lunes, 7 de diciembre de 2009

CINE PARA CHICOS: “(500) días juntos”: La (de)construcción del (des)amor

Escrito por Jordi Revert el 26.10.09

FUENTE:http://opinion.labutaca.net/2009/10/26/500-dias-juntos-la-deconstruccion-del-desamor/



“(500) días juntos” es uno de los títulos más remarcables de la comedia romántica de los últimos años, una deconstrucción estupenda de las relaciones de pareja a través de una estructura no lineal y desde los márgenes del género.


“(500) días juntos” pertenece a una estirpe que se gana su comercialidad desde la etiqueta indie, cierto. La hiperestilización visual del romance junto a la naturaleza atípica del mismo pueden valer para alinearla con la reciente y muy loable “Juno”(Jason Reitman, 2007) o la sobresaliente “¡Olvídate de mí!” (Michel Gondry, 2004). Pero hay más. La película de Marc Webb es una perfecta outsider en la comedia romántica, capaz de mantenerse en los márgenes del género sin dejar de seducir desde su personalidad entrañable, levemente menos exhibicionista que la primera de las mencionadas y tan dolorosamente sincera como la segunda. Y como en la cinta de Gondry, la estructura dislocada del relato tenía mucho que ver con la misma naturaleza de sus amantes protagonistas.
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En “(500) días juntos” la alteración violenta de la linealidad narrativa logra triunfos remarcables: la pantalla partida que visualiza en paralelo las expectativas de un reencuentro y el reencuentro real es un hallazgo; pero también lo es el chiste que ha dejado de tener gracia (los grifos que ya no funcionan), seguido del día que sí que la tuvo y certificando, de manera demoledora, la muerte de la relación. Es en esos enfrentamientos de pasajes donde Webb se muestra más sagaz, donde encuentra sus mayores tesoros en la exploración del mundo de la pareja: la relación de Tom (Joseph Gordon-Levitt) y Summer (Zooey Deschanel) no es una línea ascendente con algún bache previo a la promesa de felicidad eterna; sino una montaña rusa altamente inestable, una suma de momentos desordenados que trasciende como bellísimo mosaico tragicómico. Y éste, revelado finalmente como una historia de desamor, no es menos hermoso que cualquier estándar abocado a un happy end tipo.


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También es significativa la pareja propuesta: Gordon-Levitt representa al romántico desarmado, Deschanel a una evolución exquisita (y en ocasiones inescrutable) de la heroína screwball, ahora portavoz del descreimiento y el romanticismo disperso. Protagonizan ellos un romance naturalmente intermitente y de deliciosas sensibilidades culturales: “(500) días juntos” profesa amor a los Pixies desde una estridente interpretación de karaoke, pero también propone a los Smiths como un paso decisivo hacia el enamoramiento, o un descacharrante cruce entre el hard-boiled yBergman en una pantalla de cine en la que Tom sólo puede proyectar su obsesión por Summer. La recopilación de los greatest hits de la pareja acaba insinuando al filme de Webb como un honroso descendiente de “Annie Hall” (Woody Allen, 1977): al fin y al cabo, ambas abordan sentidas disquisiciones acerca de las relaciones humanas, y ambas cuentan con un protagonista que repasa la suya rota preguntándose en qué fracasó. El epílogo, invitando con cierta facilidad a la reflexión de la inevitabilidad, corrobora esa naturaleza compartida y pone el broche a una de las romcom más notables de los últimos tiempos.


Screwball comedy: http://rivendel.wordpress.com/2006/12/11/la-screwball-comedysignificado-y-caracteristicas/