lunes, 16 de agosto de 2010

Las edades del amor. Expectativas y edad

Las expectativas sobre el amor cambian a lo largo de la vida. Hemos recogido testimonios de distintas generaciones para comprobar cómo evolucionan

Piergiorgio M. Sandri | LA VANGUARDIA 19/06/2010 
De adolescentes nos enamoramos (y desilusionamos) varias veces, de jóvenes experimentamos el amor hasta descubrir lo que buscamos, a una edad mediana tomamos las primeras decisiones y nos estabilizamos, en la edad madura consolidamos la relación y en la última etapa de la vida nos ayudamos mutuamente para compartir el resto de nuestros días.

Podría ser un resumen de cómo evolucionan las relaciones amorosas a lo largo de la vida. No cabe duda de que, en el ser humano, las expectativas sobre el amor van cambiando con el paso del tiempo. De la pasión desenfrenada se pasaría gradualmente a una dimensión más espiritual, al mismo tiempo que el cuerpo envejece. Dicen –sociólogos reputados como Francesco Alberoni, por ejemplo– que el enamoramiento entre hombre y mujer tiene los días contados y que paulatinamente deja espacio al amor propiamente dicho, considerado como el resultado de un proceso de construcción a base de esfuerzo, confianza y respeto, un sentimiento que forma el tejido esencial de las relaciones humanas.

Esta es la tesis oficial, pero, cuando se habla de amor, los matices nunca son suficientes. Hemos entrevistado a distintos personajes, de ámbitos e historias muy diferentes, cada uno miembro de una generación, y es difícil encontrar un hilo conductor. Tal vez lo que más sorprende es que la palabra amor es recurrente entre las personas más maduras, lo que rompe el tópico de que "el amor se acaba con la edad", sino todo lo contrario. De hecho, salvo alguna excepción, parece haber cierta fe en que es posible amar incluso en la etapa más madura. Al contrario, los más jóvenes, que deberían disfrutar de la máxima plenitud física y abandonarse a la ilusión y pasión desenfrenada, parecen más desencantados, escépticos, inconstantes.

Esteban Cañamares, psicólogo clínico y sexólogo, profesor honorario de la Universidad Autónoma de Madrid, proporciona una explicación. "Cuando uno es joven busca un explorador con quien comerse el mundo, cuando uno es mayor, en cambio, busca compartir la quietud, la tranquilidad", indica. "Pero el interés por el amor es igual en todas las edades. Incluso los que aparentan cierto desinterés es porque se les ha transmitido, desde pequeños, el mensaje de que primero hay que alcanzar el éxito en la profesión. La persona mayor, en cambio, tiene más capacidad para reconocer sus sentimientos y está libre de esta obligación, ya ha demostrado lo que tenía que demostrar".

Con todo, Cañamares reconoce que con el paso de los años encontrar el amor es más difícil. Pero no porque haya carencia de expectativas o motivación, sino precisamente porque las expectativas… aumentan. "Al comienzo, de chiquillos, basta con compartir unos gustos musicales y poco más para tener una historia. Pero luego, en el momento de encontrar pareja, uno va añadiendo cada vez más requisitos: si es inteligente, si tiene sensibilidad artística, etcétera", señala. Pese a este escepticismo, para muchos entrevistados la idea de acabar los días dándose besos en un parque como adolescentes no es una quimera. "Por lo general, con el transcurrir de los años, el temperamento de las personas se radicaliza y se hace más extremista. Si en su juventud eran egoístas, lo serán aún más de mayores. Pero si eran cariñosos de jóvenes, demostrarán su afecto más que nunca también en edad avanzada", asegura Cañamares.

En contra de la opinión común, puede ocurrir entonces que la pasión siga encendida siempre. Cañamares concluye: "No creo que el enamorarse esté destinado a acabar con los años. Simplemente, las personas que llevan más tiempo juntas tienen más probabilidades de desilusionarse. Esto es todo". Esto es la vida.

Mischa Barton
modelo y actriz, 24 años
EL DESEO DEL PRÍNCIPE AZUL
"SUEÑO CON FORMAR UNA FAMILIA Y CASARME CON ALGUIEN PARA TODA LA VIDA""Soy una sentimental, quisiera estar siempre enamorada", cuenta Mischa Barton, aunque reconoce que "justamente lo difícil es eso, permanecer enamorada, encontrar la persona ideal". La joven actriz y modelo de 24 años, que se dio a conocer en la serie O.C., reconoce que ostenta un currículum amoroso para sentirse satisfecha. "He tenido tres novios serios y con todos ellos me he sentido bien y mantengo todavía hoy una buena relación, pero no eran lo que necesito a mi lado".

