martes, 2 de septiembre de 2008

8. TEORÍAS SOBRE LA MASCULINIDAD: Mens's Studies y la masculinidad como huida o negación de la feminidad



La característica más destacado de esta corriente es su oposición a los planteamientos esencialistas que defienden la existencia una feminidad y una masculinidad únicas de carácter universal. Según los Mens's Studies es preciso hablar de masculinidades en plural, porque la construcción de la masculinidad o la feminidad varía enormemente según los tiempos y los lugares.

Michael Kimmel

Para el sociólogo Michael Kimmel, editor de la revista Masculinities y uno de los autores más notorios de los Mens's Studies... la virilidad no es estática ni atemporal, es histórica; no es la manifestación de una esencia interior, es construida socialmente; no sube a la conciencia desde nuestros componentes biológicos; es creada en la cultura. La virilidad significa cosas diferentes en diferentes épocas para diferentes personas" (estas y otras citas de Kimmel proceden del artículo de María Isabel Jociles que cito más adelante). La feminidad y la masculinidad también varía en función de factores como la edad, la clase social o la etnia.

En un interesante artículo centrado en las masculinidades, María Isabel Jociles para explicarlo comenta: ¿qué tiene en común el hombre de la sociedad arapesh, que es amante del arte y que deja que le maltraten antes que emprender una pelea, con el guerrero de la sociedad mundugumor, agresivo y presto a dejarse llevar por la cólera?, por mencionar sólo dos de los pueblos de Nueva Guinea estudiados por Margaret Mead (1993), en un trabajo -por cierto- muy anterior a la consolidación de los Men's studies. ¿O qué tiene que ver el griego de la isla de Kalymnos, que rehúsa tomar precauciones para bucear en aguas profundas en busca de las esponjas que constituyen el modo de subsistencia predominante en el isla, porque con el desprecio de la muerte -según asegura Gilmore (1994)- demuestra su masculinidad y, en caso contrario, podría ser tenido por "afeminado", con el varón semai, de Malasia, que considera que lo mejor que puede hacer, ante un peligro, es huir? Según los representantes de los Men's studies, poca cosa y, en opinión de los más radicales, nada en absoluto, a pesar de que en todas las sociedades se distinga entre lo masculino y lo femenino. Es más, incluso en una misma sociedad las masculinidades son múltiples, definidas diferencialmente según criterios como la edad, la clase social o la etnia, por ejemplo. El obrero inglés, v.g., centra su masculinidad en la alta valoración del trabajo manual, el desdén por la actividad intelectual y un marcado sexismo, mientras que la masculinidad en la burguesía se define alrededor del éxito en actividades intelectuales, comerciales y/o empresariales, y tiene como uno de sus valores más pregonados el trato 'exquisito' a las mujeres. De igual forma, en las zonas rurales de la Rioja (Jociles 1992), un joven trata de mostrar públicamente su masculinidad sometiéndose a riesgos físicos, ostentando el control sobre su cuerpo, sobre sus emociones y/o robando, en algunas situaciones festivas, alimentos y objetos a sus vecinos, en tanto que, en lo que atañe a un adulto casado, esos mismos actos serían tenidos por una locura o una insensatez, y se espera que ponga de relieve su virilidad a través de la capacidad de mantener holgadamente a su familia y de contribuir económicamente a la organización de ciertos eventos comunitarios.

(Jociles Rubio, María Isabel: El estudio sobre las masculinidades. Panorámica general, Gazeta de Antropología Nº 17, 2001. http://www.ugr.es/~pwlac/G17_27MariaIsabel_Jociles_Rubio.html)

Sin duda, el énfasis en las masculinidades o pluralidad de las identidades masculinas es tal vez una de las aportaciones más interesantes de esta corriente. Más controvertida resulta, sin embargo, su explicación sobre cómo se construyen las identidades masculinas. Según los Mens's Studies la construcción social de la masculinidad se realiza siempre en relación negativa respeto al referente femenino, es decir, la masculinidad se edifica negando y repudiando la feminidad.

Para sustentar esta tesis, que constituye un lugar central de los Mens's Studies, se recurre a las aportaciones de la psicología y del psicoanálisis postfreudiano, según las cuales el niño necesita separarse psíquicamente de la madre para adquirir la identidad culturalmente definida como masculina. “La identidad masculina nace de la renuncia al referente femenino, no de la afirmación directa de que es masculino, lo cual deja la identidad de género masculino tenue y frágil”, según Kimmel. La niña, en cambio, no tiene que romper su unidad con la madre porque será la identicación con ella la que le permitirá desarrollar su identidad femenina.

El niño, en un momento de su desarrollo, renuncia al profundo vínculo emocional establecido con su madre y adopta desde entonces al padre como objeto de identificación. Si no quiere parecer uno “hijito de su mama, un afeminado”, a partir de ese momento tendrá que demostrar su “hombría” negando en él las características de acogida, compasión y ternura que pudiese haber encarnado la madre, y potenciando el carácter amenazador, devastador, posesivo e incluso castigador que imaginariamente asocia a la sexualidad paterna. Este proceso tiene como consecuencia el desarrollo por parte del joven de una predisposición a “devaluar a todas las mujeres en su sociedad, como encarnaciones vivientes de aquellos rasgos de sí mismo que ha aprendido a menospreciar”,y que constituye el sustrato en el cual se asientan las actitudes sexistas según Michael Kimmel.

La masculinidad social se entiende como una defensa contra la simbiosis, que explicaría la “...envidia y el temor ante la mujer, la necesidad de mantenerla a distancia y rebajarla aunque se la desee. La rudeza, el machismo y la homofobia son manifestaciones defensivas para renegar de cualquier aspecto femenino del sí mismo”, han añadido antropólogos como Robert Stoler y Gilbert Herdt que estudiaron a los sambia de Nueva Guinea. Para ellos, “cuanto más prolongada, íntima y agradable sea la simbiosis entre la madre y su hijo hombre, mayor es la posibilidad de que un niño se vuelva femenino. Si el padre no interrumpe de una manera eficaz esta fusión, el niño puede llegar a convertirse en transexual”. Por ello, “los niños hombres deben desarrollar barreras intrapsíquicas contra su deseo de fusión con la madre.


Élisabeth Badinter Elizabeth Badinter


Elizabeth Badinter, otra impulsora decisiva de los Mens's Studies, ha matizado y desarrollado más estas ideas, siguiendo las explicaciones ya formuladas por el neofreudiano Erik Erikson en la década de los 50. Para Badinter, la adquisición de una identidad social o psicológica es un proceso que implica una relación positiva de inclusión y una negativa de exclusión. Uno se define de acuerdo con semejanzas y diferencias. Según Badinter, este principio de diferenciación sexual es universal, “a pesar de que la forma en que se produzca varíe “considerablemente de una sociedad a otra” (...) La necesidad de diferenciarse del otro no es un producto del aprendizaje sino una necesidad arcaica (...) El acto cognoscitivo comienza a operar a partir de la distinción y la clasificación, pero sobre todo, a partir del dualismo. El niño aprende en clasificar gente y objetos en dos grupos, un parecido a él, el otro opuesto". En este sentido, se utilizan las categorías de masculino o femenino para comprender el mundo y, sobre todo "para entenderse a sí mismo".

Para Badinter, la raíz de ser misógino, fuerte, duro, independiente, cruel, perverso, etc., además de polígamo proviene de esta separación y del temor a la homosexualidad, concebida como fruto de la identificación con la madre.

Badinter rehúsa siempre la tentación de esencializar los géneros como acostumbra a hacer Kimmel, quién generalmente asocia la compasión y la ternura a la feminidad. De hecho, fue la misma Badinter quién intentó demostrar en su lúcido libro ¿Existe el instinto Maternal? (1980) que el amor maternal es una construcción histórica con fines políticos. Para Badinter, parece más razonable explicar la dinámica del géneros mediante el principio de diferenciación psíquica: los seres humanos obramos a partir de la identidad y la distinción para definirnos en el mundo.

