viernes, 9 de octubre de 2009

La píldora cambia las preferencias de pareja: ovulación e interés por hombres con mayores marcadores físicos de masculinidad









JAVIER SAMPEDRO - Madrid
EL PAÍS - Sociedad - 09-10-2009


¿Liga más un actor de carácter o un tenista de empuje? Depende del ciclo. Los ojos se van hacia el tenista en los días de ovulación, y el actor manda el resto del mes. La píldora elimina la fase de ovulación, y con ella las oportunidades del tenista. Como el fenómeno lleva 40 años afectando a la elección de pareja la generación actual es en gran parte su consecuencia.


No son los resultados de un estudio científico, sino de varias docenas de ellos. Alexandra Alvergne y Virpi Lummaa, de la Universidad de Sheffield, Reino Unido, han extraído esas conclusiones -y varias otras- revisando toda la evidencia acumulada en los últimos años. Presentan hoy su análisis en Trends in Ecology and Evolution.


Muchos trabajos han mostrado que las preferencias sexuales de las mujeres varían con el ciclo de una forma consistente. Alrededor de la fase de ovulación, las mujeres se sienten más atraídas por los marcadores físicos de la masculinidad -hombros anchos, nariz imperante, mandíbula prominente-, por los hombres más dominantes y competitivos, y también por los que están menos emparentados genéticamente con ellas. La píldora elimina esa fase de las preferencias femeninas.


También los hombres tienden a sentirse más atraídos por las mujeres que están ovulando


Sólo han pasado seis millones de años desde que nos separamos del chimpancé, y los códigos químicos siguen funcionando por debajo de la cultura y las convenciones sociales. Los autores sugieren, por esta razón, que la píldora reduce las posibilidades de una mujer para conseguir una pareja sexual. Unos 100 millones de mujeres toman hoy la píldora.

jueves, 8 de octubre de 2009

El enigma de la escasa delincuencia femenina




Los factores biológicos y socioculturales explican el bajo porcentaje de encarceladas - Sólo diez de cada cien reclusos en España son mujeres

ELSA GRANDA
EL PAÍS  -  Sociedad - 05-10-2009

Los profetas de un meteórico incremento de la delincuencia femenina debido a la normalización social de la mujer pueden ir revisando sus teorías. También las feministas que, con razonamiento distinto, auguraban igualmente una equiparación criminal entre ambos sexos. Los tres principales indicadores de la delincuencia: detenciones, juicios y población reclusa, demuestran que no hay mucha novedad en el frente. Las mujeres delinquen menos, son menos violentas y reinciden menos. Aunque ha aumentado el número de mujeres con causas pendientes y en ciertos delitos, como la violencia contra los padres, donde las chicas ganan terreno y se acercan al 50% del total. No obstante, por cada 10 mujeres que cometen delitos o faltas hay 100 hombres. Y no es una novedad. Ha ocurrido en todas las épocas y en todos los países. ¿Por qué? No existe una respuesta única, insisten catedráticos y criminólogos.


La delincuencia femenina es la gran desconocida de la criminología y muchas de las decenas de teorías existentes están basadas en tópicos machistas o en afirmaciones sin base empírica. El italiano Cesare Lombroso, fallecido en 1909, aseguraba: "Educar y remover a las mujeres de sus características de domesticidad y maternidad que las mantienen como inocuas semicriminales, podría resultar un hecho desastroso para la humanidad". Bueno, de momento, la humanidad no parece estar hecha unos zorros por los crímenes femeninos. Los expertos consideran que existe una cascada de aspectos que influyen en la baja tasa de criminalidad de las mujeres, especialmente biológicos y socioculturales. Aunque tampoco se descartan el peso de otros, como los genéticos, psicológicos, fisiológicos, del aprendizaje, sensoriales, neurológicos... Desde la vetusta y misógina hipótesis que aseguraba que el 80% de los delitos cometidos por mujeres se producían en el periodo premenstrual o menstrual a aquella que señala que la fuerza física del varón le facilita la comisión del delito por resultarle más sencillo el control de la víctima, la obtención de un bien y la huida, o la que apela a la empatía de la mujer para justificar la baja tasa en los delitos de lesiones.

En 1960, la población reclusa en España sumaba 15.202 personas. En 2008, 73.558. El porcentaje de mujeres que cumplían condena hace 49 años con respecto al total era del 10,4%; mientras que en la actualidad la mujer representa el 8% de la población reclusa. Eso sí, en este tiempo se ha pasado de 1.596 presas a 5.950. Puede pensarse que esta tasa no refleja exactamente la realidad social, ya que sólo recoge los delitos más graves. Sin embargo, las estadísticas indican algo parecido: en la última década el número de hombres condenados ha pasado del 93,42% al 92%.