Pero va a ser difícil que lo encuentre porque sólo será válido "el hombre que pueda acompañarme siempre. Sueño con casarme, con tener hijos, con formar una familia feliz…, pero también sueño que eso sea para siempre. Soy muy joven y conozco ya a demasiada gente que en pocos años se ha casado, ha tenido hijos y se ha divorciado una o dos veces y yo no quiero eso. Yo quiero la estabilidad. Un amor para siempre. Sé que es difícil, por lo que veo muy lejano el día de mi boda".

Contradictoria, adicta a la moda y a las tendencias (tiene su propia firma de bolsos y pretende ampliarla con una línea de prêt-àporter), se plantea así su boda: "Si tuviera que casarme, por supuesto que lo haría con un vestido de novia, pero probablemente no sería blanco sino negro, es más cool", explica con un chispa de ilusión, pero pronto aterriza en su realidad para advertir "aunque primero tengo que encontrar ese novio para siempre, y eso es complicado". Anda si lo es. – M. Puig

Aschwin Wildeboer
nadador, 24 años
AHORA CUENTA MÁS LO MATERIAL
"LOS JÓVENES DE MI GENERACIÓN SE HAN VUELTO CÍNICOS CON EL AMOR"Tiene veinte y pocos y es campeón europeo de natación, además de haber marcado el récord mundial en los 100 metros espalda. Aschwin Wildeboer representa a una nueva generación de jóvenes volcados en su carrera y pasión de forma casi absoluta en la que queda poco tiempo para dedicar al amor. "Yo empecé a pensar en esto del amor un poco tarde, cerca de los 18 años. Nunca me preocupé, he ido un poco con retraso. En este sentido, esto ha cambiado mucho respecto al pasado", explica.

Para Wildeboer, el hecho de que muchos jóvenes de su entorno ahora dejen los sentimientos en segundo plano es porque "viven en una sociedad muy materialista, donde se encuentran su satisfacción comprando cosas. Antes te enamorabas y luego decías "el resto vendrá". Ahora es al revés". En su opinión, ahora la juventud encuentra la felicidad no sólo en el amor de pareja, sino estados de ánimos y con distintas personas, con las que se comparten momentos de dolor y alegría. "Por culpa de la natación he perdido unas cuantas amistades, pero entiendo que un deportista de élite tiene sus responsabilidades".

Sus expectativas para el futuro más que en la pareja se centran en la paternidad. "Muchos chicos de mi edad ahora son algo cínicos respecto al amor. Yo, en cambio, deseo ser un padre joven y aprovechar al máximo la energía para disfrutar los niños". Desde luego, a Wildeboer energía no le falta. Ni le va a faltar.

Espido Freire
escritora, 35 años
MONÓGAMA SUCESIVA
"SIGO CREYENDO EN EL AMOR COMO CONQUISTA"Entre los 30 y los 40 años muchas mujeres sueñan con crear un hogar con el hombre de su vida. Espido Freire, no. "No tengo la menor intención de formar una familia, y soy una ferviente y entusiasta monógama sucesiva. Creo en la complicidad y la pasión, pero sobre todo a distancia. La convivencia me sigue resultando muy poco atractiva. Si consigo una estabilidad o cambio de idea respecto a la familia lo será por acuerdo mutuo, no por una cuestión de edad".

Esto no significa que, incluso en su caso, se pueda tener expectativas de otro tipo sobre el amor. Tampoco hace falta obsesionarse. "Yo animo a buscar el amor en mi entorno, no a correr desesperadamente tras él o tras las personas que nos atraen", advierte. "Yo, por ejemplo, siempre he sido enamoradiza, y cada experiencia me parece fascinante, aunque mis amores no sean ya adolescentes. Siento mucha curiosidad por envejecer y descubrir cómo cambian las percepciones y las emociones".

Para Freire, el amor es una lucha. "Yo creía en el amor como un combate, en el que el enamoramiento era el premio. El cortejo y las demoras que conlleva me parecían insoportables. Con el tiempo, he matizado esa idea competitiva pero no he perdido el gusto por la conquista". El primer amor, en cambio, sí que en parte se pierde para siempre. Hace años Espido Freire escribió un libro sobre el tema. "Siempre se puede sentir algo similar al primer amor. Otra cosa es vivirlo de nuevo". El primer amor es único, porque, según ella, así decidimos que sea.