A partir de este principio de diferenciación, Badinter llega a las siguientes conclusiones sobre la construcción de la masculinidad:

a) hay que rechazar la idea de una masculinidad única, hegemónica, lo que supone que no existe uno modelo masculino universal, válido para cualquier lugar y época, sino diversidad de masculinidades;

b) la masculinidad no constituye una esencia, sino una ideología que tiende a justificar la dominación masculina (según esta autora, sus hormas cambian, sólo subsiste el poder que el hombre ejerce sobre la mujer);

c) la masculinidad se aprende, se construye y, por lo tanto, también se puede cambiar. Lo que hoy se debate es la crisis en las representaciones sociales sobre la masculinidad afirmada en la dominación masculina.

(Las últimas citas en cursiva proceden de Varones, Género y subjetividad masculina de Mabel Burin y Irene Meler, Paidós, Barcelona, 2000, pàgs. 128-129.)

A partir de estos presupuetos, Luis Bonino Méndez (1997) ha propuesto un esquema sobre la construcción de la masculinidad tradicional y las premisas necesarias para su construcción, partiendo del modelo del ideal masculino que descriven Déborah David i Robert Brannon (citats per Badinter, 1992), que han analitzado cuatro imperativos de la masculinidad bajo la forma de consignas populares.


Según Bonino, a partir del ideal social i subjectiu fundante de la masculinitat, el ideal d'autosuficiència, que requiere el posicionamiento social i subjetivode dominio control
-que ya se habría planteado entre los antics griegos como requisito bàsico para ser considerat miembro de la polis, i que después fue notablemente complejizado en la cultura occidental- se puede plantear el cuadro siguiente:

IDEALES DE GÈNERO MASCULINO TRADICIONALES

IDEAL DE AUTOSUFICIENCIA: Ideal de dominio y control

PILAR 1 Hipótesis: “La masculinitat se construye por desidentificación de lo que és femenino"."NADA DE FEMENINO"


PILAR 2 Hipótesis "La masculinidad se valora por identificación con el padre". "SER UNA PERSONA IMPORTANTE"

PILAR 3 Hipòtesis: "La masculinida se construye sobre la base de la violencia". “MANDAR AL DIABLO A TODOS”

PILAR 4 Hipòtesis: "La masculinidad se construye en la lucha y rivalidad contra el padre". “SER UN HOMBRE DURO”

IDEAL DE GÉNERO MASCULINO INNOVADOR

NUEVO IDEAL GENÈRICO: SER SENSIBLE Y EMPÁTICO. Trastornos por conflicto con los demás ideales. Trastorno por pérdida del norte (patologia de la perplejidad).

Fuente: Luis Bonino Méndez, comunicació personal, Madrid, 1.997.

Este esquema describe cuatro ideales sociales tradicionales que construyen la subjetividad masculina y cuatro pilares tradicionales sobre los cuales ésta se asienta.

El pilar 1 supone la hipótesis que la masculinidad se produce por desidentificación con lo que es femenino, y el ideal de masculinidad será no tener nada femenino.

El pilar 2 afirma la hipótesis que la masculinidad se da por identificación con el padre, y construye un ideal sobre la base de ser una persona importante. Según este modelo, un niño pequeño percibe a su padre como el ideal de la masculinidad.

El pilar 3 enuncia la hipótesis que la masculinidad se afirma en las características de dureza y de ser poco sensible al sufrimiento, en particular que se construye sobre la base de la violencia. Sobre esta premisa, construye el ideal de poder desimplicarse afectivamente de los otros (mandar a todos al diablo).

El pilar 4 supone la hipótesis que la masculinidad se construye sobre la base de la lucha contra el padre y construye su formulación de su ideal sobre cómo ser un hombre duro.

Este cuadro permite analizar también que, según cuales sean los pilares .sobre los cuales se afirma la masculinidad, se podrá inferir el tipo de trastornos subjetivos predominantes.

Por ejemplo, en la afirmación en el pilar 1, los trastornos subjetivos se relacionarán con la evitación de toda semejanza con las características típicamente femeninas, por ejemplo, la emocionalidad, la pasividad, etc. Lo deseado/temido que aquí se juzga es la oposición macho/mariquita, con su derivado hetero/homosexual.


En la afirmación expuesta en el pilar 2, los trastornos de la subjetividad serán derivados de:

a) el sentimiento de fracaso,
b) la búsqueda imperativa del éxito.

Según Bonino Méndez, en este pilar ser hombre se sostiene en el poder y la potencia, y se mide por el éxito, la superioridad sobre las otras personas, la competitividad, la posición socio-económica, la capacidad de ser proveedor, la propiedad de la razón y la admiración que se consiguen de los otros.

Lo deseado/temido
que cuenta aquí son las oposiciones potente/impotente, de éxito/fracasado, dominante/dominado y admirado/menospreciado.

Si la masculinidad se afirma en el pilar 3, las características de la subjetividad enfatizarán la polaridad agresividad/timidez, audacia/cobardía.

Según este pilar la hombría depende de la agresividad y la audacia y se expresa a través de la fuerza, el coraje, enfrentarse a riesgos, hacer lo que apetece y utilizar la violencia como manera de resolver conflictos.

Los pares de opuestos deseados/temidos que encontramos aquí son valiente/cobarde y fuerte-agresivo/débil.

El eje del pilar 4 probablemente se asocie a la polaridad llevar/blando, y se afirme en su calidad de la dureza emocional y el distanciamiento afectivo (como se ve en las cuadras de alexitimia masculina, o sea, el incapacitado para transmitir estados afectivo s cálidos).

La masculinidad se sostindria en la capacidad de sentirse tranquilo e impasible, ser autoconfiado, resistente y autosuficiente ocultando(se) sus emociones, y estar dispuesto en soportar otras. La frase "los hombres no lloran" caracterizaría esta posición,

También se ha descrito un nuevo ideal de género masculino: ser sensible y empático. En relación con el cumplimiento de este nuevo ideal genérico se describen dos tipos de trastornos: a) trastornos por el conflicto con los otros ideales; b) trastornos por la "pérdida del norte", caracterizados también como la patología de la perplejidad.



Críticas a los Mens's studies


Joan Vendrell Ferré en Nueva Antropología. Revista de Ciencias Sociales, ISSN 0185-0636, Nº. 61, 2002, pags. 31-52

“Hemos convertido nuestra cultura de la queja y la irresponsabilidad crecientes en universal antroplógico: no está mal como justificación, pero probablemente sea falso. Otros autores, desde otras perspectivas teóricas, ven en las iniciaciones masculinas una representación incesantemente reactualizada del derecho al poder y de la superioridad “naturales” de los hombres, que con la la iniciación son culturalmente reforzados (Godelier, 1986; Houseman, 1993). Y ello no porque los varones duden de su poder y su derecho al dominio, sino más bien para disipar cualquier duda que sobre ello pudieran albergar las mujeres, la contraparte dominada. Más que una cuestión de identidad o autonomía personal, conceptos netamente occidentales, lo que en juego en las construcciones –iniciáticas en sentido estricto o en la froma más vaga que adoptan en las sociedades “complejas” contemporáneas- de la “masculinidad” es el poder, el derecho a ejercerlo. Jean S. La Fontaine (1987), en un trabajo de síntesis sobre el tema, nos recuerda que los ritos de iniciación tienen como propósito primordial justificar la dominación masculina, “incluso en sociedades en las que la descendencia se determina a través de las mujeres y en las que sólo las mujeres son iniciadas (1987: 173-174)

Sin embargo, las teorizaciones contemporáneas sobre la masculinidad suelen dejar en un segundo plano o a olvidar por completo la cuestión de cómo se regula el ejercicio del poder en las relaciones sociales, sustituyendo esto por consideraciones de carácter psicologista sobre identidades primaria, secundarias, etc, o por un problema de (ir)responsabilidad individual. Como si esto agotase el problema. Sin pretender negar totalmente la validez explicativa a los postulados “neofreudianos” sobre la construcción de las identidades sexuales y de género, sí pensamos que resulta mucho más convincente, y políticamente útil, considerar las iniciaciones masculinas como una escenificacón de los componente de una ideología sexual que justifica la explotación de las mujeres en beneficio de los hombres. Una ideología que, promoviendo la mistificación de las realaciones de poder y la creación de una falsa conciencia, no sólo justifica la opresión de las mujeres y el dominio masculino, en general, sino también la jerarquía entre los hombres, ya que, siendo la condición de “hombre veradero” algo difícil de alcanzar y de mantener, resulta evidente que siempre habrá hombres supeditados a otros, a la par que las mujeres en general se supediten a todos ellos. En este sentido siguen resultando mucho más convincentes desde un punto de vista socioantropológico, autores como Maurice Godelier (1986) y Pierre Bordieu (2000), cuya lectura reposada nos invita a poner sub iudice las ideas de los adscritos al neofreudianismo, como David D. Gilmore (1994) Thomas Gregor (1985) o Elisabeth Badinter (1993), y en general toda la moda de los men’s studies.

