y adquisición de la lectura, y el modo en el que se modulan y regulan por los procesos atencionales y emocionales. "El objetivo último es proporcionar a los agentes educativos métodos para mejorar los procesos de aprendizaje de los alumnos en los centros educativos, tratando así de reducir el fracaso escolar".

sábado, 17 de octubre de 2009

"Esencialmente distintos por dentro". "Hay diferencias de todo tipo. No son sólo genéticas u hormonales, sino también de arquitectura cerebral y de muchos otros aspectos."


Susan Pinker: "Las mujeres son más felices que los hombres"

La psicóloga canadiense defiende que la naturaleza de las mentes es distinta según el género: ellos quieren poder y dinero y ellas relaciones humanas


joEL ALBARRÁN  La Vanguardia| Barcelona | 09/10/2009 | 
Decir que hombres y mujeres somos distintos por fuera es una evidencia indiscutible. Decir que también somos esencialmente distintos por dentro, en cambio, significa tocar un tema mucho más delicado.

A este terreno pantanoso es al que se ha lanzado la psicóloga canadiense Susan Pinker, armada con decenas de casos, de opiniones de expertos de los más diversos ámbitos y de datos científicos, todos ellos recogidos en el libro La paradoja sexual. De mujeres, hombres y la verdadera frontera de género (Paidós).

En una charla telefónica desde el Canadá, Pinker asegura que sus afirmaciones no implican defender los roles tradicionales de relación hombre-mujer. Al mismo tiempo, sin embargo, afirma que a los hombres les interesa más los símbolos de estatus y poder como un buen trabajo o un buen coche, mientras que las mujeres son más proclives a sacrificarlos para favorecer sus relaciones afectivas.

Y, lo que es más políticamente incorrecto todavía, estos intereses distintos no derivarían de motivos sociales y culturales sino que serían intrínsecos a las naturalezas humanas masculina y femenina.

Además de recurrir a argumentos científicos, Pinker analiza la evolución vivida a lo largo de muchos años de niños que parecían destinados al fracaso pero que de adultos triunfaron profesionalmente y de niñas brillantes que de mayores han renunciado a un modelo de éxito social creado por y para hombres y en el que ellas no se identifican.

-Tantos años luchando por la igualdad de derechos entre hombres y mujeres para acabar concluyendo que, en realidad, somos distintos. ¿Podría esto perjudicar los avances logrados hasta ahora?
-No creo que sea bueno ni malo, no se trata de una cuestión moral, aunque sí que cierto que una de las estrategias o tácticas para defender la igualdad de derechos de las mujeres ha sido decir que hombres y mujeres son idénticos. Pero no es así.

-¿Cuál es la raíz de las diferencias entre hombres y mujeres?
-Obviamente, hay diferencias de todo tipo. No son sólo genéticas u hormonales, sino también de arquitectura cerebral y de muchos otros aspectos.

-¿Estas diferencias justifican los papeles tradicionalmente asignados a hombres y mujeres?
-¿A qué se refiere con papeles tradicionales?

-Pues que la mujer se quede en casa cuidando de la casa y el hombre vaya a trabajar, por ejemplo.
-No, no los justifican. En realidad, lo que digo es que hombres y mujeres tienen preferencias de trabajo distintas. Pero esto no significa que ella se quede en casa y él vaya a trabajar. Lo que significa, por ejemplo, es que más mujeres que hombre prefieren trabajar con gente, donde pueden desarrollar sus habilidades e intereses. No tiene nada que ver con los roles tradicionales.

-Pero en su libro menciona casos de mujeres que dejan sus exitosas carreras para quedarse en casa.
-En realidad, no se quedan en casa después abandonar sus trabajos. Lo que pasa es que los lugares de trabajo se han hecho a medida de las necesidades de los hombres y las expectativas en trabajos también se corresponden con lo que los hombres siempre han aceptado: largas horas, viajes, estar fuera el fin de semana… Las mujeres no quieren dedicarse sólo al trabajo, quieren empleos que les permitan mantener los vínculos sociales que les importan, con sus niños, sus amigos o sus padres.

-¿Y los hombres no precisan tanto estos vínculos?
-Hay que aclarar que no estamos hablando de hombres y de mujeres como si fueran personas de distintos planetas, blanco y negro, sino de promedios. Dicho esto, hay muchas más mujeres que hombres que priorizan sus relaciones personales sobre su trabajo. Por el contrario, para una proporción mucho más grande de hombres que de mujeres lo más importante es el trabajo y sacrificarían otras cosas.