Otra pista sobre la disparidad de comportamientos delictivos aflora en la estadística de detenciones policiales. Entre 2000 y 2008 no varía sustancialmente el reparto entre ambos sexos. En 2000, los hombres detenidos por delitos y faltas sumaban el 90,2% del total; y en 2008, el 90,4%. Es decir, que las conductas antisociales y delictivas de las mujeres han aumentado, pero en la misma proporción que las de los varones en términos generales.

Los estudios sobre la diferencia biológica son recurrentes. El último se dio a conocer la semana pasada. Una universidad californiana sugería que los estrógenos, y no sólo la testosterona (hormona con presencia 10 veces mayor en el hombre), podrían jugar un papel importante en el hecho de que éstos desarrollen patrones de conducta más duros o agresivos.

Paz M. de la Cuesta Aguado, coautora del estudio Perfiles Criminológicos de la Delincuencia Femenina y profesora de Derecho Penal de la Universidad de Cantabria, subraya que la biología tiene un peso indudable, pero las condiciones sociales también. "La mujer se ha integrado en la sociedad a un nivel que no estaba, es decir, en el momento en que hay más mujeres profesionales, empresarias, más mujeres que hacen la declaración de la renta, hay más mujeres que cometen fraudes fiscales", señala.

Raquel Bartolomé, profesora de Psicología del centro de Investigación de Criminología de Albacete, explica que "las niñas tienden hacia objetivos relacionales y afectivos que indican que su conducta social va a estar dirigida a mantener sus relaciones y no ponerlas en peligro. Los niños son más activos físicamente, algo más agresivos y con peores habilidades sociales". Estas pequeñas diferencias de la infancia se van acentuando a medida que el individuo camina hacia la madurez. Y concluye: "Las mujeres no son ni mejores ni peores; tienen estilos de conducta diferentes".

Según Miren Ortubay, profesora de Derecho Penal de la Universidad del País Vasco, "no cabe una respuesta categórica" al abismo que existe entre el porcentaje de delincuentes de uno y otro sexo: "Aunque creo que el factor determinante es cultural, la violencia (sólo como último recurso, claro), el uso de la fuerza y cierto desprecio hacia la vulnerabilidad ajena son componentes esenciales de la masculinidad todavía hoy. Seguimos educando a las niñas para que no expresen agresividad y a los niños para que no manifiesten inseguridades ni ternura".

El incremento de los delitos cometidos por chicas jóvenes, que algunas fuentes sitúan en torno al 20%, no es percibido por los expertos como una señal de alarma. Según el Instituto Nacional de Estadística, el 91,7% de los inscritos en el Registro Central de Penados y Rebeldes en 2007 eran varones, y sólo el 8,3% mujeres, con una media de edad de 33 años. Mientras que en el Registro de Responsabilidad Penal del Menor, el porcentaje de chicas (entre 14 y 17 años) condenadas ascendía al 15%.

Raquel Bartolomé explica que las chicas tienden a hacer cosas que son de jóvenes, "y en cambio cuando las conductas son graves o muy dañinas la diferencia se mantiene". Y Paz M. de la Cuesta apostilla que las conductas delictivas o antisociales de ambos sexos están igualadas durante la adolescencia, pero a medida que los jóvenes maduran las diferencias aumentan. También señala que la realidad desmiente las teorías sobre el incremento de la delincuencia femenina debido a la liberación de la mujer. "Es cierto que las mujeres cometen delitos que antes le eran ajenos", pero, señala, "las cárceles no están precisamente llenas de feministas radicales, sino más bien de gente bastante tradicional". Además, apostilla, "en general, en las chicas hay más riesgo de que acaben en conductas que terminan siendo más dañinas para ellas mismas que para otros". Pero, ¿existe una violencia femenina oculta que no detecta el sistema? Las encuestas de autoinculpación, sí la detectan. Elena Larrauri, criminóloga y profesora de Derecho en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, defiende, sin embargo, que aunque exista un porcentaje de delincuencia femenina que no se detecte oficialmente, los sexos nunca se igualarían. "El delito por el que más se las castiga es por tráfico de drogas, que es uno de los delitos más perseguidos", apostilla.