Un filme sobre John Lennon relatará su difícil adolescencia

"Nowhere Boy" detalla la historia del ex Beatle como un joven solitario y abandonado por su madre

LA VANGUARDIA 01/09/2008

Londres. (Reuters/EP).- La historia de John Lennon se llevará a la gran pantalla en el filme "Nowhere Boy", que relatará la agitada adolescencia del ex Beatle. El guión, escrito por Matt Greenhalgh, detalla la historia de Lennon como un joven solitario abandonado por su madre y criado por su tía autoritaria.

Su único escape era la música, el arte y su leal amistad con Paul McCartney. La cinta será dirigida por el artista visual Sam Taylor-Wood, que filmará en la ciudad natal de Lennon, Liverpool.

"Las mujeres de los primeros años de la vida de Lennon realmente formaron la persona en que se convirtió, y las fortalezas y debilidades de sus relaciones son centrales en este filme", dijo Taylor-Wood. La selección del elenco protagonista "está en movimiento", señaló la productora Ecosse Films, que desarrolla el proyecto con la británica Film Council.

lunes, 18 de agosto de 2008

Generación multitarea, más dispersos, menos eficientes


CAMBIOS SOCIALES Y REVOLUCIÓN TECNOLÓGICA

Cambios sociales ligados a la revolución tecnológica

Generación multitarea

La tecnología permite simultanear actividades, pero los expertos alertan de que puede reducir la capacidad de aprendizaje y memoria


Luis Izquierdo | LA VANGUARDIA adrid | 17/08/2008 | Actualizada a las 03:31h

Un adolescente de hoy hace los deberes en su o r d e n a d o r mientras mantiene activa la ventana del messenger, participando en un chat, escucha música en su mp3, responde a los mensajes de su móvil y descarga una película, rompiendo el mito de que únicamente se puede hacer bien una sola cosa a la vez (por lo menos si eres hombre, según el chiste). No son superdotados, son, sencillamente, parte de lo que los norteamericanos ya han bautizado como multitask generation (generación multitarea) y en la que los estudiosos de la materia integran a los nacidos entre 1980 y 1998.

Otros expertos de internet se refieren a ellos como nativos digitales o como generación Google. Estos adolescentes comparten una nueva forma de comportarse frente a la tecnología. Cómo puede afectar esto a sus cerebros es todavía una incógnita, pero algunos científicos anticipan una pérdida de la capacidad para profundizar en el conocimiento.

La investigadora del Centre de Regulació Genòmica (CRG) de Barcelona Mara Dierssen aclara que "desde el punto de vista cognitivo, hemos de tener en cuenta dos conceptos: tareas secuenciales y tareas simultáneas; muchas de las cosas que creemos que los adolescentes hacen a la vez, en realidad las hacen una detrás de otra, pero a mayor velocidad de lo que las haría un adulto".

"Diferentes estudios demuestran que las tareas estructuradas en torno a la memoria y el aprendizaje se ven interrumpidas si tratamos de hacer una segunda de ese tipo al mismo tiempo. Otra cosa son las tareas automáticas motoras, como escuchar la radio o marcar un número de teléfono que sabemos de memoria. Las automáticas no son interferidas por otras", expone Dierssen, dejando claro qué tipo de labores son simultaneables y cuáles no.

Psicólogos estadounidenses que han analizado la cuestión se refieren a la imposibilidad de realizar dos tareas de aprendizaje al mismo tiempo, como un cuello de botella que impide al cerebro procesar dos labores a la vez.

"Diversos estudios ya han contrastado que aunque la multitarea favorece la capacidad de aprendizaje, éste se revela como muy superficial. Así, la persona que suele estudiar en modo multitarea ve reducida considerablemente la capacidad de adquirir conocimientos en detalle", apunta Dierssen, al tiempo que alerta sobre los posibles efectos que esto puede tener en el cerebro humano.

El psicólogo David Meyer, de la Universidad de Michigan (Estados Unidos), es uno de los especialistas que aportan una visión más positiva del fenómeno, al menos a corto plazo. Explica en varias publicaciones que la multitarea puede ayudarnos a ser más efectivos en determinadas habilidades, pero advierte que en sus investigaciones se ha contrastado que quienes efectúan varias actividades a la vez segregan más adrenalina y hormonas que favorecen el estrés, lo que puede originar a largo plazo problemas de salud, al tiempo que contribuye a la pérdida de la capacidad de memoria.

"Un problema añadido de la forma en la que trabajan quienes lo hacen en modo multitarea es que están siempre haciendo algo, lo que perjudica la consolidación de la memoria. No dejan tiempo para reposar lo aprendido y que los conocimientos se consoliden", abunda Dierssen.

Una investigación llevada a cabo por el psicólogo Russell Poldrack en la Universidad de California-Los Ángeles (UCLA) mostró como quienes aprenden cosas utilizando la multitarea utilizan una parte diferente del cerebro que quienes están concentrados en una sola cosa. A juicio de Poldrack, estos cambios en los mecanismos de aprendizaje alteran el funcionamiento normal del cerebro y pueden hacer perder eficacia a largo plazo, aunque en un principio se tenga la sensación de ser más productivos en nuestra capacidad de trabajo.

"Es cierto que los jóvenes han mejorado su capacidad de procesamiento secuencial. Tardan menos en concentrarse cuando cambian de tarea. Pero también se ha reducido su capacidad de adquirir conocimiento", admite Dierssen sobre los cambios que son palpables en el comportamiento de la generación multitarea y que apuntan la futura evolución del cerebro en esa dirección.

En la misma línea se pronuncia un reciente estudio del británico Joint Information Systems Committee (JISC), elaborado por un equipo de la University College London sobre las necesidades de los investigadores en internet. Concluye que mientras que los jóvenes tienen unas mayores capacidades para utilizar las herramientas de búsqueda, carecen de las habilidades necesarias para analizar de forma crítica la información que encuentran en la web, circunstancia que ha propiciado ese sobrenombre de generación Google.


Más dispersos, menos eficientes

Los docentes critican que internet no mejora la capacidad de trabajo de sus alumnos ni fomenta su curiosidad

Luis Izquierdo | Madrid | 17/08/2008 | Actualizada a las 03:31h

La tecnología ofrece a los adolescentes L infinitas posibilidades para buscar información en la red, pero la mayoría sólo persigue un atajo para hacer sus deberes y ganar tiempo para dedicarse a otra cosa. Por lo menos así lo ven docentes consultados por La Vanguardia,quienes observan más inconvenientes que ventajas en la dependencia de los jóvenes de los gadgets tecnológicos.


"Han nacido en una sociedad en la que le das a un botón y lo tienes todo. No están acostumbrados a esforzarse para conseguir lo que quieren", comenta Laura Moreno, profesora de tecnología en un colegio concertado de Madrid. "Tienen un sentido de la eficacia diferente. Quieren acabar rápido y dedicarse a otras cosas: el messenger, la PlayStation, pasarse vídeos... Están como narcotizados por la tecnología", asegura.

Belén Cid imparte lengua y literatura en un instituto de Oropesa (Toledo), admite que ahora tienen acceso a muchas más fuentes de información, pero opina que los que consultan con una segunda o tercera entrada son los pocos que habrían acudido a otros libros de no existir internet. "No creo que mejore su capacidad de trabajo; pienso que los profesores nos estamos acostumbrando a pedirles menos y que se está perdiendo mucho la memoria", reflexiona.

Astrid tiene 15 años y acaba de terminar cuarto de ESO en un colegio de Reus. Solía hacer los deberes enchufada al messenger, mensajeándose con el móvil y escuchando la tele, pero esta primavera se dio cuenta de que tardaba mucho más de lo razonable en terminar sus tareas escolares. "Me concentraba a ratitos y me daban las tantas sin terminar", admite. Un día decidió cerrar el messenger y apagar el móvil mientras estudiaba. Sólo quedó la tele de fondo. Esta decisión le ha permitido obtener unas extraordinarias calificaciones este curso.