-¿Esto se debe a que las mujeres identifican y reconocen mejor lo que las hace felices?
-No se puede generalizar, pero está claro que eso indica que las mujeres son más felices con sus vidas que los hombres. Son más felices y viven más tiempo. Los economistas lo llaman la paradoja del género, porque las mujeres en realidad no tienen trabajos tantos trabajos con poder, estatus y dinero… pero son más felices. Por eso le llaman una paradoja. Pero en realidad la auténtica paradoja es que el poder, el estatus y el dinero no son su objetivo: las mujeres piensan que su felicidad personal es su mayor prioridad por encima de cosas materiales como su coche o su cuenta del banco.

-¿Entonces las diferencias salariales entre hombres y mujeres las buscan las propias mujeres?
-Si, porque las mujeres a menudo eligen sus trabajos en función de sus habilidades e intereses y los hombres por cuánto ganan. Por ejemplo, las mujeres abogadas a menudo se decantan por trabajos en el sector público, mientras que los hombres se decantan por el sector privado. Así que ellas también quieren ser abogadas, pero les importa más cual es la finalidad de su trabajo.

-Una de las bases de su libro es que los hombres están más en los extremos y las de las mujeres más estables.
-Estadísticamente, los hombres son más variables, es decir que hay más hombres psicológicamente muy muy frágiles y más hombres muy muy fuertes. En cambio las mujeres en su mayoría se encuentran  más alrededor de la media.

-Recoge casos de niños que parecían frágiles y han triunfado profesionalmente ¿A qué se debe?
-No sucede siempre, pero algunos de estos niños frágiles que no tienen muchas habilidades verbales o sociales, de adultos sí son buenos con los negocios. Parte del motivo por el que les va bien con los negocios es porque tuvieron que dejar las clases y ponerse a trabajar.

-El otro lado de la moneda es el de las mujeres que parecían brillantes pero no han triunfado.
-No creo que se pueda decir que una mujer no ha triunfado porque no sea una ejecutiva de una gran empresa. En realidad, la mayoría de mujeres no quieren esto, sino que priorizan la relación con sus familiares. Hay que darle la vuelta a algunas de las asunciones más extendidas sobre lo que significa el triunfo personal. No habría que darle tanto valor a lo que ganamos. Es más importante, por ejemplo, los años que vivimos. Y si lo miras así, entonces las mujeres están muy por delante.

viernes, 9 de octubre de 2009

La píldora cambia las preferencias de pareja: ovulación e interés por hombres con mayores marcadores físicos de masculinidad









JAVIER SAMPEDRO - Madrid
EL PAÍS - Sociedad - 09-10-2009


¿Liga más un actor de carácter o un tenista de empuje? Depende del ciclo. Los ojos se van hacia el tenista en los días de ovulación, y el actor manda el resto del mes. La píldora elimina la fase de ovulación, y con ella las oportunidades del tenista. Como el fenómeno lleva 40 años afectando a la elección de pareja la generación actual es en gran parte su consecuencia.


No son los resultados de un estudio científico, sino de varias docenas de ellos. Alexandra Alvergne y Virpi Lummaa, de la Universidad de Sheffield, Reino Unido, han extraído esas conclusiones -y varias otras- revisando toda la evidencia acumulada en los últimos años. Presentan hoy su análisis en Trends in Ecology and Evolution.


Muchos trabajos han mostrado que las preferencias sexuales de las mujeres varían con el ciclo de una forma consistente. Alrededor de la fase de ovulación, las mujeres se sienten más atraídas por los marcadores físicos de la masculinidad -hombros anchos, nariz imperante, mandíbula prominente-, por los hombres más dominantes y competitivos, y también por los que están menos emparentados genéticamente con ellas. La píldora elimina esa fase de las preferencias femeninas.