Concepción Yagüe, subdirectora de Tratamiento de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, que durante 17 años fue responsable de la cárcel de mujeres de Alcalá de Guadaíra (Sevilla), es seguidora de la corriente que explica la baja delincuencia femenina por causas fundamentalmente sociales y culturales y señala que "la mujer pudo eludir en el pasado la delincuencia por la protección familiar, de su pareja, o por tener otras fuentes indirectas de ingresos como la prostitución". Sin embargo, la teoría de la prostitución como alternativa no genera consenso. Ortubay la califica como "una manifestación del imaginario patriarcal más rancio, que tiende a equiparar sutilmente violencia y prostitución". Yagüe explica que el hecho de que la mayoría de las mujeres estén condenadas por tráfico de drogas se debe a que creen que no le hacen daño a nadie, no pone en riesgo su integridad física y aporta una importante cantidad de dinero. "Normalmente, los delitos contra las personas no tienen prevalencia en las mujeres", aclara. Jesús Martín, director de la prisión abulense de mujeres de Brieva, asegura que las reclusas son menos conflictivas y violentas que los varones. "En 20 años el incidente más grave ha sido el de una chica que le puso una cuchilla en el cuello a la funcionaria". Fue hace 18 años.





“Mi hija llegó a darme miedo”
    

Voces, empujones, bofetadas, amenazas, enganchones por el cuello... Claudia, la madre de Aitana no podía más. Pasó el peor trago de su vida al denunciar a su hija, que llevaba casi cinco años maltratándola a ella, a su pareja y —sospecha— a la abuela. Tiene grabado en la cara el desgarro de ver a su hija esposada ante el juez, que envió a la joven de 17 años a un centro de reforma de la Comunidad de Madrid, donde desde hace tres meses vive con otros siete chavales habituados a levantar la mano a sus padres.

“Llegó a darme miedo, pero lo más terrible es que te planteas quién es la persona que vive contigo”, reconoce apenada. El trabajo de los psicólogos no dio resultado; la libertad vigilada no surtía efecto, y las señales eran cada vez más preocupantes: agresión a un profesor, atraco con arma blanca, agresión a otra menor, consumo de drogas... La situación llegó a ser insostenible dentro y fuera de casa, y Claudia temió que si no actuaba su hija acabaría en poco tiempo, una vez cumplidos los 18 años, en la cárcel. La transformación de Aitana era irreversible. Su madre describe cómo comenzó a refugiarse en su propio caparazón: “Se aisló del mundo, sólo le quedaron dos amigas, los últimos dos años se enclaustró en casa, y claro, han sido los peores”. Claudia recomienda a otros padres estar alerta a algunas señales, como los gritos, para actuar cuanto antes: “La primera vez no sabes por dónde te viene. Piensas que no va a ir a más, se queda en una regañina de los policías y nada más; la segunda vez que la denuncié pasó la noche en el calabozo, y al día siguiente se vio ante el fiscal, y ahí ya vio que la cosa iba en serio”, recuerda.

Aitana tiene su propia teoría sobre las conductas antisociales de los jóvenes: son más violentos porque los padres toleran ahora más las cosas. “Las normas de este centro son las que debería haber en todas las casas, aunque está raro que yo lo diga. Pero si hay que estar a las diez en casa, hay que estar a las diez; y si haces algo mal, o no sales o te quedas sin paga”. Aitana justifica su violencia por los porros, que asegura haber abandonado: “Es que soy muy impulsiva y eso me ponía peor”. Pero declara que era consciente de lo que hacía cuando atacaba a su madre: “Cuando le das el primer bofetón no piensas en nada, pero con el segundo dices ‘¡qué he hecho!’. Piensas ‘no le voy a pegar más’... Los tres meses de internamiento, asegura, le han cambiado; aunque basta excavar un poco para ver que hay mucho trabajo por hacer en los 21 meses que restan de condena:

—¿Que harías si tuvieras un hijo y te pegara?

—Le daría una hostia, con pedón; yo no sería tan comprensiva.

    
      

La condena estrella: 'tarifa plana por drogas'
    

El perfil de las reclusas ha variado en los últimos 25 años. En los ochenta, el 86% cumplía una condenada por delitos contra la propiedad o contra las personas, y sólo el 11% por tráfico de drogas. Sin embargo, éste es actualmente el delito estrella, en el que ha incurrido casi el 65% de las mujeres que ingresan en las cárceles españolas. Existen tres perfiles bien diferenciados: el de la mujer de cierta edad que se dedica al trapicheo, el de la drogadicta que acaba robando para comprar y el de la mujer extranjera detenida por hacer de mula (transporte de droga), y a la que la justicia impone casi de oficio lo que ellas llaman tarifa plana: nueve años y un día "por el agravante de notoria importancia", que en algunas drogas se establece desde los 300 gramos.

