domingo, 4 de octubre de 2009

"Cuando un hombre empieza a recuperar esa agresividad positiva, asertividad, pasa de estar en la cabeza o en los genitales a estar en el corazón."



Mark Josephs-Serra, cofundador de Culture of Honouring Project"Hoy día falta tensión sexual en las parejas"IMA SANCHÍS - 22/09/2009

Tengo 54 años. Nací en Londres. Casado, dos hijos. Fui monje. Estoy licenciado en Religiones Comparadas. Sufrimos una crisis social y política cuya raíz es la dominación de los valores masculinos sobre los femeninos. La misma fuerza que la mueve a usted lo mueve todo.


Por qué se hizo sacerdote hinduista?

Estaba aterrorizado por la superficialidad de la cultura moderna.

¿Qué aprendió?

Que yo soy la fuerza vital que lo mueve todo, pero al cabo de diez años quise dejar de ser un espíritu sin cuerpo. Somos seres espirituales, físicos, emocionales y mentales.

Y se casó con Elisabeth.

Y decidimos explorar las relaciones íntimas como camino de autoconocimiento. Trabajé con grupos de hombres que se habían dado cuenta de que la masculinidad heredada de sus padres y abuelos ya no era válida; pero percibí que los que se esforzaban por añadir a su vida valores femeninos (empatía con las mujeres, cuidado de los niños...) tampoco funcionaban en sus relaciones de pareja.

No diga eso, que va a desanimarlos...

Tradicionalmente, el principio básico en el que se han basado las relaciones de pareja ha sido el sentido del deber, no esperaban disfrutar. Del deber pasamos al placer: las parejas quieren ser felices y pasarlo bien.

Normal, ¿no?

Sí, pero en la mayoría de los hogares el hombre se siente infinitamente criticado, no respetado y sexualmente frustrado; y la mujer, malhumorada, impaciente, intolerante, invisible y no amada.

Menudo panorama.

Hoy las mujeres rechazan ser dominadas por hombres emocionalmente ausentes, inmaduros y arrogantes, a los que hay que cuidar como niños a la vez que admirar.

Una pirueta imposible, sí.

Y los hombres, despojados de su superioridad, dejando de ser cabeza de familia, retroceden para dar espacio a esta nueva mujer. Corren tras ella sirviéndole tazas de té, tratando de complacerla, pero esta clase de masculinidad débil la irrita aún más.

Mamá enfadada-niño bueno.

Sí, mujer dura-hombre débil. Y las mamás no quieren sexo con sus niños. No hay tensión sexual, lo cual es un problema.

Sin duda.

Se trata de un modelo cultural que nos afecta a todos, es la disputa de la época: ella, que tiene una memoria emocional que impresiona al hombre, comienza a enumerar ejemplos de su inmadurez e incompetencia. Él contraataca, huye o se mofa.

¿Existía tensión sexual con el modelo hombre dominante-mujer sumisa?

Sí, pero era destructivo. Hoy, al haber perdido la esencia de lo femenino y de lo masculino, las parejas son amigos.

¿Y eso no está bien?

Falta la alquimia. Lo femenino y lo masculino son dos potencias del universo que, cuando se unen, transforman. Cuando la mujer recupera su feminidad real y él su masculinidad, recuperan la tensión creativa.

Reivindicamos, pero femeninamente...

La primera mujer, la tradicional, es femenina pero sin poder, no puede decir lo que siente y lo que piensa porque las emociones y los sentimientos no son punto de partida de nada. Hoy hemos empezado a hablar de emociones y a valorar la habilidad de la intuición y la sensualidad; pero es la tercera mujer la que realmente desarrolla esos valores, ese poder.

Bien.

La mujer de hoy desarrolla su poder a través de lo masculino; es decir, sois más mentales y más duras. El verdadero poder femenino es la conexión con lo interno, precisamente con la feminidad, la capacidad intuitiva, creativa y visionaria. La receptividad, principio femenino, no es pasividad.

Pues dígame qué es.

Responder a estímulos constantes. La mujer evolucionada es feroz, no es domable, derrumba todo lo que no es real. Su enfoque es la conexión emocional y sensorial.

¿Cómo acceder a esa confianza?