También los hombres tienden a sentirse más atraídos por las mujeres que están ovulando


Sólo han pasado seis millones de años desde que nos separamos del chimpancé, y los códigos químicos siguen funcionando por debajo de la cultura y las convenciones sociales. Los autores sugieren, por esta razón, que la píldora reduce las posibilidades de una mujer para conseguir una pareja sexual. Unos 100 millones de mujeres toman hoy la píldora.

jueves, 8 de octubre de 2009

El enigma de la escasa delincuencia femenina




Los factores biológicos y socioculturales explican el bajo porcentaje de encarceladas - Sólo diez de cada cien reclusos en España son mujeres

ELSA GRANDA
EL PAÍS  -  Sociedad - 05-10-2009

Los profetas de un meteórico incremento de la delincuencia femenina debido a la normalización social de la mujer pueden ir revisando sus teorías. También las feministas que, con razonamiento distinto, auguraban igualmente una equiparación criminal entre ambos sexos. Los tres principales indicadores de la delincuencia: detenciones, juicios y población reclusa, demuestran que no hay mucha novedad en el frente. Las mujeres delinquen menos, son menos violentas y reinciden menos. Aunque ha aumentado el número de mujeres con causas pendientes y en ciertos delitos, como la violencia contra los padres, donde las chicas ganan terreno y se acercan al 50% del total. No obstante, por cada 10 mujeres que cometen delitos o faltas hay 100 hombres. Y no es una novedad. Ha ocurrido en todas las épocas y en todos los países. ¿Por qué? No existe una respuesta única, insisten catedráticos y criminólogos.


La delincuencia femenina es la gran desconocida de la criminología y muchas de las decenas de teorías existentes están basadas en tópicos machistas o en afirmaciones sin base empírica. El italiano Cesare Lombroso, fallecido en 1909, aseguraba: "Educar y remover a las mujeres de sus características de domesticidad y maternidad que las mantienen como inocuas semicriminales, podría resultar un hecho desastroso para la humanidad". Bueno, de momento, la humanidad no parece estar hecha unos zorros por los crímenes femeninos. Los expertos consideran que existe una cascada de aspectos que influyen en la baja tasa de criminalidad de las mujeres, especialmente biológicos y socioculturales. Aunque tampoco se descartan el peso de otros, como los genéticos, psicológicos, fisiológicos, del aprendizaje, sensoriales, neurológicos... Desde la vetusta y misógina hipótesis que aseguraba que el 80% de los delitos cometidos por mujeres se producían en el periodo premenstrual o menstrual a aquella que señala que la fuerza física del varón le facilita la comisión del delito por resultarle más sencillo el control de la víctima, la obtención de un bien y la huida, o la que apela a la empatía de la mujer para justificar la baja tasa en los delitos de lesiones.

En 1960, la población reclusa en España sumaba 15.202 personas. En 2008, 73.558. El porcentaje de mujeres que cumplían condena hace 49 años con respecto al total era del 10,4%; mientras que en la actualidad la mujer representa el 8% de la población reclusa. Eso sí, en este tiempo se ha pasado de 1.596 presas a 5.950. Puede pensarse que esta tasa no refleja exactamente la realidad social, ya que sólo recoge los delitos más graves. Sin embargo, las estadísticas indican algo parecido: en la última década el número de hombres condenados ha pasado del 93,42% al 92%.

Otra pista sobre la disparidad de comportamientos delictivos aflora en la estadística de detenciones policiales. Entre 2000 y 2008 no varía sustancialmente el reparto entre ambos sexos. En 2000, los hombres detenidos por delitos y faltas sumaban el 90,2% del total; y en 2008, el 90,4%. Es decir, que las conductas antisociales y delictivas de las mujeres han aumentado, pero en la misma proporción que las de los varones en términos generales.

Los estudios sobre la diferencia biológica son recurrentes. El último se dio a conocer la semana pasada. Una universidad californiana sugería que los estrógenos, y no sólo la testosterona (hormona con presencia 10 veces mayor en el hombre), podrían jugar un papel importante en el hecho de que éstos desarrollen patrones de conducta más duros o agresivos.

Paz M. de la Cuesta Aguado, coautora del estudio Perfiles Criminológicos de la Delincuencia Femenina y profesora de Derecho Penal de la Universidad de Cantabria, subraya que la biología tiene un peso indudable, pero las condiciones sociales también. "La mujer se ha integrado en la sociedad a un nivel que no estaba, es decir, en el momento en que hay más mujeres profesionales, empresarias, más mujeres que hacen la declaración de la renta, hay más mujeres que cometen fraudes fiscales", señala.