    
      

TAMARA. 22 años. Valdepeñas. Robo con intimidación
    

"Haces lo que la heroína te ordena. Es un túnel negro, no ves la luz"

La vida de Tamara, con sólo 22 años, no tendría desperdicio como guión televisivo. Con ocho años ya tenía un porro en la boca, a los 19 se gastaba 300 euros diarios en una endiablada mezcla de cocaína y heroína. Ahora lleva 30 meses encarcelada, y aún tiene pendientes seis años y tres meses por 10 causas, entre ellas robo con intimidación. Tamara es amena y pizpireta, hermana de guardia civil y "la oveja negra" de una familia de seis hermanos. Le sobraban horas para fugarse de reformatorios y centros de desintoxicación, vivió cuatro años con un camello que la invitó a meterse por primera vez aquel veneno en el cuerpo, reventaba escaparates para robar teles de plasma y atracaba tiendas y kioskos con una "navajilla"... En la cárcel se ganó decenas de partes por mal comportamiento y tráfico de drogas. Ahora jura haber cambiado ("Prefiero estar aquí que estar en el cementerio"); quiere ser peluquera, casarse en noviembre y olvidarse de la droga. "Nunca hice daño a nadie. Robaba coches para hacer kundas (taxi en su argot ) de Ciudad Real a Madrid, y con lo que me sacaba consumía yo. Mi madre me decía: 'Eres como El Vaquilla'. Me pasaba días y días sin pasar por casa. No sabían si estaba viva o muerta. Era todos los días levantarte y fumar, levantarte y fumar. Es un túnel negro. No ves la luz. Tú haces lo que la heroína te ordena. Eres un trapo".

    
      

M. ELENA. 37 años. Venezuela. Tráfico de drogas
    

"Nadie que me conozca se lo creería al verme aquí, en la cárcel"

“No me considero una delincuente. Fue una mala elección en un mal día. No estaba muy mal de dinero, pero sí hubo un momento en que me sentí muy agobiada porque toda la carga familiar recaía sobre mí”. Cada día de los tres últimos años, María Elena, venezolana de 37 años, empleada de una editorial y madre de dos jóvenes de 17 y 15 años, se ha arrepentido de haber aceptado la invitación de una amiga “a la que le había salido bien otras veces” para transportar 1,7 kilos de droga a España. Fue hace tres años. El precio ajustado, cerca de 3.000 euros; la pena impuesta, nueve años y un día. No tenía antecedentes y nunca había probado la droga. “Ninguna persona que me conociera se creería verme aquí. Cuando estaba fuera rechazaba a cualquiera que pudiera venir de estas cosas y automáticamente la etiquetaba y la apartaba; pensaba que si venía de la cárcel es porque no servía. Y ahora me ha tocado estar a mí de este lado”, reconoce, al tiempo que explica que está estudiando trabajo social en la UNED para cuando quede en libertad emprender una nueva vida en España con sus hijos, “si puede ser”. “Ellos [los narcos] no te cuentan lo de las condenas tan altas, te lo pintan todo muy bonito, yo me dejé atrapar, ellos siempre van a la presa fácil. Ni se me pasó por la cabeza el riesgo que corría ni el daño que estaba haciendo”, recuerda afectada.

domingo, 4 de octubre de 2009

"Cuando un hombre empieza a recuperar esa agresividad positiva, asertividad, pasa de estar en la cabeza o en los genitales a estar en el corazón."



Mark Josephs-Serra, cofundador de Culture of Honouring Project"Hoy día falta tensión sexual en las parejas"IMA SANCHÍS - 22/09/2009

Tengo 54 años. Nací en Londres. Casado, dos hijos. Fui monje. Estoy licenciado en Religiones Comparadas. Sufrimos una crisis social y política cuya raíz es la dominación de los valores masculinos sobre los femeninos. La misma fuerza que la mueve a usted lo mueve todo.


Por qué se hizo sacerdote hinduista?

Estaba aterrorizado por la superficialidad de la cultura moderna.

¿Qué aprendió?

Que yo soy la fuerza vital que lo mueve todo, pero al cabo de diez años quise dejar de ser un espíritu sin cuerpo. Somos seres espirituales, físicos, emocionales y mentales.

Y se casó con Elisabeth.

Y decidimos explorar las relaciones íntimas como camino de autoconocimiento. Trabajé con grupos de hombres que se habían dado cuenta de que la masculinidad heredada de sus padres y abuelos ya no era válida; pero percibí que los que se esforzaban por añadir a su vida valores femeninos (empatía con las mujeres, cuidado de los niños...) tampoco funcionaban en sus relaciones de pareja.

No diga eso, que va a desanimarlos...

Tradicionalmente, el principio básico en el que se han basado las relaciones de pareja ha sido el sentido del deber, no esperaban disfrutar. Del deber pasamos al placer: las parejas quieren ser felices y pasarlo bien.

Normal, ¿no?

Sí, pero en la mayoría de los hogares el hombre se siente infinitamente criticado, no respetado y sexualmente frustrado; y la mujer, malhumorada, impaciente, intolerante, invisible y no amada.