La primera mujer es más tierna que la segunda, que ha reprimido ese aspecto. La tercera debe reconectarse de la cintura para abajo, con el poder del útero, que sólo se ha utilizado para tener hijos u ofrecer sexo.

¿Dónde está el hombre que se corresponde con esa mujer?

El tercer hombre ha recuperado su poder fálico, que es dirección, visión y acción; es el amor en acción. Cuando un hombre empieza a recuperar esa agresividad positiva, asertividad, pasa de estar en la cabeza o en los genitales a estar en el corazón.

... Primero hay que abrirlo.

Exacto. Como lo femenino ha estado siempre reprimido, y más en el hombre, tiene que empezar a relacionarse con su vida emocional y dejar de defenderse constantemente de la mujer.

...

Debe abrirse al corazón de la mujer sin ser verdugo ni víctima. Lo femenino ya no es una amenaza, sino un complemento. Tanto el primer hombre como el segundo tienen complejo de inferioridad frente a la mujer porque temen su poder. El tercer hombre, cuyas raíces están dentro de su propio poder, puede ver a la mujer como un igual.

¿Qué han de trabajar ellos?

El conocimiento propio, y descubrir cuál es su regalo supremo a una mujer.

¿Cuál es?

La presencia. El femenino y el masculino es el mismo poder, pero se expresan de forma distinta. Ella perdió su poder y lo está recuperando, y debe ponerlo al servicio del corazón. Él debe cargar ese poder (dirección y acción) de sentido, de corazón.

"Hoy día falta tensión sexual enlas parejas" 



Complementarios

Cuando no entiendo algo la miro a ella. Se casaron en 1992, Elisabeth fue monja budista y Mark llegó a brahmán. Juntos se embarcaron en estudios de psicoterapia y llegaron a la conclusión de que para que lo masculino y lo femenino se complementaran había que ir más allá de los estereotipos imperantes: "Los hombres macho son dinosaurios y los blandos representan el progreso, pero han perdido algo. Lo mismo sucede con la mujer, que en su paso de débil a fuerte ha sacrificado la feminidad". Dan cursos sobre el tercer hombre y la tercera mujer por todo el mundo. Participarán en el acto La nueva cultura de las relaciones (Barcelona Inspira Conciencias), el 25 de octubre en el Petit Palau.

sábado, 3 de octubre de 2009

CÓMO SER UN HÉROE




JACINTO ANTÓN



La mejor reflexión escrita jamás sobre el valor -y su ausencia- es The anatomy of courage, de Lord Moran. Me lo recomendó el historiador Max Hastings al hacerle algunas confidencias dolientes sobre mi carácter pusilánime. De ese libro sublime en el que el barón Moran -amigo y médico de Churchill y él mismo condecorado en la batalla del Somme- sostiene la extraordinaria teoría de que todos tenemos una cantidad determinada de valor que, ojo al dato, no puede uno irla dilapidando así como así, destaco el capítulo titulado De cómo la imaginación ayuda a algunos hombres y destruye a otros, que, en su segundo enunciado, es como si hablara de mí, oigan. Con toda su trascendencia, La anatomía del coraje no es el libro de autoayuda heroica que uno precisa para ir por la vida y menos en verano, así que imaginarán mi entusiasmo al toparme con How to be a hero, de Sam Martin (Apple Press, 2008), una obrita que ofrece los principios básicos para ser un héroe. Me la compré con las expectativas que pueden suponer aunque me desanimé un poco cuando en el primer capítulo leí que la mejor forma de ser un héroe es ser uno mismo. No íbamos bien.

Más interesante encontré la sección sobre qué ropa vestir y qué actitud adoptar: ir elegante te confiere un liderazgo natural en situaciones de emergencia y los brazos en jarras crean efecto de autoconfianza. El librito enseña, someramente, 



  • a dar una patada de kárate, 
  • tomar los mandos de un aeroplano en apuros, 
  • evadir captura, 
  • recibir un balazo, 
  • montar a caballo ("agite el sombrero y grite yee-ha!"), 
  • reanimar a una chica, 
  • cambiar un neumático (?) 
  • y bailar el tango (??). 


Un capítulo para reflexionar es el de cómo acompañar a casa a una dama que se ha propasado con el alcohol, sin aprovecharte ("recuerda que eres un héroe"). 