Risto Mejide
publicista, 35 años
APRENDER A NO DESPEDIRSE
"AL FINAL, AL AMOR HAY QUE DEDICARLE DINERO"Es una de las caras más políticamente incorrectas del mundo del espectáculo. Risto Mejide, publicista, con sus comentarios duros y directos sobre las actuaciones de los chicos aspirantes a convertirse en cantantes del programa televisivo OT se ha forjado una fama de hombre cínico. Por eso, no es de sorprender que cuando se habla de amor, como algunos miembros de su generación, rechace una visión idealizada. "Al amor consigo dedicarle espacio, tiempo, y lo que es más importante, dinero. Sí, se diga lo que se diga, querer hoy en día siempre cuesta dinero. Algo, mucho o demasiado. Dependiendo si eres soltero, casado o divorciado".

Con todo, el amor es parte integrante de su vida y no está en un segundo plano en sus prioridades. "No creo en que haya segundo plano. Todo esto de mantener una separación nítida entre lo personal y lo laboral es mentira podrida. Quien diga lo contrario, jamás se ha enamorado". Risto, como la mayoría de las personas, experimentó sus primeros amores en la etapa de la juventud. Una experiencia que, contrariamente a lo que dice la gente, no aspira a repetir. "Espero no volver a sentir nunca lo que sentí cuando era joven. Sería muy incómodo para las actuales parejas de mis ex, ya no digamos para la mía. Mi expectativa con mi actual pareja es aprender a dejar de despedirme". Para él, es inútil buscar el amor, poco importa la edad. Risto cree que se trata de una tarea más bien estéril: "Siempre he pensado que el amor bien entendido jamás se busca. Suele ser él quien te encuentra".

Cayetana Guillén Cuervo
actriz, 41 años
CADA UNA A SU MEDIDA
"TÚ MISMA DECIDES SI QUIERES PASIÓN EN TU VIDA"
Cayetana Guillén Cuervo, actriz de la serie Amar en tiempos revueltos y presentadora del programa Versión Española, forma parte de una generación de mujeres que ha experimentado los cambios profundos que ha vivido la sociedad española en las últimas décadas: en la actualidad, el sexo femenino tiene unas expectativas muy distintas sobre el amor, algo impensable hasta hace unos pocos años. "Los antiguos esquemas han cambiado mucho. Hoy, con más de 40 años una mujer puede tener pareja o no tenerla, haber formado una familia, haberse separado, divorciado. Los 40 de hoy son como los 30 de antes. Es un poco el reflejo de la modernidad", dice.

Para Guillén Cuervo, la clave en el amor es conseguir la estabilidad emocional, "de la forma que le apetezca a cada uno, según las personas. Yo creo que has de tener un cierto equilibrio interno, siempre". ¿Todavía queda espacio a los 40 para el amor de antaño? "Por supuesto. Es posible para una mujer a mi edad volver a enamorarse, incluso como antes. Pero tienes que estar animada para que esto ocurra. A estas alturas la mujer es consciente de que la verdadera pasión… es un desastre, te arrastra y tienes que estar dispuesta a enfrentarte a ella. Pero esto, al final, lo decides tú".

Pau Donés
cantante, líder del grupo Jarabe de Palo, 43 años
EL TERROR DE LA RUTINA
"HABER SUPERADO LOS 40 AÑOS ES LO MEJOR PARA UN HOMBRE"
Cantó hace años que "por un beso de la Flaca daría lo que fuera". Pau Donés, el cantante del grupo Jarabe de Palo, asegura que la letra tiene algo de verdad. En nombre del amor, no hay que echarse atrás. Especialmente en la mediana edad. "Los años suman y nos hacen personas. Ahora siento que tengo más capacidad para amar que en el pasado. Lo mejor para los hombres es haber superado los 40, nunca había sido tan enamoradizo, nunca había hecho el amor tan bien, nunca había disfrutado tanto el sexo".