Menudo panorama.

Hoy las mujeres rechazan ser dominadas por hombres emocionalmente ausentes, inmaduros y arrogantes, a los que hay que cuidar como niños a la vez que admirar.

Una pirueta imposible, sí.

Y los hombres, despojados de su superioridad, dejando de ser cabeza de familia, retroceden para dar espacio a esta nueva mujer. Corren tras ella sirviéndole tazas de té, tratando de complacerla, pero esta clase de masculinidad débil la irrita aún más.

Mamá enfadada-niño bueno.

Sí, mujer dura-hombre débil. Y las mamás no quieren sexo con sus niños. No hay tensión sexual, lo cual es un problema.

Sin duda.

Se trata de un modelo cultural que nos afecta a todos, es la disputa de la época: ella, que tiene una memoria emocional que impresiona al hombre, comienza a enumerar ejemplos de su inmadurez e incompetencia. Él contraataca, huye o se mofa.

¿Existía tensión sexual con el modelo hombre dominante-mujer sumisa?

Sí, pero era destructivo. Hoy, al haber perdido la esencia de lo femenino y de lo masculino, las parejas son amigos.

¿Y eso no está bien?

Falta la alquimia. Lo femenino y lo masculino son dos potencias del universo que, cuando se unen, transforman. Cuando la mujer recupera su feminidad real y él su masculinidad, recuperan la tensión creativa.

Reivindicamos, pero femeninamente...

La primera mujer, la tradicional, es femenina pero sin poder, no puede decir lo que siente y lo que piensa porque las emociones y los sentimientos no son punto de partida de nada. Hoy hemos empezado a hablar de emociones y a valorar la habilidad de la intuición y la sensualidad; pero es la tercera mujer la que realmente desarrolla esos valores, ese poder.

Bien.

La mujer de hoy desarrolla su poder a través de lo masculino; es decir, sois más mentales y más duras. El verdadero poder femenino es la conexión con lo interno, precisamente con la feminidad, la capacidad intuitiva, creativa y visionaria. La receptividad, principio femenino, no es pasividad.

Pues dígame qué es.

Responder a estímulos constantes. La mujer evolucionada es feroz, no es domable, derrumba todo lo que no es real. Su enfoque es la conexión emocional y sensorial.

¿Cómo acceder a esa confianza?

La primera mujer es más tierna que la segunda, que ha reprimido ese aspecto. La tercera debe reconectarse de la cintura para abajo, con el poder del útero, que sólo se ha utilizado para tener hijos u ofrecer sexo.

¿Dónde está el hombre que se corresponde con esa mujer?

El tercer hombre ha recuperado su poder fálico, que es dirección, visión y acción; es el amor en acción. Cuando un hombre empieza a recuperar esa agresividad positiva, asertividad, pasa de estar en la cabeza o en los genitales a estar en el corazón.

... Primero hay que abrirlo.

Exacto. Como lo femenino ha estado siempre reprimido, y más en el hombre, tiene que empezar a relacionarse con su vida emocional y dejar de defenderse constantemente de la mujer.

...

Debe abrirse al corazón de la mujer sin ser verdugo ni víctima. Lo femenino ya no es una amenaza, sino un complemento. Tanto el primer hombre como el segundo tienen complejo de inferioridad frente a la mujer porque temen su poder. El tercer hombre, cuyas raíces están dentro de su propio poder, puede ver a la mujer como un igual.

¿Qué han de trabajar ellos?

El conocimiento propio, y descubrir cuál es su regalo supremo a una mujer.

¿Cuál es?

La presencia. El femenino y el masculino es el mismo poder, pero se expresan de forma distinta. Ella perdió su poder y lo está recuperando, y debe ponerlo al servicio del corazón. Él debe cargar ese poder (dirección y acción) de sentido, de corazón.

"Hoy día falta tensión sexual enlas parejas" 



Complementarios

Cuando no entiendo algo la miro a ella. Se casaron en 1992, Elisabeth fue monja budista y Mark llegó a brahmán. Juntos se embarcaron en estudios de psicoterapia y llegaron a la conclusión de que para que lo masculino y lo femenino se complementaran había que ir más allá de los estereotipos imperantes: "Los hombres macho son dinosaurios y los blandos representan el progreso, pero han perdido algo. Lo mismo sucede con la mujer, que en su paso de débil a fuerte ha sacrificado la feminidad". Dan cursos sobre el tercer hombre y la tercera mujer por todo el mundo. Participarán en el acto La nueva cultura de las relaciones (Barcelona Inspira Conciencias), el 25 de octubre en el Petit Palau.