Laura Moreno cree que los niños más enganchados al ordenador suelen ser los que pasan más horas solos en casa y los que obtienen resultados académicos más mediocres.

Belén Cid se ha tomado su tiempo en comparar la materia que ahora se imparte en 4. º de ESO y la que se daba en 2. º del antiguo BUP y estima que se ha reducido a la mitad. "Es verdad que los alumnos son mucho más rápidos que los adultos buscando información, cosas anecdóticas, pero en cuestión escolar eso sirve de poco", considera. Malena vive en la periferia de Madrid y tiene 11 años. Sus padres acaban de instalar un ordenador en su habitación y le permiten acceder al messenger con cierta mesura.

Camino, su madre, explica que pasa algunas horas de la tarde charlando a través de la web con sus compañeras, pero que a cierta hora se apaga el ordenador. "Quiero que lo maneje bien. Ya se baja vídeos de las series que le gustan y juega en red con algunas amigas, pero sé que hay que estar muy atento a lo que hace ahí dentro y poner límites, porque ella estaría todo el día", explica. Y anticipa que a partir de septiembre, cuando empiece el curso escolar, habrá que tasar de forma muy clara cuándo se puede y cuándo no encender esa ventana al mundo cibernético.

"Veo a las chicas más capaces de estar pendientes de todas esas cosas y de atender satisfactoriamente a sus obligaciones escolares. Los chicos suelen conformarse con peores notas, están más enganchados a la consola", opina Laura Moreno.

"La red tiene muchas cosas buenas, pero también muchas malas. Ya se pueden encontrar los resúmenes de cualquier libro, por lo que obligarles a leer y luego pedirles un trabajo y nada más no sirve para nada. Se nota que muchos alumnos copian y pegan frases sin más, pero les da lo mismo", se lamenta Belén Cid. Se ve en la obligación de encargar a sus alumnos cosas que no estén en internet. No lo tiene fácil, la red contiene millones de documentos y los adolescentes son especialistas en navegar.


Una escuela de impaciencia

La navegación por internet se desarrolla hoy a una velocidad que hace sólo cinco años nos parecía un sueño. Y, sin embargo, lejos de satisfacer a los internautas, no ha hecho más que incrementar su ansia de navegar sobre las páginas cada vez más rápido. Así lo confirma un estudio realizado por un equipo del University College London sobre las necesidades futuras de los investigadores en internet, donde se expone que, independientemente de la edad, los usuarios de este medio tecnológico son cada vez más impacientes en la navegación y no muestran ninguna tolerancia cuando las páginas tardan mucho en descargarse.

La mayor frustración se produce cuando se pierde la conexión, momento en que el usuario se siente perdido. Como si internet fuese un servicio tan esencial como la electricidad, el agua o el gas. Lo más común es que el internauta pase los minutos y hasta las horas siguientes tratando de averiguar de forma obsesiva el origen de la desconexión, algo que probablemente no haría si no saliera agua por el grifo.

Góticos, emos

Dos reportajes sobre emos y góticos

'Emos', 'visual' o 'lolitas', elija usted mismo

Las culturas urbanas del siglo XXI nacen, crecen y se transforman a la velocidad de la Red, su instrumento fundamental - A pesar de los cambios, las tribus siguen siendo vehículos de identidad y pertenencia - Japón marca tendencias

J. A. AUNIÓN, EL PAÍS 18/08/2008


Pablo corrales, Pau Emo Raper


Fotos:

La adolescencia hecha 'emo'

Pablo Corrales, Pau Emo Raper (18 años). El estilo emo es un "conjunto de gustos compartidos". Sentimientos a flor de piel, angustia juvenil, vaqueros pitillo, flequillazo, piercing y algún tatuaje, por ejemplo, una estrella en el antebrazo.

'Lolita': rococó en la Gran Vía

Mercedes López, Merkades (27 años). Apasionada de la moda y la historia. Classic lolita. Vestido de época (hasta 400 euros), pololos, medias o calzas, bolso, sombrilla y lazos. "Te sientes a gusto. Vernos por la calle es como ver un cuadro".

'Visual kei': andrógino y llamativo

Daniel González (Brando, 22 años). El visual kei es una estética "andrógina y muy llamativa". Mucho maquillaje. Su forma de vestir es la de alguien "que le gusta mucho arreglarse, igual que el que usa gomina y se pone un polo de marca", dice.

Los clásicos se reinventan

Los clásicos se reinventan

Los góticos, amantes de ese arte y su revisión romántica, del negro, los pinchos y la palidez, sobreviven en permanente revisión. Y los heavies, punkis, hippies, rocker, psicobillies, mods, moteros, maquineros, okupas...

Claudio Monge

Raperos a la española

“Poeta soy de guardia entre tragicomedias / surge la noche y llega la calma / ahora más el bolígrafo se aferra a mi palma”. Claudio Monge (Claux, 18 años): le gusta rimar con sus amigos, viste ancho y ama a los Violadores del Verso.


Fernando Torrijos

El amor por japón o ser 'otaku'

Fernando Torrijos (Ripsaber, 24 años). “Nos gusta la cultura japonesa, el [cómic] manga, anime [animación], videojuegos”. Él se queda con estos últimos. Su preferido, el Guiltiyear. Les va el negro, pero sin estética definida; toman de unos y otros.

"Mamá. Papá. Soy lolita gótica". A esta frase de una adolescente cualquiera, ataviada con un vestido recargado, al estilo del siglo XIX, pero con una falda más corta, con lazos, diademas, parasol, incluso pololos, los padres pueden reaccionar de distintas formas.

Atraen durante más tiempo, a veces hasta la treintena, asegura un sociólogo

"La desinformación hace que la gente no entienda nada de sus hijos", dice una joven

La desorientación juvenil se alarga, y familia o clase social ya no son referentes

Por ejemplo: "¡Qué disgusto! Pero, hija, ¿cómo ha sido? Y, sobre todo, ¿eso qué es?". No se alarmen, es una nueva subcultura urbana, incipiente todavía en España, y de estética muy llamativa. "Pero va más allá de la estética; se trata de rescatar la cultura victoriana, el rococó, la inocencia, el buen gusto, el respeto, valores que se han perdido y que se ven en cosas tan sencillas como ceder el asiento a una persona mayor en el autobús", explica Yolanda Villajos, diseñadora de moda y lolita de 25 años.

Nacido en Osaka (Japón) en los años setenta, se extendió por todo el mundo en los noventa, y en España hay lolitas entre 15 y 32 años, explica Villajos. Son fervientes amantes de la moda, y cuando quedan les gusta charlar, pasear, hacer pic-nic o visitar museos. Hay muchas variantes: además de las lolitas góticas (de negro y blanco) las hay clásicas (más formales), sweet (rosa y pastelitos) o punk (cuadros escoceses), y así hasta una veintena que una misma lolita puede ir alternando.

Para un profano puede ser un auténtico lío. Como ya explicaba un estudio del Consejo de la Juventud coordinado por el antropólogo Carles Feixa, si algo caracteriza a las tribus urbanas (o culturas juveniles) del siglo XXI es "la difuminación de las fronteras entre las distintas subculturas, y los procesos de sincretismo (de mezcla y unión)". Esas subculturas, aunque tengan aspiraciones trascendentes, nacen, se transforman y fusionan tan rápido como las modas de verano e invierno. Pero Feixa cree que ya no son tan pasajeras -"Como la juventud, ha dejado de ser una etapa de paso para convertirse en una etapa de impasse"-, ni sólo juveniles, sino que atraen a una nueva clase de "joven-adulto, de entre 30 y 45 años, que vive a caballo entre los dos mundos: trabaja a tiempo parcial, tiene relaciones familiares inestables, y busca en la moda y el ocio su propia imagen". Un recorrido por la web -instrumento fundamental de las tribus modernas que da a las que triunfan una difusión global- produce auténticos mareos y, a la vez, da la dimensión de esa volatilidad. Es realmente curioso ver las discusiones en los foros sobre si aquel complemento o aquella actitud es fundamental para ser tal o cual, o si le convierte en un impostor.