El cantante cree que amar es de valientes y esto se aprende con el tiempo. "Cuando uno es joven, enamorarse es visto casi como una cosa de débiles, de nenazas y tienes una visión casi platónica de la relación. Yo me enamoré a los 17 años y tardé tres años en decírselo a la chica… Y esto es una pena, no hay que tener vergüenza. El único miedo que preocupa a Pau Donés es la rutina. "La concepción tradicional de la pareja acaba con todo. Lo dicen las cifras: el matrimonio en sí no funciona. Porque crea mecanismos raros y vínculos excluyentes. Habría que encontrar una fórmula adaptada al siglo XXI en el que vivimos". ¿Expectativas sobre el amor? En concreto, ninguna. "Nunca he esperado nada. He ido encontrando señales que he aprendido a reconocer y a aprovechar. Pero que no quepa la menor duda: vivo por el amor. Es mi gasolina".

Ángeles Caso
escritora, 51 años
EN DEFENSA DE LA ETERNA JUVENTUD
"TENGO UNA ESPECIE DE COMPLEJO DE PETER PAN EMOCIONAL"
Apenas franqueada la frontera del medio siglo, a la escritora gijonesa Ángeles Caso no le parece que haya cambiado mucho su relación con el amor. "Sigo viviendo el enamoramiento igual que cuando tenía 15 años", explica. "No noto que haya cambiado mucho, padezco una especie de complejo de Peter Pan emocional".

Admite que, con los años, la inteligencia y la reflexión operan, pero su imperio es a menudo impugnado por el impulso romántico cuando comparece la pasión amorosa. En este sentido, Caso es relativista hasta con el aprendizaje de la convivencia. "No estoy segura de que con los años te vuelvas más tolerante. Sí, en el terreno de las ideas, pero en el marco de la convivencia, creo que los años nos vuelven más comodones. Si ya has vivido en pareja, animarse a una nueva convivencia creo que es raro, al menos en la gente de mi edad que conozco".

Piensa la escritora que cuando alguien conquista en la madurez el placer de la soledad difícilmente renuncia a él. "Disfrutas de que tus libros, tu música, hasta tu cenicero esté en su sitio, y la mayor parte, a esta edad, incluso cuando conoces a una nueva pareja, prefieres que cada uno siga viviendo en su casa". Entonces, ¿qué enseñan los años? "Que no existe el príncipe azul; eso sí lo he aprendido". –P. Vallín

Jordi Rebellón
actor, 52 años
EL AMOR COMO LUCHA DIARIA
"REACTIVAR EL AMOR SIEMPRE ES POSIBLE SI CAMBIAS DE PAREJA"Jordi Rebellón es conocido por su papel como Doctor Rodolfo Vilches en la serie de Telecinco Hospital Central. Desde hace poco ha superado los cincuenta años, considerada como la edad de la madurez y máxima plenitud para el hombre. "Creo que a estas alturas el hombre debería haber cumplido con sus ilusiones de la adolescencia. O en todo caso, tiene derecho a que se cumplan. Es cierto, a medida que nos vamos haciendo mayores nos cuesta más compartir cosas. No obstante, creo que es correcto asociar el amor a la felicidad", asegura.

Para el hombre, sobre todo el que lleva tiempo casado, los cincuenta años representan una barrera simbólica: el enamoramiento se acaba, para dejar espacio a cierto conformismo. "Reactivar la pasión siempre es posible a esa edad cuando cambias de pareja, después de separarte, y te ves otra vez con ánimos para seguir", asegura. Rebellón concibe el amor como una lucha diaria que el hombre, en esa etapa de la vida, tiene que estar dispuesto a emprender. "Yo creo que el amor, incluso a esa edad, hay que buscarlo siempre. Y si ya lo tienes, entonces hay que mejorar lo que tienes. Y lo enriqueces. Hay que cuidar el amor. Porque yo, aunque me queda bastante por vivir, sé que al final es con lo que te vas a quedar el día que te mueras".

Silvia Tortosa
actriz, 63 años
UNA FORMA DE REBELDÍA
"A MIS SESENTA ESTOY VIVIENDO UN MOMENTO DULCE"
"Después de los sesenta es un momento dulce para vivir las relaciones de pareja: en el terreno físico los peñazos de la regla y la menopausia forman ya parte de la historia, tenemos más experiencia en los juegos íntimos y mantenemos nuestra vida sexual sin problemas", dice la actriz Silvia Tortosa, uno de los iconos de las películas de destape de los años setenta. "Y a nivel afectivo yo, por lo menos, aunque siempre he sido una buena convividora he aprendido a valorar todavía más si cabe la belleza de enamorarse, compartir y tolerar".