sábado, 3 de octubre de 2009

CÓMO SER UN HÉROE




JACINTO ANTÓN



La mejor reflexión escrita jamás sobre el valor -y su ausencia- es The anatomy of courage, de Lord Moran. Me lo recomendó el historiador Max Hastings al hacerle algunas confidencias dolientes sobre mi carácter pusilánime. De ese libro sublime en el que el barón Moran -amigo y médico de Churchill y él mismo condecorado en la batalla del Somme- sostiene la extraordinaria teoría de que todos tenemos una cantidad determinada de valor que, ojo al dato, no puede uno irla dilapidando así como así, destaco el capítulo titulado De cómo la imaginación ayuda a algunos hombres y destruye a otros, que, en su segundo enunciado, es como si hablara de mí, oigan. Con toda su trascendencia, La anatomía del coraje no es el libro de autoayuda heroica que uno precisa para ir por la vida y menos en verano, así que imaginarán mi entusiasmo al toparme con How to be a hero, de Sam Martin (Apple Press, 2008), una obrita que ofrece los principios básicos para ser un héroe. Me la compré con las expectativas que pueden suponer aunque me desanimé un poco cuando en el primer capítulo leí que la mejor forma de ser un héroe es ser uno mismo. No íbamos bien.

Más interesante encontré la sección sobre qué ropa vestir y qué actitud adoptar: ir elegante te confiere un liderazgo natural en situaciones de emergencia y los brazos en jarras crean efecto de autoconfianza. El librito enseña, someramente, 



  • a dar una patada de kárate, 
  • tomar los mandos de un aeroplano en apuros, 
  • evadir captura, 
  • recibir un balazo, 
  • montar a caballo ("agite el sombrero y grite yee-ha!"), 
  • reanimar a una chica, 
  • cambiar un neumático (?) 
  • y bailar el tango (??). 


Un capítulo para reflexionar es el de cómo acompañar a casa a una dama que se ha propasado con el alcohol, sin aprovecharte ("recuerda que eres un héroe"). 


Entre las cualidades del héroe que se apuntan están "determinación", "lealtad", "valor", "perseverancia" y "autosacrificio". En mi ejemplar he subrayado "perseverancia". De los varios modelos de héroe que se proponen he tenido que descartar inmediatamente a Pelé, luego a Edmund Hillary (sufro vértigo), Neil Armstrong (por mi agorafobia) y Wilbeforce (no sé quién es). Mi perfil, descubrí, no se corresponde con el del hombre de acción, el del intrépido aventurero, el del héroe deportivo o -ya ni te digo- el del superhéroe. Encontré finalmente cierto consuelo en que reúno todas las características del antihéroe: nada excepcional, confuso, débil y confiado, de manera absurda, en la capacidad de redención. 

"Conviviendo con la muerte sin saber cuándo te toca, el mañana no importa, estamos aquí viviendo la vida loca"

CARLOS BOYERO EL PAÍS 25/07/2009


Una de las canciones que ambientan el documental de Christian Poveda La vida loca repite obsesivamente: "Conviviendo con la muerte sin saber cuándo te toca, el mañana no importa, estamos aquí viviendo la vida loca". Habla de las maras salvadoreñas, ejércitos de marginales tatuados y armados que adoptan el pandilleo como si fuera una religión, con ritos inviolables y fidelidad ciega, encontrando sentido con esa militancia a su miserable vida, a sus infinitas carencias, ahuyentando el desamparo al sentirse parte de un grupo. Lo que cuenta es muy duro y parece veraz, pero lo has visto otras veces en crónicas del submundo.

Lo que más te conmociona es que esos personajes cuya intimidad, relaciones familiares, anhelos, retrata la cámara, que nos cuentan sus sórdidas movidas o intentan disfrazarlas, de repente aparecen fiambres, vemos sus agujereados cadáveres, asistimos a su entierro. Y esa constatación atroz te revela que no había ni sombra de ficción en lo que relataban, que no hay manipulación dramática, que a esa gente a la que intentas comprender, por la que has podido sentir momentánea simpatía o racional piedad, desde la primera imagen que has tenido de ellos les rondaba el aliento de la muerte, que eran carne de cañón.
...


miércoles, 30 de septiembre de 2009

El nivel educativo de los padres es clave para determinar el éxito escolar de los hijos


Fuente:  Redacción de Educaweb.com
28/09/2009
El 80% de los jóvenes, cuyo progenitor no tiene titulación universitaria, no estudia una carrera. Esta es una de las conclusiones del Informe de la Inclusión Social del 2009 realizado por Caixa Catalunya en colaboración con el Instituto de Infancia y Mundo Urbano. Otra conclusión que se desprende del estudio es que la educación de los padres es fundamental para determinar el éxito escolar de sus hijos.

