lunes, 13 de septiembre de 2010

"Los hombres no son los únicos que se equivocan en su actitud hacia el otro sexo. Estoy harta de que los medios hablen continuamente de violencia de género" Valérie Tasso

FUENTE:
http://www.magazinedigital.com/reportajes/sobre_ellos_y_ellas/reportaje/cat_id/112
12/09/2010

Sobre ellos..."El hombre está desconcertado por la mujer de hoy"

Texto de Francesca A. Crispino
Foto de Marc Arias

Valérie Tasso. Nacida en Saint-Dizier (Francia) en 1969, lleva casi 20 años viviendo en Barcelona. Desde su exordio con Diario de una ninfómana, el sexo ha constituido la clave de toda su obra. Atractiva, curiosa, aficionada a las etimologías, la escritora acaba de estrenar su primera novela de ficción, Sabré cada uno de tus secretos
Escritora y sexóloga, Valérie Tasso ha hecho de su afición por el sexo y la sensualidad su oficio. Su elegancia es un arma que ha utilizado desde el principio, desde que empezó su carrera en el mundo de la empresa. “Aunque he sido siempre una persona muy asequible, me gustaba jugar con mi parte autoritaria, reforzada por el hecho de ser jefa. Era un mecanismo de seducción que he ido ensayando poco a poco.”

Lo que más le atrae de un hombre es su cerebro, “su coco, que sea inteligente. Cuando una persona te aporta mucho intelectualmente, se refleja físicamente también”. Ve la perfección en su pareja, el filósofo y artista Jorge de los Santos, de 46 años, con el que lleva seis. “No me gustan los hombres jóvenes. Creo que, por regla general, las parejas mayores pueden aportarte algo más.”

No se define feminista radical, pero hay hombres que la sacan de quicio: “Los machistas, que siempre presumen de ser grandes seductores y que nunca entenderán tus discursos. Cuando encuentro a uno así, simplemente me voy y lo dejo plantado. ¿De qué vas a hablar con él? No hay comunicación posible”.

Sin embargo, piensa que los hombres no son los únicos que se equivocan en su actitud hacia el otro sexo: “Estamos invirtiendo los papeles: las mujeres han pasado de ser víctimas a verdugos. De esta manera no cambia absolutamente nada en la relación entre los sexos. El hombre está desconcertado. La mujer de hoy es una superwoman: trabaja, tiene hijos, es muy decidida… Un escritor decía: ‘Ellas están esperando aún a su príncipe azul, y ellos creen todavía en una princesa que ya no existe’. Así es, y esto aumenta la guerra de sexos”.

Entonces, ¿cuál sería la solución? “Trabajar mano a mano, porque tan diferentes no somos. Estoy harta de que los medios hablen continuamente de violencia de género. Harta de que los famosos de turno vayan a contar sus historias en televisión. Ahora todo el mundo está maltratado. Lo que hay que hacer es educar, no poner carteles.”

Durante sus estudios y su experiencia de vida, Valérie Tasso ha llegado a la conclusión de que la llamada doble moral victoriana todavía no se ha extinguido: Trabajando como prostituta, lo que más me extrañó fue que mis clientes, todos felizmente casados según su propia opinión, pedían lo que podían encontrar perfectamente en casa”. Según la sexóloga, hay un sentimiento de liberación en ir con una chica de pago: “Hemos creado una dicotomía entre la esposa santa y la puta. En el fondo, la prostitución es el pilar de la familia tradicional”.

Su relación con los hombres ha cambiado tras la publicación del Diario de una ninfómana, escrito autobiográfico sobre el periodo en que trabajó de prostituta de lujo, y que tanto escándalo generó, sobre todo después del estreno de la película homónima en el 2008. “Cuando saqué mi primer libro, los hombres venían como moscas: lo que querían era presumir de haber estado con ‘la ninfómana’. Otros, al revés, se iban corriendo, porque les daba miedo. Yo me reía porque esos hombres no habían entendido nada.”

Tasso, en realidad, ni siquiera cree en el concepto de ninfomanía: “Es un termino que han inventado para controlar la sexualidad femenina: si dejáramos que el deseo funcionase libremente, nuestra sociedad se tambalearía. Nos han negado tantas veces la sexualidad que cuando la hacemos explícita parece que seamos todas unas guarras”.