Raquel Bartolomé, profesora de Psicología del centro de Investigación de Criminología de Albacete, explica que "las niñas tienden hacia objetivos relacionales y afectivos que indican que su conducta social va a estar dirigida a mantener sus relaciones y no ponerlas en peligro. Los niños son más activos físicamente, algo más agresivos y con peores habilidades sociales". Estas pequeñas diferencias de la infancia se van acentuando a medida que el individuo camina hacia la madurez. Y concluye: "Las mujeres no son ni mejores ni peores; tienen estilos de conducta diferentes".

Según Miren Ortubay, profesora de Derecho Penal de la Universidad del País Vasco, "no cabe una respuesta categórica" al abismo que existe entre el porcentaje de delincuentes de uno y otro sexo: "Aunque creo que el factor determinante es cultural, la violencia (sólo como último recurso, claro), el uso de la fuerza y cierto desprecio hacia la vulnerabilidad ajena son componentes esenciales de la masculinidad todavía hoy. Seguimos educando a las niñas para que no expresen agresividad y a los niños para que no manifiesten inseguridades ni ternura".

El incremento de los delitos cometidos por chicas jóvenes, que algunas fuentes sitúan en torno al 20%, no es percibido por los expertos como una señal de alarma. Según el Instituto Nacional de Estadística, el 91,7% de los inscritos en el Registro Central de Penados y Rebeldes en 2007 eran varones, y sólo el 8,3% mujeres, con una media de edad de 33 años. Mientras que en el Registro de Responsabilidad Penal del Menor, el porcentaje de chicas (entre 14 y 17 años) condenadas ascendía al 15%.

Raquel Bartolomé explica que las chicas tienden a hacer cosas que son de jóvenes, "y en cambio cuando las conductas son graves o muy dañinas la diferencia se mantiene". Y Paz M. de la Cuesta apostilla que las conductas delictivas o antisociales de ambos sexos están igualadas durante la adolescencia, pero a medida que los jóvenes maduran las diferencias aumentan. También señala que la realidad desmiente las teorías sobre el incremento de la delincuencia femenina debido a la liberación de la mujer. "Es cierto que las mujeres cometen delitos que antes le eran ajenos", pero, señala, "las cárceles no están precisamente llenas de feministas radicales, sino más bien de gente bastante tradicional". Además, apostilla, "en general, en las chicas hay más riesgo de que acaben en conductas que terminan siendo más dañinas para ellas mismas que para otros". Pero, ¿existe una violencia femenina oculta que no detecta el sistema? Las encuestas de autoinculpación, sí la detectan. Elena Larrauri, criminóloga y profesora de Derecho en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, defiende, sin embargo, que aunque exista un porcentaje de delincuencia femenina que no se detecte oficialmente, los sexos nunca se igualarían. "El delito por el que más se las castiga es por tráfico de drogas, que es uno de los delitos más perseguidos", apostilla.

Concepción Yagüe, subdirectora de Tratamiento de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, que durante 17 años fue responsable de la cárcel de mujeres de Alcalá de Guadaíra (Sevilla), es seguidora de la corriente que explica la baja delincuencia femenina por causas fundamentalmente sociales y culturales y señala que "la mujer pudo eludir en el pasado la delincuencia por la protección familiar, de su pareja, o por tener otras fuentes indirectas de ingresos como la prostitución". Sin embargo, la teoría de la prostitución como alternativa no genera consenso. Ortubay la califica como "una manifestación del imaginario patriarcal más rancio, que tiende a equiparar sutilmente violencia y prostitución". Yagüe explica que el hecho de que la mayoría de las mujeres estén condenadas por tráfico de drogas se debe a que creen que no le hacen daño a nadie, no pone en riesgo su integridad física y aporta una importante cantidad de dinero. "Normalmente, los delitos contra las personas no tienen prevalencia en las mujeres", aclara. Jesús Martín, director de la prisión abulense de mujeres de Brieva, asegura que las reclusas son menos conflictivas y violentas que los varones. "En 20 años el incidente más grave ha sido el de una chica que le puso una cuchilla en el cuello a la funcionaria". Fue hace 18 años.