Como ejemplo de fusión resultan paradigmáticos los emos. Con estética que ha cogido de aquí y allá -los pantalones pitillo de los punkis, el pelo cardado de los góticos, las muñequeras de pinchos...-, llevan zapatillas marca Vans o Converse, piercing en la boca y en la nariz y el flequillo les debe tapar al menos un ojo. Su nombre viene de una corriente musical, el emotional hardcore -uno de los grupos que más se citan es My Chemical Romance-, y desde que nació en Estados Unidos a mediados de los ochenta se ha extendido como la pólvora por todo el mundo. En cuanto al pensamiento, sería algo así como la adolescencia hecha tribu a través de una estética, es decir, la exaltación de los sentimientos, el aislamiento, la incomprensión, la tristeza y la melancolía como señas de identidad. La mitología popular les ha acusado de gusto por las tendencias suicidas y la autolesión, y en general el resto de tribus les tienen una manía feroz: en México y Chile ha habido agresiones organizadas a emos.

Pero todo esto, en cualquier caso, se trata de la teoría, creada por la gente que se toma más en serio la tendencia, la cultura y la pertenencia. Pero no todos, ni mucho menos, se lo toman así. "Hay tantos tipos de emos como emos", dice Pau (Pablo Corrales, 18 años), escondido tras un flequillo que le tapa toda la cara hasta debajo de la nariz. Su nombre de batalla es Emo Raper, algo que probablemente provocaría escalofríos en algún purista de la cosa. Junto a sus amigos, en la plaza de España de Madrid un viernes a las siete de la tarde, admite que el emo es una mezcla de estilos.

Se trata de una tendencia que está teniendo mucho éxito entre los más pequeños, que son muy conscientes de las etiquetas que se cuelgan. En otro grupo, también en la plaza de España, está Andrea, de 15 años: "Nos llaman emos. Los emos son como los góticos, pero mezclando colores. Nos tienen manía porque somos suicidas. Y somos todos bisexuales", repite mecánicamente mientras el resto (incluidas dos chicas que se definen como neogóticas) protesta a lo de la bisexualidad.

Para quien a estas alturas del texto tenga la tentación de reírse de estos chavales por vestirse de una determinada manera y juntarse para compartir afinidades, vayan estas palabras del sociólogo de la Universidad de Alicante Antonio Alaminos: "Igual se podría considerar tribu urbana a los ejecutivos con corbata, a los taxistas, a los mecánicos u otras formas institucionalizadas de vestir en el ámbito de la producción. Tienen formas de vestir parecidas, los mismos hábitos, etcétera. '¿Usted qué es?'. 'Taxista". Pero es cierto que los jóvenes buscan diferenciarse del mundo adulto y "los usos más habituales del día a día". "Ocho de cada 10 jóvenes se identifica con grupos de amigos, estilos de vida, formas de consumo. La identidad ya no la da una clase social, sino la adscripción a un grupo alternativo. No es familia, escuela, trabajo: es grupo de amigos en el tiempo de ocio y consumo", asegura Alaminos, y añade que las tribus actuales tienen poco de original: "Reproducen esquemas importados de otras culturas".

De hecho, sin contar a los emos, la cultura que impera es la japonesa, como en las lolitas, pero también los visuals o los otakus (que así se autodenominan, aunque les pese a los que saben que en japonés ésa es una palabra despectiva que viene a significar freak). Curiosamente, se trata de que los japoneses hacen su propia revisión de las tendencias occidentales, y éstas son las que triunfan de vuelta en Europa y América. Los visual kei son gente a la que gusta un tipo de música rock japonesa que se completa con un vestuario y estilismo muy cuidados. Corpiños, ligueros y mucho maquillaje dentro de una estética muy andrógina. Un grupo de culto para ellos es Malice Mizer.

Los otakus son, simplemente, gente a la que le vuelve loca todo lo japonés; el cómic manga, el anime o los videojuegos, en particular, y les va disfrazarse de vez en cuando de algún personaje de manga (esto se llama cosplay). Un ejemplo de su heterogeneidad es un grupo que se reúne en la plaza de España de Madrid y queda por Internet, a través del foro El Consejo Friki. Su punto en común es que les gustan "distintos aspectos de la cultura japonesa", dicen Pachi, un joven de 18 años y de aspecto heavy, y Knu, de 17 y aspecto, tal vez, visual, mientras Laura (16) explica que a sus padres les da igual que ella sea una mezcla entre emo y visual porque ellos fueron en su día heavies: "Mientras no vaya en pelotas", dice.

Para algunas personas ser lolita "implica incluso enfadarse con su familia por llevar esas pintas, pero eso pasa en cualquier tribu. El otro día hablaba con una chica que llevaba los pelos estilo emo pero no era emo. Su padre no le hablaba porque pensaba que se cortaba las venas. O una chica gótica, que su madre pensaba que hacía rituales satánicos. La desinformación y los medios de comunicación que tergiversan la realidad para hacer de una persona que viste y vive diferente un reality show hace que la gente no entienda nada de sus hijos", se queja Yolanda Villajos, la lolita de 25 años. Alessandra, una emo de 14, cuenta que en su colegio "de monjas" la sientan en misa en la última fila.

Lo único que comparten las tribus "es la manera en que son percibidas por la sociedad: como un estereotipo que asusta y al mismo tiempo atrae", explica el antropólogo Carles Feixa. Ante ellos, la sociedad pasa del miedo, en épocas de crisis, a la fascinación, en las de bienestar: "En el fondo, las culturas juveniles nos hablan de nosotros, de nuestros propios demonios familiares. Ya decía José Luis Aranguren que la juventud retrata siempre, con trazos fuertes, a la sociedad, quien no acostumbra a sentirse cómoda ante este retrato", añade.

"Tienen prejuicios, por no haber reflexionado sobre el tema. Se dice, por ejemplo, que los jóvenes siempre bebieron alcohol, pero hoy están bebiendo cantidades mucho más peligrosas, según la Organización Mundial de la Salud", asegura Fernando Gil, profesor de Sociología de la Universidad de Salamanca que acaba de publicar el libro Juventud a la deriva. Gil insiste en que los jóvenes han perdido las referencias clásicas (familia, politica y religión): "Ya nadie sabe dónde comienza y dónde acaba la juventud".

"Hay culturas de toda clase y condición, tanta fragmentación que es dudoso establecer un mapa coherente de las subculturas juveniles", añade Gil. Los raperos están bajo la etiqueta de la cultura hip-hop, se les distinguirá por su ropa ancha y sus pantalones caídos. Pero los que bailan son b-boys; los que pintan, grafiteros, y los que cantan, MC. Las bandas latinas usan esta estética. Los raperos más jóvenes han renegado del rap estadounidense. Muchos skaters (los del monopatín) han tenido también este aspecto, pero ahora son más punk. También hay muchos emos que andan en skate. Pokeros es como se llama ahora a los bakaladeros (les gusta el chunta, chunta y les pirran los chándal y los coches tuneados). Se pueden confundir con lo que en Cantabria llaman canis, que en el sur también les gusta Camarón...

Guía de las nuevas subculturas urbanas

J.A.A 17/08/2008

Cultura Japonesa

Toda la información sobre las subculturas underground llegadas de Japón. Explican el estilo lolita y el visual kei, entre otros.

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Lolitas

"El Lolita es una subcultura underground de carácter trasgresor que surge como una propuesta estética y contracultural de última generación, rescatando para ello el espíritu artístico de los siglos XVIII y XIX y fusionándolo con elementos de nuestra cultura pop". Su estética: vestidos de época, parasol, enaguas, pololos, bolsos, zapatos y medias. Ésta es pàrte de la descripción que hacen del estilo lolita en Lolita in wonderland.

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Otaku

El otaku es el amante de la cultura japones en general, pero sobre todo del manga y el anime. Hay todo tipo de webs y foros, aquí proponemos uno de los heterodoxo:O takuland en Consejo Friki.