Entre las cualidades del héroe que se apuntan están "determinación", "lealtad", "valor", "perseverancia" y "autosacrificio". En mi ejemplar he subrayado "perseverancia". De los varios modelos de héroe que se proponen he tenido que descartar inmediatamente a Pelé, luego a Edmund Hillary (sufro vértigo), Neil Armstrong (por mi agorafobia) y Wilbeforce (no sé quién es). Mi perfil, descubrí, no se corresponde con el del hombre de acción, el del intrépido aventurero, el del héroe deportivo o -ya ni te digo- el del superhéroe. Encontré finalmente cierto consuelo en que reúno todas las características del antihéroe: nada excepcional, confuso, débil y confiado, de manera absurda, en la capacidad de redención. 

"Conviviendo con la muerte sin saber cuándo te toca, el mañana no importa, estamos aquí viviendo la vida loca"

CARLOS BOYERO EL PAÍS 25/07/2009


Una de las canciones que ambientan el documental de Christian Poveda La vida loca repite obsesivamente: "Conviviendo con la muerte sin saber cuándo te toca, el mañana no importa, estamos aquí viviendo la vida loca". Habla de las maras salvadoreñas, ejércitos de marginales tatuados y armados que adoptan el pandilleo como si fuera una religión, con ritos inviolables y fidelidad ciega, encontrando sentido con esa militancia a su miserable vida, a sus infinitas carencias, ahuyentando el desamparo al sentirse parte de un grupo. Lo que cuenta es muy duro y parece veraz, pero lo has visto otras veces en crónicas del submundo.

Lo que más te conmociona es que esos personajes cuya intimidad, relaciones familiares, anhelos, retrata la cámara, que nos cuentan sus sórdidas movidas o intentan disfrazarlas, de repente aparecen fiambres, vemos sus agujereados cadáveres, asistimos a su entierro. Y esa constatación atroz te revela que no había ni sombra de ficción en lo que relataban, que no hay manipulación dramática, que a esa gente a la que intentas comprender, por la que has podido sentir momentánea simpatía o racional piedad, desde la primera imagen que has tenido de ellos les rondaba el aliento de la muerte, que eran carne de cañón.
...


miércoles, 30 de septiembre de 2009

El nivel educativo de los padres es clave para determinar el éxito escolar de los hijos


Fuente:  Redacción de Educaweb.com
28/09/2009
El 80% de los jóvenes, cuyo progenitor no tiene titulación universitaria, no estudia una carrera. Esta es una de las conclusiones del Informe de la Inclusión Social del 2009 realizado por Caixa Catalunya en colaboración con el Instituto de Infancia y Mundo Urbano. Otra conclusión que se desprende del estudio es que la educación de los padres es fundamental para determinar el éxito escolar de sus hijos.

De esta forma, los autores afirman que el perfil educativo de los padres y los recursos culturales disponibles en el hogar determinan el logro educativo, ya que 3 de cada 4 jóvenes de entre 25 y 39 años con padres universitarios, también logran estudios superiores, mientras que sólo el 20% de los encuestados, cuyos padres no tienen una carrera, han conseguido graduarse en una facultad.

El informe, que analiza la relación entre las diferentes formas de exclusión social con la educación y la salud en España, muestra que, concretamente, la tasa de abandono escolar está relacionada con el nivel educativo de las madres. Según el documento, las madres tienen un papel determinante para lograr unacceso temprano a la escolarización, para garantizar la permanencia del alumnado en clase y hacer que éste obtenga un mejor rendimiento académico.

En este sentido, también se destaca que la tasa de abandono escolar es hasta 17 puntos más alta cuando la madre tiene sólo educación primaria que cuando tiene estudios universitarios.

Además, la proporción de los jóvenes (de entre 18 a 24 años) que no estudian y no tienen secundaria post-obligatoria es 5 veces más alta en los hogares donde el padre tiene estudios primarios que en los que tiene estudios superiores, y 11 veces mayor cuando es la madre la que tiene estudios primarios frente a los hogares donde la mujer tiene superiores

Por último, el estudio analiza el logro educativo en las diferentes comunidades autónomas y establece una correlación entre el desarrollo económico de cada una de ellas y su nivel educativo. En general, las regiones más ricas tienen porcentajes de titulados superiores y de éxito escolar más elevados.