De esta forma, los autores afirman que el perfil educativo de los padres y los recursos culturales disponibles en el hogar determinan el logro educativo, ya que 3 de cada 4 jóvenes de entre 25 y 39 años con padres universitarios, también logran estudios superiores, mientras que sólo el 20% de los encuestados, cuyos padres no tienen una carrera, han conseguido graduarse en una facultad.

El informe, que analiza la relación entre las diferentes formas de exclusión social con la educación y la salud en España, muestra que, concretamente, la tasa de abandono escolar está relacionada con el nivel educativo de las madres. Según el documento, las madres tienen un papel determinante para lograr unacceso temprano a la escolarización, para garantizar la permanencia del alumnado en clase y hacer que éste obtenga un mejor rendimiento académico.

En este sentido, también se destaca que la tasa de abandono escolar es hasta 17 puntos más alta cuando la madre tiene sólo educación primaria que cuando tiene estudios universitarios.

Además, la proporción de los jóvenes (de entre 18 a 24 años) que no estudian y no tienen secundaria post-obligatoria es 5 veces más alta en los hogares donde el padre tiene estudios primarios que en los que tiene estudios superiores, y 11 veces mayor cuando es la madre la que tiene estudios primarios frente a los hogares donde la mujer tiene superiores

Por último, el estudio analiza el logro educativo en las diferentes comunidades autónomas y establece una correlación entre el desarrollo económico de cada una de ellas y su nivel educativo. En general, las regiones más ricas tienen porcentajes de titulados superiores y de éxito escolar más elevados.

Así, el porcentaje de universitarios (de entre 25 y 39 años) se sitúa por encima del 50% en el País Vasco,Madrid y Navarra, mientras que en AndalucíaExtremaduraCanarias y Murcia no alcanza el 30%. Por otro lado, las comunidades costeras de la franja mediterránea y las islas tienen una proporción de universitarios inferior a la que les correspondería por su nivel de desarrollo económico.

jueves, 24 de septiembre de 2009

¿Qué pasa con los chicos?

Fuente: LA VANGUARDIA, CELESTE LÓPEZ | Madrid | 23/09/2009

http://www.lavanguardia.es/ciudadanos/noticias/20090923/53790375153/que-pasa-con-los-chicos-caixa-catalunya-reino-unido-tony-blair-madrid.html

Hace unos años, en el Reino Unido, el Gobierno de Tony Blair se vio obligado a analizar las causas del alto porcentaje de alumnos varones que abandonaban sus estudios. Se encontraban cinco puntos por encima de sus compañeras femeninas y la sociedad exigía medidas... En España, los chicos se gradúan en la educación secundaria obligatoria un 16% menos que las chicas y, sin embargo, no hacemos nada", reflexiona Pau Marí-Klose.

El fracaso escolar tiene nombre de varón desde hace décadas. Y la brecha sigue incrementándose. Pero, ¿por qué los chicos abandonan sus estudios más que las féminas? "No hay un sólo factor sino varios. Por un lado, en la adolescencia se desarrollan conductas de rechazo a la autoridad y a la escuela que muchos chavales asocian con la masculinidad. Los otros factores tienen más que ver con el hecho de la cercanía de las niñas a la madre, y estas suelen estar más pendientes de los estudios".

Hay otras claves "adicionales" al fracaso escolar y que también se encuentran en el entorno familiar. Según Caixa Catalunya, el riego de abandono escolar prematuro es un 86% más alto en los hogares monoparentales que en los que están presentes dos progenitores. La explicación habría que buscarla en el déficit de atención que se produce en el menor cuando uno de los progenitores se desentiende de su educación o no participa, dice Pau Marí-Klose.

De hecho, este es uno de los factores que explican el alto grado de fracaso escolar en Catalunya (por encima de Madrid), a lo que hay que sumar el "síndrome costero" (demanda de mano de obra poco cualificada), según el coordinador del informe. También influye la concentración de inmigrantes, pero no por el hecho de ser extranjeros (muchos tienen más estudios que los españoles), sino porque sus largas jornadas de trabajo les impiden atender la educación de sus hijos.