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Emos

Los Emos tienen las emociones a flor de piel. Se trata de la exaltación de los sentimientos al puro estilo romántico. Su nombre procede del estilo de música Emocional Hardcore. Su estética contempla en flequillos sobre la cara, camisetas de gurpos musicales, vaqueros pitillo, pulseras de calaveras, y piercings en nariz y labios y en la nariz. ésta se define como la comunidad emo más grande del mundo.

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Un foro para Emos

Este foro emo es uno de los más activos donde comparten opiniones, consejos...

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Un adolescente extraño




Mi hija, una adolescente extraña
Imagen no disponible
Cosmic Debris / 'La Vanguardia'

Esta creación de Cosmic Debris (Detritos Cósmicos) arrasa en las tiendas de cómics


Jóvenes que tienden a aislarse se dejan seducir por personajes con gustos siniestros como Emily the Strange. ¿Hay que preocuparse?

Maricel Chavarría | LA VANGUARDIA Barcelona | 03/04/2008 | Actualizada a las 03:31h

Ser adolescente implica vibrar con determinados estímulos y el mundo de lo siniestro puede ser uno de ellos. En plena efervescencia hormonal, la juventud escoge a veces el lado oscuro, el desamor, la idea de muerte, para romper barreras aunque sea de forma transitoria. Es un modo de canalizar su necesidad de vivir intensamente y de vehicular el malestar que le provoca esa etapa de su vida.


Los emo, el legado de The Cure

¿Recuerda usted el atractivo desasosiego que le invadía oyendo hace 20 años los largos acordes de The Cure y al desalentado Robert Smith, su vocalista? La música gótica nació de un estado de ánimo sombrío y suicida. Seguida por la clase media y media-baja - ¡Nenitas!, los llamaban los seguidores del punk-, era un ejercicio individualista y de autodestrucción, pero uno de los estilos más auténticos en su origen.

Entre su legado se halla el emo, derivado del hardcore punk de finales de los 80. Es decir: estallidos de furia combinados con sonidos más apacibles. ¿Los más escuchados? Green Day, My Chemical Romance... (falsos emo, según los puristas). En definitiva, look gótico con bases hardcore.

El boom del personaje de cómic Emily the Strange - que surgió como pegatina publicitaria y triunfa ahora en camisetas, tazas, chocolatinas o bolsos- tiene su explicación. Emily es contracultural, curiosa, viste de negro y se esconde tras un largo flequillo. Es rara. Se aísla, se rodea de gatos negros, sueña con murciélagos y cultiva calaveras en una maceta. "Emily no tiene amigos imaginarios, se inventa enemigos imaginarios", reza una de sus máximas. En fin, "Emily no es mala, pero no soporta lo bueno".

"Con sus cabellos largos y su cara triste, medio emocional, medio gótica, Emily cuadra con lo que los adolescentes buscan ahora", apunta Elena Crespi, psicóloga del Institut d´Estudis de la Sexualitat i la Parella y colaboradora del programa de radio Prohibit als pares."Su vis siniestra cubre su necesidad de expresarse y decir que la vida es una mierda.Buscan llamar la atención: yo soy diferente, lo estoy pasando mal, soy muy emocional".

En la actualidad, existe un término en argot que se usó en principio para describir las actitudes y estilos relacionados con la música emo (véase recuadro). Emo es un estado general de infelicidad o melancolía, que adoptan básicamente jóvenes, con cuya estética intentan parecer personas tristes y amargadas.

"Está de moda decir que te atrae la muerte o que estás pasándolo tan mal que ese es el único remedio -prosigue Crespi-, pero lo que hay es miedo a la muerte.

Esos adolescentes están experimentando, buscan su identidad, lo cual no tiene por qué representar un problema. Saben distinguir entre realidad y ficción".

La música, refugio vital en esa etapa de desconcierto, les brinda la posibilidad de identificarse con la estética del emotional rock o hardcore emotional (emocore), estilos procedentes del hardcore punk, el indie rock o el rock alternativo, tan alejados en principio de lo comercial. Pero la televisión bombardea con Avril Lavigne o la cantante de Evanescence: ¿quién no va a intentar emularlas?

"Es importante la frontera entre el ejercicio de autoconocimiento de una persona joven y una escalada de autodestrucción. No se trata - añade Crespi- de meterse en ese mundo y dejarse devorar, sino de seguir investigando quién soy yo.Tanto siniestro, tanto amor, tanta emoción y sensibilidad pueden acabar devorándote. Y vivimos en una sociedad que no ayuda precisamente a salir del mito del amor y la pareja".

Un gran handicap de los emo es hallar gente afín. Internet facilita los encuentros entre fans de grupos como My Chemical Romance, sí, pero, ¿qué sucede al llegar al instituto? Los casos de jóvenes -más chicas que chicos- que son víctimas de bullying por su semblante gótico merecen atención. No tener el respaldo de la clase y encontrarse con gente únicamente por medio de la red es una manera de automarginarse y de no aprender a adquirir las herramientas que evitarán que el resto te margine, advierte la psicóloga. De ahí la importancia de avisar a los mayores de un acoso.

No obstante, los emo también son vistos con preocupación por el grupo. Virginia Trémols, psicóloga infantil del Institut Universitari Dexeus, confirma que tras una moda se esconden problemas más profundos. "Te lo cuentan los chavales: de repente en su grupo de veraneo tienen un emo y ven que no pueden ni discutir entre ellos, porque esa persona lo pasa fatal. Puede pasarse una semana sin salir de casa por algo así, te explican. Y están hablando de un chico de 13 años".

Para Trémols, hay un impacto alto de depresión entre adolescentes. "Está infradiagnosticada. Nos cuesta entender que niños y jóvenes estén deprimidos, entre otras cosas, porque nos cuestiona qué mundo les hemos dado. Y su depresión es menos evidente, pues no afecta a todas las áreas de la vida: pueden estar muy bien en casa y mal en la escuela".

Obligada a acostumbrarse a un nuevo cuerpo, a soportar la presión de un entorno que le exige deberes, la adolescencia se deprime con más facilidad, advierte Trémols. "Tienen miedo a dejar la niñez, al fracaso, a no dar la talla. Hay que tener cuidado con algunas modas existencialistas en las que estos jóvenes encuentran una autopista para su discurso. Pueden parapetarse ahí", añade.

En cualquier caso, las patologías no las crea la moda. Les puede dar forma, pero los especialistas en la salud mental advierten que, ante un adolescente en un estado un poco ataráxico, encerrado en su mundo y en una especie de desconexión, pensar que la causa es lo siniestro y las amistades depresivas es desacertado. El malestar ya estaba allí, latente, difuso. Un sufrimiento silencioso que empatiza con otro similar y que se ha expresado con los cambios de la adolescencia.

"La propia deconstrucción de la sociedad y de los modelos actuales lleva al colectivo de los jóvenes a estar más desorientado. ¿Con quién me identifico?, ¿hacia dónde me oriento?", analiza la pedagoga Rosa María Miró, de la Institución Balmes, un centro de educación especial. "Hay un caldo de cultivo previo que hace que ciertas personas tenga dificultades para hallar esas identificaciones. Están afectadas en las primeras etapas de la vida por lo que llamaríamos una idea de un sentimiento de vida, en el que el otro, los padres, no le orienta en cómo desea que se haga mayor. Y eso no son problemas mentales".

¿Cómo puedo crecer si el otro no me da pistas pero me exige que crezca?,es la gran pregunta de esos niños. "Eso les lleva a la irritación y en la escuela se les percibe como los que vienen a molestar. Lo hacen para ver si a partir de eso les orientan. Y eso les produce angustia. Su retraso en el aprendizaje no se debe a que no sean inteligentes: sucede que están muy ocupados en cómo hacer para crecer".

Lo siniestro les aporta la idea de un sentimiento triste de vida. "No le pueden poner palabras -prosigue Miró-, pero tienen un sentimiento de abandono, de desamparo. Y son muy dependientes. Identificarse con lo gótico consolida su idea de ser un colectivo rechazado. Las ideas de muerte les sitúan en un lugar de placer con relación a su condición: no soy nada, no me he podido construir. Pero también en el camino de adaptarse a los demás: No soy lo que el otro espera".

Chicos y chicas no expresan ese malestar del mismo modo. Ellos, más disruptivos, montan números. Ellas se escoran hacia la melancolía y se encierran en sí mismas.