¿Ha cambiado con el curso de los años? "En realidad no creo haber cambiado sustancialmente en mi posición frente al amor: los juegos de seducción nunca me han gustado, de muy joven ya me rebelé contra los tabúes que tanto daño hicieron a muchas mujeres de mi edad, desde siempre intuí que el gran amor de mi vida me llegaría en la madurez. Pero sin un hombre al lado y sin estar enamorada también se puede vivir y ser razonablemente feliz", explica. "Aunque –matiza–es mucho más aburrido".

Su mensaje es claro: "A las mujeres a punto de llegar a los sesenta me gustaría decirles que no hagan ni caso de los dichos de que "a esa edad nos volvemos invisibles", que se valoren por encima de conveniencias sociales porque las leyes sociales las han dictado los hombres, no las mujeres. Y ya ha llegado el momento de que las empecemos a dictar nosotras".– P. Vallín

Antonio Miró
diseñador, 67 años
AMAR TAMBIÉN ES UN POCO SUFRIR
"EN LA EDAD MADURA NO SE SUFRE DE LA MISMA MANERA"
De entrada, Antonio Miró quiere dejar constancia de que el amor no es una cuestión de edad. "Yo, desde luego, sigo siendo un adolescente. No he madurado", bromea. "De hecho, uno puede perfectamente enamorarse a los 60", asegura. No hay que tirar la toalla, pues.

Para el diseñador, tener expectativas sobre el amor es una pretensión legítima. "Cuando tienes más de 60 años teóricamente ya sabes lo que te interesa y dónde te puedes meter…Pero no creo que con el amor las cosas vayan así". Por mucho que uno tenga más control sobre su vida, puede volver a perder la cabeza y atreverse con una relación, con todas sus facetas buenas y malas.

Para Miró, "el amor es una mezcla de sufrimiento y de felicidad a la vez, como todas las relaciones humanas. Lo único que cambia tal vez a mi edad es que no se sufre tanto como cuando uno era más joven. Porque de alguna manera tienes tu mundo ya bastante definido y diría que a estas alturas dominas más la pasión", indica. No obstante, Miró no niega que "igualmente lo puedes llegar a pasar mal. Pienso, por ejemplo, en aquella gente que se ha visto obligada a divorciarse a mi edad. En el fondo, es como el dolor de una muela. A los 20 o los 60, aunque de distintas maneras, te sigue doliendo. Porque amar es un privilegio, pero también es un poco sufrir".

María Galiana
actora, 75 años
SIN DEPENDER DE NADIE
"YO NO NECESITO A NADIE Y NO QUIERO A NINGÚN HOMBRE"
Eran otros tiempos. "Pertenezco a una generación que empezó a enamorarse a principios de los años cincuenta. Nunca se me planteó el amor libre. He sido una mujer reprimida, aunque sin traumas. Me casé virgen a los 26 años. He vivido la epoca que me tocó vivir, pero de manera muy natural", explica esta actriz sevillana que está saboreando el éxito en el cine y en la tele, como si estuviera viviendo una segunda juventud.

Galiana enviudó hace dos años, después de compartir vida casi cincuenta años con la misma persona. ¿Y ahora? "Mi marido ha sido el único amor de mi vida y ahora mismo no se me pasa por la cabeza enamorame de nadie. Hay personas que son afectivamente dependientes. Yo, en cambio, ahora soy casi una monja afectiva. Ahora mismo a mí no se me pasa por la cabeza salir con nadie. Es que no lo necesito. No es algo que eche de menos. Para nada volvería a tener un hombre a mi lado. El amor conyugal no creo que vaya a tener ningún peso en lo que me queda por vivir", asegura.

No obstante, Galiana reconoce que a su edad no todo está perdido. "El amor se puede dar a cualquier edad, porque es algo que no controlamos, como cuando te sale la piel de gallina o la emoción extraordinaria que sientes al hacer manitas… Porque los cuerpos envejecen, la mente no. Yo misma puedo llegar a sentir algún día lo mismo que una chica joven, aunque me da vergüenza decirlo".

Eduard Punset
divulgador científico, 73 años
LA BIOLOGÍA, LA MEJOR ALIADA
"LA CAPACIDAD DE AMAR DEL SER HUMANO AUMENTA CON LA EDAD"
Ha estudiado el funcionamiento celular y ha escrito sobre el amor (Viaje al amor Ed. Destino), aunque de formación sea jurista y economista. Después de años de investigaciones, Eduard Punset ha llegado a sus propias conclusiones. La más relevante, que el amor tiene fundamentos biológicos. "El amor es un instinto de fusionarse con otro organismo para sobrevivir. Se busca de forma inconsciente la regeneración celular". Siguiendo esta tesis, su evolución depende de la del organismo. "En contra de lo que se creía hasta hace menos de diez años, el cerebro y el corazón se siguen regenerando: con neuronas el primero y con células de todo tipo el segundo".