“Mi hija llegó a darme miedo”
    

Voces, empujones, bofetadas, amenazas, enganchones por el cuello... Claudia, la madre de Aitana no podía más. Pasó el peor trago de su vida al denunciar a su hija, que llevaba casi cinco años maltratándola a ella, a su pareja y —sospecha— a la abuela. Tiene grabado en la cara el desgarro de ver a su hija esposada ante el juez, que envió a la joven de 17 años a un centro de reforma de la Comunidad de Madrid, donde desde hace tres meses vive con otros siete chavales habituados a levantar la mano a sus padres.

“Llegó a darme miedo, pero lo más terrible es que te planteas quién es la persona que vive contigo”, reconoce apenada. El trabajo de los psicólogos no dio resultado; la libertad vigilada no surtía efecto, y las señales eran cada vez más preocupantes: agresión a un profesor, atraco con arma blanca, agresión a otra menor, consumo de drogas... La situación llegó a ser insostenible dentro y fuera de casa, y Claudia temió que si no actuaba su hija acabaría en poco tiempo, una vez cumplidos los 18 años, en la cárcel. La transformación de Aitana era irreversible. Su madre describe cómo comenzó a refugiarse en su propio caparazón: “Se aisló del mundo, sólo le quedaron dos amigas, los últimos dos años se enclaustró en casa, y claro, han sido los peores”. Claudia recomienda a otros padres estar alerta a algunas señales, como los gritos, para actuar cuanto antes: “La primera vez no sabes por dónde te viene. Piensas que no va a ir a más, se queda en una regañina de los policías y nada más; la segunda vez que la denuncié pasó la noche en el calabozo, y al día siguiente se vio ante el fiscal, y ahí ya vio que la cosa iba en serio”, recuerda.

Aitana tiene su propia teoría sobre las conductas antisociales de los jóvenes: son más violentos porque los padres toleran ahora más las cosas. “Las normas de este centro son las que debería haber en todas las casas, aunque está raro que yo lo diga. Pero si hay que estar a las diez en casa, hay que estar a las diez; y si haces algo mal, o no sales o te quedas sin paga”. Aitana justifica su violencia por los porros, que asegura haber abandonado: “Es que soy muy impulsiva y eso me ponía peor”. Pero declara que era consciente de lo que hacía cuando atacaba a su madre: “Cuando le das el primer bofetón no piensas en nada, pero con el segundo dices ‘¡qué he hecho!’. Piensas ‘no le voy a pegar más’... Los tres meses de internamiento, asegura, le han cambiado; aunque basta excavar un poco para ver que hay mucho trabajo por hacer en los 21 meses que restan de condena:

—¿Que harías si tuvieras un hijo y te pegara?

—Le daría una hostia, con pedón; yo no sería tan comprensiva.

    
      

La condena estrella: 'tarifa plana por drogas'
    

El perfil de las reclusas ha variado en los últimos 25 años. En los ochenta, el 86% cumplía una condenada por delitos contra la propiedad o contra las personas, y sólo el 11% por tráfico de drogas. Sin embargo, éste es actualmente el delito estrella, en el que ha incurrido casi el 65% de las mujeres que ingresan en las cárceles españolas. Existen tres perfiles bien diferenciados: el de la mujer de cierta edad que se dedica al trapicheo, el de la drogadicta que acaba robando para comprar y el de la mujer extranjera detenida por hacer de mula (transporte de droga), y a la que la justicia impone casi de oficio lo que ellas llaman tarifa plana: nueve años y un día "por el agravante de notoria importancia", que en algunas drogas se establece desde los 300 gramos.

    
      

TAMARA. 22 años. Valdepeñas. Robo con intimidación
    

"Haces lo que la heroína te ordena. Es un túnel negro, no ves la luz"

La vida de Tamara, con sólo 22 años, no tendría desperdicio como guión televisivo. Con ocho años ya tenía un porro en la boca, a los 19 se gastaba 300 euros diarios en una endiablada mezcla de cocaína y heroína. Ahora lleva 30 meses encarcelada, y aún tiene pendientes seis años y tres meses por 10 causas, entre ellas robo con intimidación. Tamara es amena y pizpireta, hermana de guardia civil y "la oveja negra" de una familia de seis hermanos. Le sobraban horas para fugarse de reformatorios y centros de desintoxicación, vivió cuatro años con un camello que la invitó a meterse por primera vez aquel veneno en el cuerpo, reventaba escaparates para robar teles de plasma y atracaba tiendas y kioskos con una "navajilla"... En la cárcel se ganó decenas de partes por mal comportamiento y tráfico de drogas. Ahora jura haber cambiado ("Prefiero estar aquí que estar en el cementerio"); quiere ser peluquera, casarse en noviembre y olvidarse de la droga. "Nunca hice daño a nadie. Robaba coches para hacer kundas (taxi en su argot ) de Ciudad Real a Madrid, y con lo que me sacaba consumía yo. Mi madre me decía: 'Eres como El Vaquilla'. Me pasaba días y días sin pasar por casa. No sabían si estaba viva o muerta. Era todos los días levantarte y fumar, levantarte y fumar. Es un túnel negro. No ves la luz. Tú haces lo que la heroína te ordena. Eres un trapo".