MÁS INFORMACIÓN

El nivel educativo de la madre es el factor más influyente en el éxito de académico de los hijos
Si la madre tiene estudios primarios la proporción de abandono se dispara | El fracaso escolar disminuirá gracias al nivel educativo hoy de las mujeres | El 73% de los hijos de universitarios nacidos en los setenta han estudiado una carrera

CELESTE LÓPEZ | Madrid | 23/09/2009

¿Cuáles son los factores que influyen en el fracaso escolar? Las autoridades educativas llevan años debatiendo sobre este asunto, analizando la influencia en el abandono escolar de cuestiones como la ratio de alumnos por aula o el número de ordenadores por centros o las horas que se imparten de inglés a la semana... Siempre, factores intraescolares. Pero un estudio de Caixa Catalunya ofrece una nueva perspectiva, al asegurar que el déficit educacional que sitúa a España a los puestos de cola en materia educativa tiene mucho más que ver con el nivel educativo de los progenitores –sobre todo de la madre–, que cualquier otro factor.
Lo positivo de este dato es que el descenso del fracaso escolar está garantizado en un futuro inmediato dado el alto porcentaje de mujeres universitarias alcanzado en los últimos años.
MÁS INFORMACIÓN
¿Qué pasa con los chicos?
Documento: Informe de la Inclusión Social en España
PALABRAS CLAVE
Caixa Catalunya, OCDE, Europa, Madrid, Eso, Pisa

Esta es la principal conclusión del informe sobre Inclusión social en España 2009, desarrollado por Caixa Catalunya junto con el Instituto de Infancia y Mundo Urbano (Ciimu) y que ayer fue presentado en Madrid. En él, se pone de manifiesto que el 73% de los hijos de universitarios que nacieron en la década de los setenta han estudiado una carrera, mientras que tan sólo lo ha hecho el 20% de aquellos cuyos padres no eran universitarios.

Además, según explicó el coordinador del estudio, Pau Marí-Klose, la proporción de jóvenes que abandonaron sus estudios tras finalizar la ESO es 5,6 veces más alta en los hogares donde el padre tiene estudios primarios que en los que tiene estudios superiores, y 11,2 veces mayor cuando es la madre la que tiene estudios primarios frente a los hogares donde la mujer tiene estudios superiores.
Y más datos que justifican la conclusión de que "la educación de los padres es fundamental para determinar el logro escolar": el abandono escolar es 17 puntos más alto cuando la madre tiene educación primaria que cuando cuenta con estudios universitarios.

¿Por qué influye tanto la educación de la madre? Según Marí-Klose, porque es ella la que hace un especial hincapié y seguimiento en los estudios de sus hijos. No hay que olvidar que ha sido precisamente la mujer española la que ha dado un paso de gigante en las últimas décadas en materia educativa. Su presencia ha pasado de ser meramente significativa en las aulas universitarias en los años sesenta a ser, sencillamente, mayoría.

"En este sentido, creemos que los hijos de esas promociones serán los que hagan, al fin, reducir las tasas de abandono escolar", señala el coordinador del estudio. El abandono escolar prematuro en España es un 31% frente al 15,2% de media para la Europa de los 27).

Otro dato significativo que apuntala la conclusión del estudio tiene que ver con la escolarización temprana (antes de los 3 años), "un factor determinante ya que está más que demostrado que los pequeños que acuden a educación preescolar mejoran claramente sus habilidades cognitivas", por lo que están mejor preparados para cuando comienzan la etapa de educación obligatoria. Los padres con educación superior son 4,9 veces más proclives a escolarizar a sus retoños con uno o dos años.

Pero no todo se reduce al nivel educativo de los progenitores. Según el coordinador del informe, otro de los factores clave para conseguir logros escolares tiene que ver con los recursos culturales y educativos en el hogar. "Los niños que cuentan con libros en su casa, que ven a sus padres leer, que tienen ordenador, que buscan en internet con sus progenitores...obtienen mejores resultados académicos", señala. Que estos recursos estén en el colegio influyen mucho menos que si están en el entorno familiar.

Así, en igualdad de condiciones los alumnos con acceso a bienes culturales, como literatura, poesía y obras de arte, así como educativos, como un escritorio adecuado, calculadora, libros de consulta o diccionarios, obtienen puntuaciones entre 10 y 13 puntos superiores en matemáticas y comprensión lectora en las pruebas del estudio PISA, respecto a los que no tienen acceso, señala Pau Marí-Klose.

De hecho, el estudio de Caixa Catalunya hace una comparativa con el caso finlandés, el ejemplo a ojos españoles del modelo educativo a seguir. Si aplicáramos la variable del mismo nivel educativo de las familias españolas que las que tienen actualmente las familias finlandesas, España pasaría de ocupar el puesto 24 (informe de la OCDE del año 2006) al puesto número 9 o 10. Apenas sufriría cambios en el ranking, sin embargo, si se dotara a los centros escolares de los mismos recursos disponibles en el colegios nórdicos.

"El efecto más importante para determinar el éxito educativo es el nivel de los padres y, por tanto, la composición social de los centros, por encima de los recursos de los mismos", reitera el coordinador del estudio sobre Inclusión Social.