Así, el porcentaje de universitarios (de entre 25 y 39 años) se sitúa por encima del 50% en el País Vasco,Madrid y Navarra, mientras que en Andalucía, Extremadura, Canarias y Murcia no alcanza el 30%. Por otro lado, las comunidades costeras de la franja mediterránea y las islas tienen una proporción de universitarios inferior a la que les correspondería por su nivel de desarrollo económico.

jueves, 24 de septiembre de 2009

¿Qué pasa con los chicos?

Fuente: LA VANGUARDIA, CELESTE LÓPEZ | Madrid | 23/09/2009

http://www.lavanguardia.es/ciudadanos/noticias/20090923/53790375153/que-pasa-con-los-chicos-caixa-catalunya-reino-unido-tony-blair-madrid.html

Hace unos años, en el Reino Unido, el Gobierno de Tony Blair se vio obligado a analizar las causas del alto porcentaje de alumnos varones que abandonaban sus estudios. Se encontraban cinco puntos por encima de sus compañeras femeninas y la sociedad exigía medidas... En España, los chicos se gradúan en la educación secundaria obligatoria un 16% menos que las chicas y, sin embargo, no hacemos nada", reflexiona Pau Marí-Klose.

El fracaso escolar tiene nombre de varón desde hace décadas. Y la brecha sigue incrementándose. Pero, ¿por qué los chicos abandonan sus estudios más que las féminas? "No hay un sólo factor sino varios. Por un lado, en la adolescencia se desarrollan conductas de rechazo a la autoridad y a la escuela que muchos chavales asocian con la masculinidad. Los otros factores tienen más que ver con el hecho de la cercanía de las niñas a la madre, y estas suelen estar más pendientes de los estudios".

Hay otras claves "adicionales" al fracaso escolar y que también se encuentran en el entorno familiar. Según Caixa Catalunya, el riego de abandono escolar prematuro es un 86% más alto en los hogares monoparentales que en los que están presentes dos progenitores. La explicación habría que buscarla en el déficit de atención que se produce en el menor cuando uno de los progenitores se desentiende de su educación o no participa, dice Pau Marí-Klose.

De hecho, este es uno de los factores que explican el alto grado de fracaso escolar en Catalunya (por encima de Madrid), a lo que hay que sumar el "síndrome costero" (demanda de mano de obra poco cualificada), según el coordinador del informe. También influye la concentración de inmigrantes, pero no por el hecho de ser extranjeros (muchos tienen más estudios que los españoles), sino porque sus largas jornadas de trabajo les impiden atender la educación de sus hijos.


MÁS INFORMACIÓN

El nivel educativo de la madre es el factor más influyente en el éxito de académico de los hijos
Si la madre tiene estudios primarios la proporción de abandono se dispara | El fracaso escolar disminuirá gracias al nivel educativo hoy de las mujeres | El 73% de los hijos de universitarios nacidos en los setenta han estudiado una carrera

CELESTE LÓPEZ | Madrid | 23/09/2009

¿Cuáles son los factores que influyen en el fracaso escolar? Las autoridades educativas llevan años debatiendo sobre este asunto, analizando la influencia en el abandono escolar de cuestiones como la ratio de alumnos por aula o el número de ordenadores por centros o las horas que se imparten de inglés a la semana... Siempre, factores intraescolares. Pero un estudio de Caixa Catalunya ofrece una nueva perspectiva, al asegurar que el déficit educacional que sitúa a España a los puestos de cola en materia educativa tiene mucho más que ver con el nivel educativo de los progenitores –sobre todo de la madre–, que cualquier otro factor.
Lo positivo de este dato es que el descenso del fracaso escolar está garantizado en un futuro inmediato dado el alto porcentaje de mujeres universitarias alcanzado en los últimos años.
MÁS INFORMACIÓN
¿Qué pasa con los chicos?
Documento: Informe de la Inclusión Social en España
PALABRAS CLAVE
Caixa Catalunya, OCDE, Europa, Madrid, Eso, Pisa

Esta es la principal conclusión del informe sobre Inclusión social en España 2009, desarrollado por Caixa Catalunya junto con el Instituto de Infancia y Mundo Urbano (Ciimu) y que ayer fue presentado en Madrid. En él, se pone de manifiesto que el 73% de los hijos de universitarios que nacieron en la década de los setenta han estudiado una carrera, mientras que tan sólo lo ha hecho el 20% de aquellos cuyos padres no eran universitarios.