    
      

M. ELENA. 37 años. Venezuela. Tráfico de drogas
    

"Nadie que me conozca se lo creería al verme aquí, en la cárcel"

“No me considero una delincuente. Fue una mala elección en un mal día. No estaba muy mal de dinero, pero sí hubo un momento en que me sentí muy agobiada porque toda la carga familiar recaía sobre mí”. Cada día de los tres últimos años, María Elena, venezolana de 37 años, empleada de una editorial y madre de dos jóvenes de 17 y 15 años, se ha arrepentido de haber aceptado la invitación de una amiga “a la que le había salido bien otras veces” para transportar 1,7 kilos de droga a España. Fue hace tres años. El precio ajustado, cerca de 3.000 euros; la pena impuesta, nueve años y un día. No tenía antecedentes y nunca había probado la droga. “Ninguna persona que me conociera se creería verme aquí. Cuando estaba fuera rechazaba a cualquiera que pudiera venir de estas cosas y automáticamente la etiquetaba y la apartaba; pensaba que si venía de la cárcel es porque no servía. Y ahora me ha tocado estar a mí de este lado”, reconoce, al tiempo que explica que está estudiando trabajo social en la UNED para cuando quede en libertad emprender una nueva vida en España con sus hijos, “si puede ser”. “Ellos [los narcos] no te cuentan lo de las condenas tan altas, te lo pintan todo muy bonito, yo me dejé atrapar, ellos siempre van a la presa fácil. Ni se me pasó por la cabeza el riesgo que corría ni el daño que estaba haciendo”, recuerda afectada.

domingo, 4 de octubre de 2009

"Cuando un hombre empieza a recuperar esa agresividad positiva, asertividad, pasa de estar en la cabeza o en los genitales a estar en el corazón."



Mark Josephs-Serra, cofundador de Culture of Honouring Project"Hoy día falta tensión sexual en las parejas"IMA SANCHÍS - 22/09/2009

Tengo 54 años. Nací en Londres. Casado, dos hijos. Fui monje. Estoy licenciado en Religiones Comparadas. Sufrimos una crisis social y política cuya raíz es la dominación de los valores masculinos sobre los femeninos. La misma fuerza que la mueve a usted lo mueve todo.


Por qué se hizo sacerdote hinduista?

Estaba aterrorizado por la superficialidad de la cultura moderna.

¿Qué aprendió?

Que yo soy la fuerza vital que lo mueve todo, pero al cabo de diez años quise dejar de ser un espíritu sin cuerpo. Somos seres espirituales, físicos, emocionales y mentales.

Y se casó con Elisabeth.

Y decidimos explorar las relaciones íntimas como camino de autoconocimiento. Trabajé con grupos de hombres que se habían dado cuenta de que la masculinidad heredada de sus padres y abuelos ya no era válida; pero percibí que los que se esforzaban por añadir a su vida valores femeninos (empatía con las mujeres, cuidado de los niños...) tampoco funcionaban en sus relaciones de pareja.

No diga eso, que va a desanimarlos...

Tradicionalmente, el principio básico en el que se han basado las relaciones de pareja ha sido el sentido del deber, no esperaban disfrutar. Del deber pasamos al placer: las parejas quieren ser felices y pasarlo bien.

Normal, ¿no?

Sí, pero en la mayoría de los hogares el hombre se siente infinitamente criticado, no respetado y sexualmente frustrado; y la mujer, malhumorada, impaciente, intolerante, invisible y no amada.

Menudo panorama.

Hoy las mujeres rechazan ser dominadas por hombres emocionalmente ausentes, inmaduros y arrogantes, a los que hay que cuidar como niños a la vez que admirar.