En conclusión: desde un punto de vista científico, el lapso de tiempo favorece al amor."Me caben pocas dudas de que la capacidad de amar –al igual que la felicidad– aumenta con la edad". Otra cosa es lo que ocurre en la realidad. Por ejemplo, cuando uno es joven, hay otras prioridades. "Para las personas del sexo masculino las ilusiones sobre el amor y el enamoramiento durante la adolescencia son secundarias con relación a otros objetivos como ganarse la vida o triunfar en la profesión", dice Punset. En la etapa más madura tampoco las cosas parecen más fáciles. "El amor con la edad no suele erigirse en objetivo prioritario", reconoce Punset. Aunque no está dicha la última palabra. "No cabe duda de que el dilatado archivo de los recuerdos le confieren al amor un valor que no tenía de joven". La biología, por lo menos, juega a nuestro favor.

Asunción Balaguer
actriz, 84 años
UNA FE QUE NO CESA
"SÓLO VIVIMOS UNA GRAN HISTORIA EN NUESTRA VIDA"
El príncipe azul existe. Palabra de Asunción Balaguer, 84 años, actriz de teatro que estuvo casada 51 años con el gran Paco Raval. "Yo creo en el verdadero gran amor de la vida. Sí, desde luego existe", dice. No obstante, ahora que Paco no está, Balaguer sigue cultivando expectativas. "Incluso a mi edad existe el amor. Yo pensaba que no... ¡Y no es cierto! Me gusta sentir amor a ciertas personas. Y me siguen gustando las personas buenas. El amor no muere con los años. Yo, desde luego, me voy a morir con el amor puesto", asegura Balaguer.

Pero ¿qué tipo de amor se puede esperar a su edad? "Yo siempre he sido de pocos enamoramientos, pero profundos. Ahora el mío es más bien un amor en forma de pensamiento. Yo, por ejemplo, valoro mucho la inteligencia y la bondad. En cambio, creo que el sexo se valora demasiado. Es algo instantáneo, no perdura. Lo más hermoso, al final, son los sentimientos". Por todo ello, amar, para Balaguer, siempre merece la pena a la edad que sea. "Decía Buñuel que el amor es el movimiento más revolucionario de todos. Tenía razón: el amor es la única oportunidad de demostrar de que somos libres, porque es nuestra propia elección. ¿Es una concepción demasiado ingenua? Tal vez, pero es hermoso ser ingenuos. Como los niños".

José Manuel Caballero Bonald
poeta, 83 años
CUANDO TODO QUEDA LEJOS
"A MI EDAD ME CUESTA MUCHO HABLAR DE AMOR"
"Me cuesta mucho hablar de amor a mi edad". Es lo primero que dice, con voz algo resignada. El amor es un tema poético por excelencia, pero para este gran autor andaluz no es un elemento esencial de la vida. "Siempre hay otras prioridades. El amor que reclama su sitio día a día es más bien una costumbre. Incluso una enfermedad", sostiene.

La equivalencia entre el amor y la felicidad estaría, para Bonald, en entredicho. "El amor y la felicidad suelen ser cantidades heterogéneas. Recuerdo muy bien que en bachillerato, en mi libro de Lengua, había un ejemplo de cultismo que decía: "El amor es ficto, vanílocuo, pigro". Una visión cínica y desilusionada, la suya. Pero ¿y el amor de juventud? Queda lejos. Demasiado lejos, en su opinión, para un hombre de 83 años.

"Cuando miro atrás, veo un pasado vertiginoso. Por ahí anda todo lo que he vivido en materia amorosa, pero el tiempo lo ha ido emborronando poco a poco. Cuando se llega al arrabal de senectud, todo tiene un aire de retrato atribuible a otra persona", señala. Sus expectativas sobre el amor, en este sentido, son muy claras: a estas alturas ya no hay tiempo para nuevas búsquedas, sino para disfrutar con lo que se ha tenido y construido en el curso de los años. "Llevo cincuenta años viviendo con la misma mujer. Con eso se lo digo todo".