Además, según explicó el coordinador del estudio, Pau Marí-Klose, la proporción de jóvenes que abandonaron sus estudios tras finalizar la ESO es 5,6 veces más alta en los hogares donde el padre tiene estudios primarios que en los que tiene estudios superiores, y 11,2 veces mayor cuando es la madre la que tiene estudios primarios frente a los hogares donde la mujer tiene estudios superiores.
Y más datos que justifican la conclusión de que "la educación de los padres es fundamental para determinar el logro escolar": el abandono escolar es 17 puntos más alto cuando la madre tiene educación primaria que cuando cuenta con estudios universitarios.

¿Por qué influye tanto la educación de la madre? Según Marí-Klose, porque es ella la que hace un especial hincapié y seguimiento en los estudios de sus hijos. No hay que olvidar que ha sido precisamente la mujer española la que ha dado un paso de gigante en las últimas décadas en materia educativa. Su presencia ha pasado de ser meramente significativa en las aulas universitarias en los años sesenta a ser, sencillamente, mayoría.

"En este sentido, creemos que los hijos de esas promociones serán los que hagan, al fin, reducir las tasas de abandono escolar", señala el coordinador del estudio. El abandono escolar prematuro en España es un 31% frente al 15,2% de media para la Europa de los 27).

Otro dato significativo que apuntala la conclusión del estudio tiene que ver con la escolarización temprana (antes de los 3 años), "un factor determinante ya que está más que demostrado que los pequeños que acuden a educación preescolar mejoran claramente sus habilidades cognitivas", por lo que están mejor preparados para cuando comienzan la etapa de educación obligatoria. Los padres con educación superior son 4,9 veces más proclives a escolarizar a sus retoños con uno o dos años.

Pero no todo se reduce al nivel educativo de los progenitores. Según el coordinador del informe, otro de los factores clave para conseguir logros escolares tiene que ver con los recursos culturales y educativos en el hogar. "Los niños que cuentan con libros en su casa, que ven a sus padres leer, que tienen ordenador, que buscan en internet con sus progenitores...obtienen mejores resultados académicos", señala. Que estos recursos estén en el colegio influyen mucho menos que si están en el entorno familiar.

Así, en igualdad de condiciones los alumnos con acceso a bienes culturales, como literatura, poesía y obras de arte, así como educativos, como un escritorio adecuado, calculadora, libros de consulta o diccionarios, obtienen puntuaciones entre 10 y 13 puntos superiores en matemáticas y comprensión lectora en las pruebas del estudio PISA, respecto a los que no tienen acceso, señala Pau Marí-Klose.

De hecho, el estudio de Caixa Catalunya hace una comparativa con el caso finlandés, el ejemplo a ojos españoles del modelo educativo a seguir. Si aplicáramos la variable del mismo nivel educativo de las familias españolas que las que tienen actualmente las familias finlandesas, España pasaría de ocupar el puesto 24 (informe de la OCDE del año 2006) al puesto número 9 o 10. Apenas sufriría cambios en el ranking, sin embargo, si se dotara a los centros escolares de los mismos recursos disponibles en el colegios nórdicos.

"El efecto más importante para determinar el éxito educativo es el nivel de los padres y, por tanto, la composición social de los centros, por encima de los recursos de los mismos", reitera el coordinador del estudio sobre Inclusión Social.

lunes, 22 de junio de 2009

Generación 'ni-ni': ni estudia ni trabaja

Los jóvenes se enfrentan hoy al riesgo de un nivel de vida peor que el de sus padres - El 54% no tiene proyectos ni ilusión


"Se está produciendo una gran quiebra cultural. Los componentes identitarios de los jóvenes no son ya las ideas, el trabajo, la clase social, la religión o la familia, sino los gustos y aficiones y la pertenencia a la misma generación y al mismo género; es decir: elementos microespaciales, laxos y efímeros"