Una pirueta imposible, sí.

Y los hombres, despojados de su superioridad, dejando de ser cabeza de familia, retroceden para dar espacio a esta nueva mujer. Corren tras ella sirviéndole tazas de té, tratando de complacerla, pero esta clase de masculinidad débil la irrita aún más.

Mamá enfadada-niño bueno.

Sí, mujer dura-hombre débil. Y las mamás no quieren sexo con sus niños. No hay tensión sexual, lo cual es un problema.

Sin duda.

Se trata de un modelo cultural que nos afecta a todos, es la disputa de la época: ella, que tiene una memoria emocional que impresiona al hombre, comienza a enumerar ejemplos de su inmadurez e incompetencia. Él contraataca, huye o se mofa.

¿Existía tensión sexual con el modelo hombre dominante-mujer sumisa?

Sí, pero era destructivo. Hoy, al haber perdido la esencia de lo femenino y de lo masculino, las parejas son amigos.

¿Y eso no está bien?

Falta la alquimia. Lo femenino y lo masculino son dos potencias del universo que, cuando se unen, transforman. Cuando la mujer recupera su feminidad real y él su masculinidad, recuperan la tensión creativa.

Reivindicamos, pero femeninamente...

La primera mujer, la tradicional, es femenina pero sin poder, no puede decir lo que siente y lo que piensa porque las emociones y los sentimientos no son punto de partida de nada. Hoy hemos empezado a hablar de emociones y a valorar la habilidad de la intuición y la sensualidad; pero es la tercera mujer la que realmente desarrolla esos valores, ese poder.

Bien.

La mujer de hoy desarrolla su poder a través de lo masculino; es decir, sois más mentales y más duras. El verdadero poder femenino es la conexión con lo interno, precisamente con la feminidad, la capacidad intuitiva, creativa y visionaria. La receptividad, principio femenino, no es pasividad.

Pues dígame qué es.

Responder a estímulos constantes. La mujer evolucionada es feroz, no es domable, derrumba todo lo que no es real. Su enfoque es la conexión emocional y sensorial.

¿Cómo acceder a esa confianza?

La primera mujer es más tierna que la segunda, que ha reprimido ese aspecto. La tercera debe reconectarse de la cintura para abajo, con el poder del útero, que sólo se ha utilizado para tener hijos u ofrecer sexo.

¿Dónde está el hombre que se corresponde con esa mujer?

El tercer hombre ha recuperado su poder fálico, que es dirección, visión y acción; es el amor en acción. Cuando un hombre empieza a recuperar esa agresividad positiva, asertividad, pasa de estar en la cabeza o en los genitales a estar en el corazón.

... Primero hay que abrirlo.

Exacto. Como lo femenino ha estado siempre reprimido, y más en el hombre, tiene que empezar a relacionarse con su vida emocional y dejar de defenderse constantemente de la mujer.

...

Debe abrirse al corazón de la mujer sin ser verdugo ni víctima. Lo femenino ya no es una amenaza, sino un complemento. Tanto el primer hombre como el segundo tienen complejo de inferioridad frente a la mujer porque temen su poder. El tercer hombre, cuyas raíces están dentro de su propio poder, puede ver a la mujer como un igual.

¿Qué han de trabajar ellos?

El conocimiento propio, y descubrir cuál es su regalo supremo a una mujer.

¿Cuál es?

La presencia. El femenino y el masculino es el mismo poder, pero se expresan de forma distinta. Ella perdió su poder y lo está recuperando, y debe ponerlo al servicio del corazón. Él debe cargar ese poder (dirección y acción) de sentido, de corazón.

"Hoy día falta tensión sexual enlas parejas" 



Complementarios

Cuando no entiendo algo la miro a ella. Se casaron en 1992, Elisabeth fue monja budista y Mark llegó a brahmán. Juntos se embarcaron en estudios de psicoterapia y llegaron a la conclusión de que para que lo masculino y lo femenino se complementaran había que ir más allá de los estereotipos imperantes: "Los hombres macho son dinosaurios y los blandos representan el progreso, pero han perdido algo. Lo mismo sucede con la mujer, que en su paso de débil a fuerte ha sacrificado la feminidad". Dan cursos sobre el tercer hombre y la tercera mujer por todo el mundo. Participarán en el acto La nueva cultura de las relaciones (Barcelona Inspira Conciencias), el 25 de octubre en el Petit Palau.