"Hoy es un drama hacerse mayor -concluye Miró-, en una sociedad de la inmediatez donde todos delegan el crecimiento del niño.

Ese sentimiento de abandono no se debe a una desestructuración familiar ni el problema es que los padres no hagan bien su función. Sencillamente, algo falla en la comunicación. Y los padres no son conscientes. Deben aprender a pedirle al hijo que se haga mayor. El objetivo es que el sentimiento de angustia se convierta en pensamiento. A partir de ahí se puede evolucionar y crecer".

Qué les da Tim Burton a los niños

Pocos creadores han logrado explotar la inevitable atracción de los niños por lo siniestro con la eficacia de Tim Burton. Bitelchús o Pesadilla antes de Navidad fueron preparando el terreno para el clímax alcanzado con La novia cadáver, prodigio de animación protagonizado por una lánguida jovencita que, como indica el título, habita el mundo de los muertos.

Las muñecas de la novia se han convertido en un objeto de culto de niños y adolescentes que viven su etapa gótica.


¿Cómo saber si están viviendo un proceso autodestructivo?

"Un indicador es la presencia de la angustia en su vida cotidiana, como algo subjetivo"

"Para mí, ser gótica es ser yo misma, sin confundirme con los otros". Así se presenta, en la consulta, una joven de 16 años, con vocación artística y celosa de su diferencia. Con una cuidada estética dark y con un semblante melancólico, habla de sus dificultades de pareja, su incertidumbre ante el futuro y de sus proyectos creativos.

Ella, como muchos otros jóvenes de su generación, cree pertenecer a la tribu de los que se sienten diferentes. Como una de sus heroínas, Emily the Strange, no busca pertenecer, busca perderse. De hecho, cualquier tribu (heavy metal, emos, techno, hip-hop, latin kings, ecologistas, skatters...) se construye acentuando sus diferencias respecto a los otros.

¿Qué beneficios tiene para los adolescentes? En primer lugar les aporta significaciones, les provee de un discurso, en un momento vital en que están faltos de palabras, para explicarse todas las novedades que la pubertad implica. Por otra parte, los conecta a sus iguales y les procura un estilo de vida, una manera de estar en el mundo y sobre todo de habitar su cuerpo.

¿Estas identificaciones, sobre todo las relacionadas con la muerte, pueden comportar efectos patológicos? Reconocerse y ejercer de gótico no implica ser un depresivo ni tener ideaciones suicidas. Su discurso es más complejo e incluye intereses sobre lo bello y lo sublime con una presencia importante del arte.

Recrearse en el semblante melancólico es ya una manera de tratar el acontecimiento más radical para un sujeto, como es la muerte misma. Y más en una cultura anestésica como la nuestra, donde nos esforzamos para no saber de ella, como si eso fuese posible.

En cualquier caso, la patología, si existe, es previa y lo que hace la identificación es reforzar esa interpretación singular que el sujeto hace de sí mismo y de su relación a los otros.

¿Cómo distinguir, en ese proceso, lo creativo de lo autodestructivo, lo que favorece el lazo social de la pulsión de muerte que habita en cada uno? Dos indicadores nos pueden servir. Por un lado, ver si se trata de una verdadera certeza, como el indicio de que hay allí una fijación excesiva y persistente en el tiempo, que no admite vacilaciones y que además alcanza cualquier ámbito de la vida. No sólo se viste oscuro, sino que la vida misma se le oscurece y además es algo tan íntimo e inefable que apenas nos puede decir nada de esa experiencia vital.

El otro indicador es la presencia de la angustia, como fenómeno subjetivo, presente en la vida cotidiana (insomnio, aislamiento, trastornos de la alimentación, consumos excesivos...). Cuando eso sucede, seguramente no basta con tratar de persuadirles para que abandonen su estética o con dejarles hacer confiando en los efectos terapéuticos del paso del tiempo. Es el momento de buscar una ayuda profesional antes de que su oscuridad los engulla.

JOSÉ R. UBIETO Psicólogo clínico y psicoanalista


México no quiere a los "emos"

Son discriminados por parte de otras tribus urbanas como punks", "darks" y "metaleros" | Utilizan ropa ceñida y colores oscuros contrastados con blanco y rosa, favorecen la delgadez, y entre sus filas es común la bisexualidad


México. (EFE).- Los adolescentes identificados con el género de música "emo", de apariencia sensible y melancólica, han sido descubiertos por la sociedad mexicana después de que la discriminación de la que son objeto por parte de otras "tribus urbanas" se materializara en enfrentamientos y detenciones. La situación saltó a luz pública a raíz de un enfrentamiento en marzo pasado en el que otros colectivos más conocidos como "punks", "darks" y "metaleros" pretendieron expulsar a los "emos" del centro de la ciudad de Querétaro por considerarlos homosexuales y acusarlos de "copiar" su estilo, lo que se saldó con una veintena de detenidos.

La Comisión Nacional de Derechos Humanos de México sostiene que estos casos son de "especial gravedad" y asegura que ya se han presentado incidentes similares en 14 estados del país, donde en algunos casos la policía ha establecido operativos especiales para evitar agresiones.

David Chimal, de la agencia de investigación de mercados De la Riva, explicó a Efe que los "emos" son una minoría que basan su estilo de vida "en sentimientos de amor, odio y desilusión", algunas veces "manifestado a través de conductas depresivas, automutilaciones, e incluso, el suicidio".

Esta subcultura, prácticamente desconocida en México hasta estos días, se ha ido construyendo durante más de 20 años y está representada por bandas musicales como Dashboard Confessional, Sparta, Thursday y Taking Back Sunday, My Chemical Romance, Emery, Green Day y Dead Poetic, entre otros.

El término "emo" como tal fue utilizado por primera vez a finales de los años 80 para designar a un género musical alternativo de Washington, que combinaba el hardcore punk, un matiz melódico y lento, con letras que abordaban las emociones y los estados de ánimo, según Chimal. Empero, a partir de 2000 la palabra comenzó a atribuirse a toda clase de bandas que no tenían relación con lo que el género era en sus inicios, aunque siempre con un acento en las emociones.

Por lo general, se trata de jóvenes pacíficos, opuestos a las adicciones y al maltrato de animales, que "muestran una expresión triste y melancólica, a veces inerte", e intentan cubrir parte de su rostro con cabellos, destaca el investigador. Utilizan ropa ceñida y colores oscuros contrastados con blanco y rosa, favorecen la delgadez, y entre sus filas es común la bisexualidad.

México acogió las últimas semanas diversos foros, marchas y encuentros en los que los jóvenes integrantes de las principales "tribus urbanas" se han dado cita para expresar su rechazo ante cualquier forma de discriminación y negar una guerra entre bandos.

Las agresiones que han sufrido los "emos" son "reflejo de que somos una sociedad que no respeta al diferente, que no puede aceptar a alguien que piense diferente", comentó a Efe la directora general del gubernamental Instituto Mexicano de la Juventud (IMJ), Priscila Vera.

La encuesta nacional realizada en 2005 por el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación reveló que una de cada tres personas pertenecientes a una minoría en México se ha sentido discriminada alguna vez en su vida.

Otro estudio, de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, denunció a finales del año pasado que los jóvenes son el sector que más discrimina a sus semejantes, ya que el 53% no quiere tener a un homosexual como vecino.

Para Fernando Aguilar, sociólogo y profesor de políticas de la juventud en la Universidad Autónoma de México (UNAM), la causa de los recientes enfrentamientos son "el proceso de exclusión" y el "sentimiento de no futuro" que sufren los jóvenes en México.

En internet es fácil encontrar foros y vídeos que alimentan el odio contra los autodenominados "emos", pero en México el encono ha sido propiciado incluso desde algunos estamentos de la sociedad. Por ejemplo, el alcalde de la ciudad de Celaya, el conservador Gerardo Hernández, anunció recientemente un plan para "reubicar" a los "emos" que se concentran en el centro de esa ciudad, donde suelen congregarse en sus ratos libres, porque "afectan la imagen" y "dan mal ejemplo".

Otra voz que intervino fue la del obispo del suroriental estado de Chiapas, Felipe Arizmendi, quien exhortó en un artículo a los jóvenes "emos" a seguir el camino de Jesucristo para sobreponerse a su falta de identidad.