JOSÉ LUIS BARBERÍA EL PAÍS 22/06/2009

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Tan preparados y satisfechos con sus vidas, y tan vulnerables y perdidos, nuestros jóvenes se sienten presa fácil de la devastación laboral, pero no aciertan a vislumbrar una salida airosa, ni a combatir este estado de cosas. El dato asomaba hace poco, sin estrépito, entre los resultados de la última encuesta de Metroscopia: el 54% de los españoles situados entre los 18 y los 34 años dice no tener proyecto alguno por el que sentirse especialmente interesado o ilusionado. ¿Ha surgido una generación apática, desvitalizada, indolente, mecida en el confort familiar? Los sociólogos detectan la aparición de un modelo de actitud adolescente y juvenil: la de los ni-ni,

caracterizada por el simultáneo rechazo a estudiar y a trabajar. "Ese comportamiento emergente es sintomático, ya que hasta ahora se sobrentendía que si no querías estudiar te ponías a trabajar. Me pregunto qué proyecto de futuro puede haber detrás de esta postura", señala Elena Rodríguez, socióloga del Instituto de la Juventud (INJUVE).

Algunos sociólogos detectan una atmósfera juvenil muy inflamable

Economizan sus esfuerzos por miedo a la frustración

La incertidumbre se impone en el empleo y en la pareja

Sólo el 40% de los universitarios tiene una actividad acorde con sus estudios

Están predispuestos a aprovechar el momento, "aquí y ahora"

"La gente no tiene prisa en hacerse mayor", dice una voluntaria de ONG

La crisis ha venido a acentuar la incertidumbre en el seno de una generación que creció en un ámbito familiar de mejora continuada del nivel de vida y que ha sido confrontada al deterioro de las condiciones laborales: precariedad, infraempleo, mileurismo, no valoración de la formación. Las ventajas de ser joven en una sociedad más rica y tecnológica, más democrática y tolerante, contrastan con las dificultades crecientes para emanciparse y desarrollar un proyecto vital de futuro. Y es que nunca como hasta ahora, en siglos, se había hecho tan patente el riesgo de que la calidad de vida de los hijos de clase media sea inferior a la de los padres.

Ese temor ha empezado a extenderse, precisamente, entre la generación que de forma más abrumadora, siempre por encima del 80%, declara sentirse satisfecha con su vida. El virus del desánimo está minando la naturaleza vitalista y combativa de la gente joven aunque encontremos pruebas fehacientes individuales y colectivas de su consustancial espíritu de superación.

He aquí una muestra de resistencia a la adversidad extrema, junto a la prueba de cómo el discurso consumista ha resultado una trampa para tantos jóvenes audaces que creyeron en el maná crediticio y el crecimiento económico sin fin. "No podemos hacer frente a las hipotecas", resume Luis Doña, de 26 años, padre de una niña de 15 meses, presidente de la Asociación de Defensa de los Hipotecados, que pretende renegociar la deuda contraída con los bancos y recabar la ayuda de la Administración. Llevados por el entusiasmo de haber encontrado un empleo estable, como comercial de una multinacional, él y su compañera adquirieron hace cuatro años un crédito hipotecario de 180.000 euros a pagar en 30 años para comprar un piso. "Teníamos que abonar 800 euros al mes, pero es que ya estábamos pagando 600 de alquiler. Hace un año, de buenas a primeras, nos quedamos los dos sin trabajo y ya se nos ha agotado el paro. Hemos conseguido que el banco nos cobre únicamente los intereses de la deuda, pero es que son 560 euros al mes y no los tenemos, porque no nos sale nada. ¿Desmoralizados? Lo que estamos es desesperados y eso que nuestro caso no es tan dramático como el de otras familias que han sido desahuciadas, han tenido que refugiarse en casa de su madre o su suegra".