sábado, 3 de octubre de 2009

CÓMO SER UN HÉROE




JACINTO ANTÓN



La mejor reflexión escrita jamás sobre el valor -y su ausencia- es The anatomy of courage, de Lord Moran. Me lo recomendó el historiador Max Hastings al hacerle algunas confidencias dolientes sobre mi carácter pusilánime. De ese libro sublime en el que el barón Moran -amigo y médico de Churchill y él mismo condecorado en la batalla del Somme- sostiene la extraordinaria teoría de que todos tenemos una cantidad determinada de valor que, ojo al dato, no puede uno irla dilapidando así como así, destaco el capítulo titulado De cómo la imaginación ayuda a algunos hombres y destruye a otros, que, en su segundo enunciado, es como si hablara de mí, oigan. Con toda su trascendencia, La anatomía del coraje no es el libro de autoayuda heroica que uno precisa para ir por la vida y menos en verano, así que imaginarán mi entusiasmo al toparme con How to be a hero, de Sam Martin (Apple Press, 2008), una obrita que ofrece los principios básicos para ser un héroe. Me la compré con las expectativas que pueden suponer aunque me desanimé un poco cuando en el primer capítulo leí que la mejor forma de ser un héroe es ser uno mismo. No íbamos bien.

Más interesante encontré la sección sobre qué ropa vestir y qué actitud adoptar: ir elegante te confiere un liderazgo natural en situaciones de emergencia y los brazos en jarras crean efecto de autoconfianza. El librito enseña, someramente, 



  • a dar una patada de kárate, 
  • tomar los mandos de un aeroplano en apuros, 
  • evadir captura, 
  • recibir un balazo, 
  • montar a caballo ("agite el sombrero y grite yee-ha!"), 
  • reanimar a una chica, 
  • cambiar un neumático (?) 
  • y bailar el tango (??). 


Un capítulo para reflexionar es el de cómo acompañar a casa a una dama que se ha propasado con el alcohol, sin aprovecharte ("recuerda que eres un héroe"). 


Entre las cualidades del héroe que se apuntan están "determinación", "lealtad", "valor", "perseverancia" y "autosacrificio". En mi ejemplar he subrayado "perseverancia". De los varios modelos de héroe que se proponen he tenido que descartar inmediatamente a Pelé, luego a Edmund Hillary (sufro vértigo), Neil Armstrong (por mi agorafobia) y Wilbeforce (no sé quién es). Mi perfil, descubrí, no se corresponde con el del hombre de acción, el del intrépido aventurero, el del héroe deportivo o -ya ni te digo- el del superhéroe. Encontré finalmente cierto consuelo en que reúno todas las características del antihéroe: nada excepcional, confuso, débil y confiado, de manera absurda, en la capacidad de redención. 

"Conviviendo con la muerte sin saber cuándo te toca, el mañana no importa, estamos aquí viviendo la vida loca"

CARLOS BOYERO EL PAÍS 25/07/2009


Una de las canciones que ambientan el documental de Christian Poveda La vida loca repite obsesivamente: "Conviviendo con la muerte sin saber cuándo te toca, el mañana no importa, estamos aquí viviendo la vida loca". Habla de las maras salvadoreñas, ejércitos de marginales tatuados y armados que adoptan el pandilleo como si fuera una religión, con ritos inviolables y fidelidad ciega, encontrando sentido con esa militancia a su miserable vida, a sus infinitas carencias, ahuyentando el desamparo al sentirse parte de un grupo. Lo que cuenta es muy duro y parece veraz, pero lo has visto otras veces en crónicas del submundo.

Lo que más te conmociona es que esos personajes cuya intimidad, relaciones familiares, anhelos, retrata la cámara, que nos cuentan sus sórdidas movidas o intentan disfrazarlas, de repente aparecen fiambres, vemos sus agujereados cadáveres, asistimos a su entierro. Y esa constatación atroz te revela que no había ni sombra de ficción en lo que relataban, que no hay manipulación dramática, que a esa gente a la que intentas comprender, por la que has podido sentir momentánea simpatía o racional piedad, desde la primera imagen que has tenido de ellos les rondaba el aliento de la muerte, que eran carne de cañón.
...