Y un grupo de diputados locales del sureño estado de Oaxaca propuso la creación de comités de la juventud para evitar la formación de grupos de "emos" porque son "ajenos" a la cultura local.






La cultura geek


Emerge una nueva tribu, fanáticos de la tecnología, con sus propios lenguajes, música, arte, cine y literatura


Josep Massot | LA VANGUARDIA Barcelona | 17/08/2008

Escritores como Michael Chabon o Junot Díaz, músicos como They Might be Giants o Weezer y cineastas como Darren Aronofsky se identifican con la cultura geek, un término intraducible al castellano nacido en Estados Unidos con sentido peyorativo y que hoy ampara una abigarrada multitud de locos por la ciencia o las nuevas tecnologías, solitarios en red con sentido reivindicativo. Chabon confesó a La Vanguardia que tuvo que cerrar sus webs, alarmado por el tiempo que consumía ante el ordenador comunicándose con otros navegantes.

La mayoría de los que se reconocen como geeks se lo toma con humor (el término ya es irónico). Hay consumistas: "Ser que consagra su mente y su bolsillo a los designios tecnológicos impuestos por los grandes fabricantes de su época", según un internauta anónimo. Otros son concienciados, como los hacktivists (juego de palabras entre hacker,pirata, y activista político). Utilizan el 2.0, predican las licencias libres y se sirven del Ubuntu, software libre, distribuido por Debian GNU/ Linux, promovido por Desmond Tutu y financiado por un mecenas sudafricano. Ubuntu (en zulú) quiere decir "humanidad hacia otros" o "yo soy porque nosotros somos".

Las caricaturas del geek convencional le presentan con gruesas gafas, camisetas con lemas irónicos y vaqueros o bermudas y como seres solitarios, obsesivos, ciberadictos, fanáticos de la última tecnología y de los mundos imaginarios.Tienen su propia cultura, libros, filmes, arte, música, lenguaje y forman una comunidad enchufada a la red, que prefiere (no todos), en primera opción, la comunicación virtual al contacto personal. Entre ellos hay fútiles disputas sobre su identidad: como sucedió con los beatnicks, los hippis o los punkies, no hay retrato robot que satisfaga a todos. Unos dirán que el geek más célebre es Bill Gates y otros sostendrán que se trata de una contracultura surgida en la universidad: ahora se alarga la vida de estudiante y se promueve la especialización en una sociedad de servicios.

Si los hippis querían volver a la naturaleza y los punkies vivían un presente urbano sin futuro, los geeks son solitarios y forman redes de comunidades de intereses (de FaceBook a weblogs sobre ciencia, tecnología, cómics o ciencia ficción). La sociedad de la información y de la alta tecnología ofrece la paradoja - palpable en la California de Sillicon Valley- de una mezcla de futurismo y medievalismo, de ciencia avanzada y de pseudosabiduría esotérica, con la búsqueda de un conocimiento interior, presuntamente profundo, entre el laptop (ordenador portátil) y el Grial.

Si se le da un despertador a un nerd, primero leerá el manual y luego lo utilizará aplicadamente; si se le da a un geek, pasará del manual, desmontará el reloj y tal vez le encuentre un nuevo uso. Benjamin Nugent acaba de publicar la historia del American nerd (Scribner) y Neil Fieneman Geek chic: the ultimate guide to the geek culture (Gingko Press), que dejan muy atrás un libro como Escape velocity: cyberculture at the end of the century,de Mark Dry. Nugent sitúa las raíces lejanas del nerd en los inmigrantes que llegaban a EE. UU. y no tenían más remedio que quemarse las cejas estudiando para salir de los guetos, pero también describe al nerd reciente de los barrios de moda de Brooklyn, con camisetas Talk me nerdy.Entre los antecedentes literarios remotos cita a Mary Bennet (la hermana mediana de Orgullo y prejuicio,de Jane Austen), Augustus Fink-Nottle de Right ho, Jeeves de P. G. Woodehouse, o Victor Frankestein, el científico que crea al monstruo de la célebre obra de Mary Shelley. En esta acepción, cerebros obsesivos, maquinales, comportamientos dominados por la lógica sin resquicio para la vida emocional, otros nerds podrían ser Mr. Spock de Star Trek o Gil Grimson de CSI.

Nerd era al principio el término despectivo que definía al empollón (o el sabelotodo, el pedante inveterado, el comelibros que quiere humillar a los demás con su saber). Está dotado para el estudio, autista, desdeñado por las chicas y socialmente patoso, el lado opuesto al modelo americano de joven atlético y socialmente encantador. Su antecedente, antes de la revolución informática, sería El profesor chiflado de Jerry Lewis; en los 80 se refleja en el Robert Carradine de La venganza de los nerds y en los años 90, el término varía e identifica más al tecnofascinado, al colgado de internet y a juegos de rol como Dungeons & Dragons y la ciencia ficción, como el protagonista de La breve y maravillosa vida de Oscar Wao,de Junot Díaz, un nerd de gueto latino, tímido, obsesivo de los cómics de Marvel, los manga y la ciencia ficción más infame, el Jeff de Los Simpsons o Enjuto Mojamuto de Muchachada Nui.

Otra definición de geek: "alguien que persigue la habilidad (especialmente la habilidad técnica) y la imaginación, en vez de la aceptación social de la mayoría. Los geeks habitualmente padecen una versión aguda de neofilia (sentirse atraídos, excitados y complacidos por cualquier cosa nueva)". Obsesionados por la ciencia, algunos despliegan un lenguaje codificado alfanumérico (el leet speak)para comunicarse sin interferencias de extraños.

En España, el principal foco está en el blog Microsiervos, homenaje al libro de Coupland. "Cada vez somos más: basta ver cuántas personas con pasión desmedida por los cacharros reunió el Campus Party", dice Javier Pedreira, que lamenta que gente como Tamara Seisdedos o Leonardo Dantés hayan devaluado el término freak. Otro foro es la versión española de The Movies, creadores de machinima,animación utilizando los videojuegos, con links a Laps3 o Adnstream. tv. No sólo son comunidades masculinas: están, por ejemplo, las Game Grrls o las seguidoras de Jonathan Strange and Mr. Norrell,de Susanne Clarke.

Una encuesta de The Guardian estableció las veinte mejores novelas geek en inglés. Las encabeza La guía del autoestopista galáctico,de Douglas Adams. Y, entre otros títulos, figuran 1984 de Orwell; Neuromante,de William Gibson; Dune,de Frank Herbert, o Yo, robot,de Asimov. Entre los españoles, ¿cabría incluir a Javier Calvo, Agustín Fernández Mallo y Joan Miquel Oliver?

En música, además del hiphop nerdcore, proliferan los grupos del geek rock con letras que hablan de soledad, aislamiento y su amor por los cómics, los videojuegos o la ciencia ficción. Geeksongs es la banda sonora de Aardvark´d: 12 weeks with geeks, un filme en el que cuatro internautas tienen que desarrollar un software que cambia la forma en que los ordenadores se conectan con el de sus amigos. Entre los temas: I love my computer,Binary code o Digital cowboy.Otro grupo - nada que ver con Pascal Comelade- utiliza las guitarras de Guitar Hero para sus composiciones y hay quien utiliza las sintonías de los juegos de la Nintendo. Darren Aronofsky, el director de las películas de culto Pi y Réquiem por un sueño,acaba de aceptar el reto de hacer una secuela de Robocop, de Paul Verhoven, con guión de David Self. En arte, el festival de arte electrónico de Linz es cita fundamental, mientras los grafiteros utilizan la iconografía de internet. Geeks y nerds no se soportan, pero se alían frente al dork, el pelmazo definitivo.


Otakus, freaks, anoraks

El Frikitest (www. innergeek. us) da una idea de lo que se espera de un geek, término que en España algunos confunden con freak. En Japón, el otaku (chico) o fujoshi (chica) es una variante del fanático de algún hobby, especialmente mangas y anime, con barrios enteros de Tokio dedicados a ellos, como el de Akihabara. En Gran Bretaña, al nerd o al geek se les llama anorak porque suelen vestir esta prenda: es barata y con muchos bolsillos para sus gadgets,del mismo modo que los mods llevaban parkas (Quadrophenia)para protegerse del viento en sus vespas.