Eduardo Bericat, catedrático de Sociología de la Universidad de Sevilla, cree que la falta de ilusión hay que interpretarla, no tanto por los efectos de la crisis, como por el cambio cultural producido con anterioridad. "El modelo de vocación profesional que implicaba un proyecto vital de futuro y un destino final conocido, con sus esfuerzos y contraprestaciones, ha desaparecido. Ahora, la incertidumbre se impone en el trabajo y en la pareja y no está claro que la dedicación, el compromiso, el estudio o el título, vayan a tener su correspondiente compensación laboral y social", afirma. Si la pregunta clásica de nuestros padres y abuelos: "¿Y tú, que vas a ser?" pierde fundamento, se entiende mejor que los esfuerzos juveniles respondan, más que a la ilusión por un proyecto propio, al riesgo de quedar descartado. "Si no estudio, si no hago ese master...". Según el informe Eurydice, de la Unión Europea, sólo el 40% de los universitarios españoles tiene un trabajo acorde con sus estudios.

A los jóvenes no les resulta emocionalmente rentable comprometerse en un proyecto de vida definido porque piensan que estaría sometido a vaivenes continuos y que difícilmente llegaría a buen puerto. "Aplican la estrategia de flexibilizar los deseos y de restar compromisos; nada de esfuerzos exorbitantes cuando el beneficio no es seguro. Como el riesgo de frustración es grande, prefieren no descartar nada y definirse poco", explica Eduardo Bericat. A eso, hay que sumar un acusado pragmatismo -nuestros chicos son poco idealistas-, y lo que los expertos llaman el "presentismo", la reforzada predisposición a aprovechar el momento, "aquí y ahora", en cualquier ámbito de la vida cotidiana. De acuerdo con los estudiosos, esa actitud responde tanto a la sensación subjetiva de falta de perspectivas, como al hecho de que el alargamiento de la etapa juvenil invita a no desperdiciar "los mejores años de la vida" y a combinar el disfrute hedonista con la inversión en formación.

A falta de datos sobre el alcance del "síndrome ni-ni", el catedrático de Sociología de Sevilla explica que el pacto implícito entre el Estado, la familia y los jóvenes, pacto que compromete al primero a sufragar la educación y a la segunda a cargar con la manutención, alojamiento y ocio, hace creer a algunos jóvenes que en las actuales circunstancias pueden retrasar la toma de la responsabilidad. "Desarrollan una actitud nihilista porque no se les exige estar motivados, ni asumir responsabilidades y hay redes y paraguas sociales. En las convocatorias para cubrir plazas de becarios, me encuentro con aspirantes de treinta y tantos y hasta de cuarenta años, y lo curioso es que esos becarios se comportan como becarios. Es la profecía autocumplida. Si les llamas becarios y les pagas como tales terminarán convirtiéndose en becarios. Lo que me preocupa es la infantilización de la juventud", subraya.

"Los jóvenes de ahora no son capaces de arriesgar, son conservadores", constata Elena Rodríguez. ¿La tardía emancipación juvenil española (bastante por encima de los 30 años de media) es, sobre todo, fruto de la inestabilidad y precariedad del mercado laboral o consecuencia de ese supuesto conservadurismo? Aunque la diversidad y pluralidad de la juventud aconseja huir de las visiones unívocas, no se puede perder de vista que ellos no han tenido que vencer los obstáculos de las generaciones precedentes. "Miramos con descrédito la vida que nos ofrece la sociedad. Nuestros padres trabajaron mucho y se hipotecaron de por vida, pero tampoco les hemos visto muy felices. No es eso lo que queremos. La gente tiene pocas prisas para hacerse mayor", explica Letizia Tierra, voluntaria de una ONG. Por lo general, las personas que trabajan en asociaciones de ayuda juvenil tienden a repartir sus juicios con la medida de la botella medio llena, medio vacía.

"En el CIMO (Centro de Iniciativas de la Juventud) vemos apatía y falta de ilusión generalizada. Muchos de los 200.000 nuevos titulados universitarios anuales afrontan con pesimismo la búsqueda de empleo. Saben que hay un elevado porcentaje de puestos de cajeros, reponedores, almacenistas, dependientes, etcétera ocupados por diplomados o licenciados", afirma Yolanda Rivero, directora de esa asociación que atiende a diario a más de 600 jóvenes. Con todo, descubre también a muchos jóvenes capaces de adaptarse y de asumir retos y riesgos. "La generación JASP (jóvenes sobradamente preparados) tiene la ventaja de su mayor formación. A la vista del panorama, continúan formándose, viajan, trabajan, de camarero, si es preciso, para pagarse un master y aprovechan sus oportunidades, aunque, eso sí, en casa de papá y mamá hasta los 35 años, por lo menos".

El catedrático de Psicología Social Federico Javaloy, autor del estudio-encuesta de 2007, Bienestar y felicidad de la juventud española, cree probado que nuestros jóvenes no son apáticos y desilusionados, aunque lo estén, por contagio ambiental. "Lo que pasa es que rechazan el menú laboral que les ofrecemos. El fallo es nuestro, de nuestra educación y nuestros medios de comunicación", sostiene. Aunque las ONG encauzan en España las inquietudes que los partidos políticos son incapaces de acoger, tampoco puede decirse que la participación juvenil en ese campo sea extraordinaria. "Algo menos del 10% de los jóvenes participa en algún tipo de asociación, deportivas, en su mayoría, pero el porcentaje que lo hace en las ONG no llegará, seguramente, al 1%", indica el catedrático de Sociología de la UNED, José Félix Tezanos. Autor del estudio Juventud y exclusión social, Tezanos detecta entre los jóvenes una atmósfera depresiva, un proceso de disociación individualista, condensado en la expresión "sólo soy parte de mí mismo" y el debilitamiento de la familia. "Se está produciendo una gran quiebra cultural. Los componentes identitarios de los jóvenes no son ya las ideas, el trabajo, la clase social, la religión o la familia, sino los gustos y aficiones y la pertenencia a la misma generación y al mismo género; es decir: elementos microespaciales, laxos y efímeros", subraya.

El sociólogo de la UNED se pregunta hasta cuándo aguantará el colchón familiar español y qué pasará cuando se jubilen los padres que tienen a sus hijos viviendo en casa. A su juicio, el previsible declive de la clase media, la falta de trabajos cualificados -"el bedel de mi facultad es ingeniero", indica-, el becarismo rampante, la baja natalidad y el desfase en gasto social respecto a Europa están creando una atmósfera inflamable que abre la posibilidad de estallidos similares a los de Grecia o Francia. "Podemos asistir al primer proceso masivo de descenso social desde los tiempos de la Revolución francesa", augura.

Más apocalíptico se manifiesta Alain Touraine en el prólogo del libro de José Félix Tezanos. "Nuestra sociedad no tiene mucha confianza en el porvenir puesto que excluye a aquellos que representan el futuro" (...) "Se piensa que los jóvenes van a vivir peor que sus padres", escribe el intelectual francés. Y añade: "Avanzamos hacia una sociedad de extranjeros a nuestra propia sociedad" (...) "Si hay una tendencia fuerte, es que tendremos un mundo de esclavos libres, por un lado, y a un mundo de tecnócratas, por otro" (...) "Los jóvenes tienen que trabajar de manera tan competitiva, que se acaban rompiendo (...) No están sólo desorientados, es que, en realidad, no hay pistas, no hay camino, no hay derecha, izquierda, adelante, detrás".

Nadie parece saber, en efecto, con qué se sustituirá la vieja ecuación de la formación-trabajo-estatus estable, si, como pregonan estos sociólogos, la educación en la cultura del esfuerzo toca a su fin y gran parte de los empleos apenas darán para malvivir. Aunque estamos ante una generación pragmática que no ha soñado con cambiar el mundo, muchos estudiosos creen que la juventud no permitirá, sin lucha, la desaparición de la clase media. "El mundo que alumbró la Ilustración, la Revolución francesa y la Revolución industrial está agotado. La superproducción y la superabundancia material en estructuras de gran desigualad social carecen de sentido, hay que repensar muchas cosas, construir otra sociedad", afirma Eduardo Bericat.

Las dinámicas encaminadas a establecer nuevas formas de relaciones personales, la búsqueda de una mayor solidaridad y espiritualidad, más allá de los partidos y religiones convencionales, los intentos de combatir la crisis y de conciliar trabajo y familia, el ecologismo y hasta el nihilismo denotan, a su juicio, que algo se mueve en las entretelas de esa generación. "Son alternativas que, aisladamente, pueden resultar peregrinas, pero que, en conjunto, marcan la búsqueda de un nuevo modelo de sociedad", dice el profesor. ¿Será posible que esta juventud supuestamente acomodaticia y refractaria a la utopía sea la llamada a abrir nuevos caminos?